Empresa de la región es candidata al Premio Mundial a la Innovación de la ONU

Dos empresas argentinas de base científico-tecnológica fueron seleccionadas entre más de 13.000 postulaciones. Una es de Santa Fe.

07:50 hs - Jueves 09 de Julio de 2026

Dos empresas argentinas de base científico-tecnológica fueron seleccionadas entre más de 13.000 postulaciones para competir en la final de los Premios Mundiales de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), organismo especializado de las Naciones Unidas que reconoce iniciativas innovadoras con potencial de impacto global.

Una de ellas es de Santa Fe. Se trata de Infira, una empresa dedicada al desarrollo de biotecnología aplicada al agro. La otra es Untech, una firma surgida de la Universidad Nacional de Tucumán enfocada en soluciones para el tratamiento de heridas crónicas. Ambas integran el grupo de 33 finalistas de todo el mundo y representarán a la Argentina en la instancia decisiva del certamen, que se desarrollará mañana en la sede de la OMPI, en Ginebra, Suiza.

La empresa Infira, de Santa Fe, es una de las finalistas

En el proceso de internacionalización y protección de estos desarrollos participa la consultora santafesina ITERA, especializada en propiedad intelectual, inteligencia estratégica y gestión de la innovación. UNO dialogó con su CEO, Marcelo Grabois, que integra la delegación argentina presente en la ceremonia, quien contó que el caso de Infira tiene su origen en investigaciones desarrolladas en la Universidad Nacional del Litoral (UNL). “La investigadora del Conicet y la UNL, Renata Reinheimer, doctora en Ciencias Biológicas, fue quien identificó un gen relacionado con la longevidad en gramíneas de hace 80 millones de años. Al aplicar este gen, logró que plantas de vida corta, como el arroz o la soja, duren mucho más tiempo, permitiendo cosechar varias veces tras una sola siembra, lo que reduce costos y el uso de agroquímicos”, explicó Grabois.

Asimismo, destacó: “El desarrollo abre la posibilidad de obtener cultivos perennes capaces de producir varias cosechas a partir de una única siembra, con potenciales beneficios ambientales y económicos, como una menor utilización de agroquímicos, reducción de costos productivos, mejoras en la conservación de los suelos, y un incremento en la eficiencia de los sistemas agrícolas, con potencial impacto sobre la seguridad alimentaria mundial”.

Biotecnología agrícola

Grabois recordó que conoció el proyecto cuando trabajaba en el Centro para la Transferencia de los Resultados de la Investigación (CETRI Litoral), de la UNL. “Cuando vi ese desarrollo entendí que estaba frente a una innovación verdaderamente disruptiva. Era el resultado de décadas de inversión de la universidad en transferencia tecnológica”, relató.

Posteriormente, desde ITERA continuaron con la estrategia de protección internacional mediante el sistema de patentes, un aspecto indispensable para que una innovación biotecnológica pueda atraer inversiones y proyectarse hacia los mercados internacionales.

Sobre este punto, el especialista remarcó que, si bien las patentes constituyen una herramienta fundamental para ciertos sectores, no siempre representan la mejor alternativa. “Hay inventos que no son patentables y otros que, aunque lo sean, no conviene patentarlos porque el ciclo de vida comercial del producto termina antes de que la patente sea concedida. Cada proyecto requiere un análisis estratégico específico”, aclaró.

Marcelo Grabois, CEO de ITERA, dialogó con UNO

En el caso de Infira, la innovación comenzó a gestarse en el ámbito universitario y luego avanzó hacia su transferencia al sector productivo. Según describió Grabois desde Suiza, este tipo de tecnologías requiere una estrategia de protección internacional mediante patentes para poder atraer inversiones y llegar a los mercados globales. “En algunos sectores, como la biotecnología o la industria farmacéutica, la protección de la propiedad intelectual es una condición indispensable para que un desarrollo pueda convertirse en un producto”, subrayó.

En ese contexto, destacó que el trabajo de ITERA consiste en acompañar a empresas e instituciones en la profesionalización de la gestión de la innovación, ayudándolas a transformar el conocimiento en valor económico y social. El enfoque incluye propiedad intelectual, inteligencia estratégica y metodologías para la toma de decisiones basadas en información confiable. “Vivimos en un mundo donde la información está al alcance de todos. El desafío ya no es acceder a ella, sino saber seleccionarla, validarla y convertirla en conocimiento para diseñar el futuro y tomar mejores decisiones”, afirmó.

Innovación en salud

En el caso de Untech, la segunda empresa argentina finalista, nació a partir de investigaciones del bioquímico Alberto Ramos, de la Universidad Nacional de Tucumán. Después de más de 15 años de trabajo científico, el equipo desarrolló una tecnología orientada al tratamiento de heridas crónicas, una problemática que afecta a millones de personas en todo el mundo. El proyecto logró consolidarse como empresa tecnológica y actualmente avanza en las etapas previas a los ensayos clínicos.

Al igual que Infira, la firma desarrolló una estrategia de protección de sus activos intelectuales para facilitar su escalamiento e inserción internacional.

Reconocimiento

La presencia de dos empresas nacionales entre las mejores iniciativas innovadoras del mundo representa un reconocimiento al sistema científico y tecnológico argentino, así como al trabajo conjunto entre universidades, investigadores, emprendedores y especialistas en innovación.

En particular, la selección de Infira vuelve a poner en valor el aporte de la Universidad Nacional del Litoral y del ecosistema de innovación de Santa Fe y la región, donde desde hace décadas se impulsa la transferencia de conocimientos hacia el sector productivo.