Frutas: los centros de tratamiento cuarentenario deberán etiquetar los envases

La medida del Senasa regirá desde el próximo 28 de octubre para todo recipiente con frutas sometidos a estos tratamientos.

Lunes 14 de Octubre de 2024

Los Centros de Tratamiento Cuarentenario de todo el país deberán, desde el 28 de octubre, etiquetar los envases que contengan productos hospedantes de Mosca de los frutos y la polilla de la vid (Lobesia botrana). Por ejemplo, irán en frutas cítricas dulces, pimientos, uvas o paltas sometidas a tratamiento y cuyo destino sean áreas protegidas de estas plagas.

La medida está contemplada en la Resolución 1219/2024 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) publicada hoy en el Boletín Oficial.

En ese sentido, todos los envases que egresen de las instalaciones de estos centros deberán contener de manera visible la "Etiqueta de Trazabilidad", que es emitida a través del Sistema Integrado de Gestión de Protección Vegetal-Sistema Único de Fiscalización Permanente (SIGPV-SUFP).

La norma describe tanto a las especificaciones técnicas de los insumos así como también el proceso del etiquetado. Además esta medida elimina la obligatoriedad de la impresión del reporte de tratamiento emitido por el software al momento de la certificación, reduciendo de esta manera la cantidad de documentación que acompaña a la carga.

Si bien el reporte de tratamiento ya no acompañará a la carga en formato físico, el mismo podrá ser consultado por cualquier usuario (interno o externo) a través de la lectura del QR que figura en la etiqueta.

Objetivo del Senasa

De esta manera el Senasa "fortalece la trazabilidad de todos los productos que son sometidos a tratamientos cuarentenarios que ingresan a las áreas protegidas que son reconocidas a nivel internacional", aseguraron en un comunicado desde el organismo.

Quienes deseen mayor información podrán escribir un mail al correo electrónico sgctc@senasa.gob.ar.

La Mosca de los frutos

Estas moscas son consideradas una plaga cuarentenaria que genera efectos negativos en la producción y también en lo doméstico, ya que afecta a las plantas que se encuentran en patios y jardines.

Los principales efectos pueden traducirse en pérdidas directas o indirectas: las primeras al disminuir la calidad y/o cantidad de producción, y las indirectas cuando se debe incrementar la inversión para aplicar tratamientos cuarentenarios, o cuando las restricciones comerciales provinciales e internacionales prohíben su presencia.

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