Jorge García Cuerva en Luján: "Las heridas de la descalificiación y de la intolerancia están infectando el corazón del pueblo"

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, llamó a superar las descalificaciones, la intolerancia y la violencia tras la peregrinación a Luján

13:00 hs - Domingo 04 de Octubre de 2026

Tras la Peregrinación a Luján , el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, llamó este domingo a superar las descalificaciones, la intolerancia y la violencia y pidió a los fieles a recuperar el diálogo, el respeto y la fraternidad. "Si la Virgen de Luján nos abraza a todos, es imposible mirar al otro con desprecio”.

El prelado también puso el foco en quienes atraviesan mayores dificultades, entre ellos los jubilados, las personas con discapacidad, quienes no tienen trabajo y quienes viven en la calle. A poco más de un mes de la visita del papa León XIV a la Argentina, retomó palabras del Pontífice sobre la necesidad de garantizar alimento, salud, educación y una vejez digna.

La homilía

Entre los conceptos salientes de la homilía el arzobispo enfatizó: “Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes: abrazos de perdón ante tanta descalificación e insulto; abrazos solidarios ante tanta indiferencia; abrazos de encuentro ante tanto extravío; abrazos profundos, no protocolares; necesitamos abrazos del alma. Así como nos curamos las ampollas, queremos Madre curar los vínculos entre nosotros. Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal supuran y parece que se está infectando el corazón del pueblo”.

“Es tiempo de unirnos. Si la Virgen de Luján nos abraza a todos, es imposible mirar al otro con desprecio, porque el otro es mi hermano. Por eso volveremos a nuestros hogares y nos tenemos que comprometer a ser artesanos de la fraternidad llevando el abrazo de María a los que no dan más, a los abuelos, a los que piensan distinto, a las personas con discapacidad y a sus familias, a los que no tienen trabajo, a los que están durmiendo en la calle, a los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, en definitiva a todos”.

“Una Argentina dividida y una gran cantidad de hermanos muy pobres”. “El Papa León XIV decía en su viaje a África: 'Una madre ama a sus hijos, aunque sean diferentes entre sí, a todos del mismo modo y con todo el corazón'. También nosotros, ante la Madre del corazón, queremos prometer hacer lo mismo, esforzándonos sin medida para que a nadie le falte el amor y, con él, lo necesario para vivir dignamente y ser felices. Continúa el papa León diciendo que 'para que quien pasa hambre tenga qué comer, para que todos los enfermos reciban los cuidados necesarios, para que a los niños se les garantice una educación adecuada, para que los ancianos vivan serenamente los años de su madurez'. Una madre, dice el Papa, piensa en todas estas cosas; María piensa en todas estas cosas y nos invita también a nosotros a compartir su solicitud”.

Que esta peregrinación sea entonces, una escuela de fraternidad para nuestro país que se está preparando para la visita del Papa León. Que María nos enseñe a respetarnos, a perdonarnos, y a dialogar con todos; que dejemos de descalificar al hermano, de ser indiferentes con el que sufre y de dar lugar al odio entre nosotros, porque hemos experimentado en Luján que, en su abrazo maternal, nos reconocemos hermanos”.

52ª Peregrinación Juvenil a Pie a Luján

Alrededor de 2.700.000 peregrinos llegaron a Luján. Tras la misa central presidida por el arzobispo García Cuerva, finalizó el operativo que acompañó a los fieles durante más de 24hs horas, con más de 80 puestos de apoyo y sanitarios a lo largo de los 60 kilómetros del recorrido.

El operativo de asistencia, coordinado por la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular (CAPP), abrió el sábado 3 de octubre a las 7:00 y cerró a las 10:00 de hoy. “La Peregrinación es una fiesta de la fe. El clima de alegría por ponerse a caminar hacia la Virgen siempre es muy lindo, ver que tanta gente se ponga a caminar por algo que pide, por algo que agradece”, expresó el padre Juan Bautista Xatruch, asesor de la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular.

El dispositivo dispuso más de 80 puestos de apoyo, con hidratación, alimentos y acompañamiento espiritual, y atención sanitaria, a lo largo del recorrido que une el Santuario de San Cayetano, en Liniers, con la Basílica de Luján. Participaron más de 6.000 voluntarios, además del apoyo de organismos y equipos del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, los municipios del recorrido y el Santuario.

Carlos Santoro, responsable de prevención de la CAPP, destacó “tuvimos un muy buen trabajo colaborativo junto a la Policía de la Provincia de Buenos Aires que nos acompañó en la seguridad de los peregrinos”, además de mencionar a Gendarmería y otras fuerzas de seguridad que colaboraron con otras prestaciones.

Bajo la lluvia y el sol

La caminata comenzó el sábado con lluvia y continuó con sol por la tarde y una noche fresca. Pese al clima, los fieles siguieron llegando de manera constante a la Basílica: los primeros arribaron el viernes por la noche y el ingreso se intensificó durante toda la madrugada.

“Es una Peregrinación a la Virgen y es muy lindo cuando los peregrinos entran a la Basílica, miran a la Virgen, se sienten mirados por ella; allí culmina la ofrenda, en ese encuentro. La Virgen siempre nos abraza, nos recibe en su casa y nos da fuerza para seguir”, concluyó el padre Juan Bautista.

La misa central y el mensaje del arzobispo

A las 7:00, en la plaza Belgrano, frente a la Basílica, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, presidió la misa central, junto a monseñor Jorge Eduardo Scheinig, arzobispo de Luján, y otros obispos y sacerdotes. En su homilía pidió a los peregrinos “ser artesanos de la fraternidad” y afirmó: “Si la Virgen de Luján nos abraza a todos, es imposible mirar al otro con desprecio, porque el otro es mi hermano”.

La peregrinación se realizó bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos” y pocas semanas antes de la llegada del papa León XIV a la Argentina.