La dictadura cívico militar tuvo como fin revertir reformas sociales y económicas, disciplinar a la clase obrera, reducir el Estado y beneficiar a la patria financiera.
07:47 hs - Martes 24 de Marzo de 2026
Este martes se conmemora el 50º aniversario del golpe cívico-militar que, el 24 de marzo de 1976, derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón e instauró el autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional". Este quiebre institucional se distinguió de los anteriores por la actuación conjunta de las tres fuerzas armadas (Ejército, Marina y Fuerza Aérea), que se repartieron el poder y la ejecución de la represión.
El asalto al poder y el nuevo orden social
El golpe, considerado un final anunciado ante la crisis política y económica del gobierno peronista, contó con la complicidad de sectores civiles clave: la Sociedad Rural, grupos empresariales y financieros, el sector conservador de la Iglesia Católica y gran parte de la prensa.
Los objetivos de la dictadura eran claros: revertir las reformas sociales y económicas del peronismo, disciplinar a la clase obrera y reducir la intervención estatal en la economía.
En la cúpula del poder se evidenciaron tensiones entre figuras como Jorge Rafael Videla, representante del sector supuestamente "liberal", y Emilio Eduardo Massera, un marino formado en guerra antisubversiva en el exterior, quienes mantuvieron una rivalidad permanente desde que Videla asumió la presidencia provisional el 29 de marzo de 1976.
Terrorismo de Estado, represión y censura
Bajo la excusa de una lucha antisubversiva —pese a que las organizaciones guerrilleras ya estaban derrotadas militarmente—, la dictadura extendió la etiqueta de "subversivo" a estudiantes, trabajadores, artistas y sindicalistas. El control social alcanzó extremos tales como la quema de libros y la prohibición de la matemática moderna.Para ejecutar su plan, la junta militar dividió el país en zonas y estableció más de 350 centros clandestinos de detención (CCD), destacándose la ESMA, El Vesubio y La Perla, entre otros. Allí se practicó la tortura sistemática para obtener información y se implementaron los "vuelos de la muerte", un método para arrojar detenidos sedados al Río de la Plata con el fin de eliminar pruebas del delito.
El plan económico de Martínez de Hoz
En el plano económico, José Alfredo Martínez de Hoz lideró un programa basado en la premisa de que "achicar el estado es agrandar la nación". Sus medidas incluyeron:
- Suspensión de paritarias y congelamiento de salarios.
- Eliminación del control de precios y del proteccionismo industrial.
- Apertura irrestricta de capitales y devaluaciones programadas ("la tablita").
Este esquema propició la "bicicleta financiera" y la burbuja de la "plata dulce", que permitió el consumo de importados por parte de la clase media mientras la industria nacional se deterioraba y la deuda externa se sextuplicaba.
Resistencia y propaganda
En 1977, el silencio comenzó a romperse con las Madres de Plaza de Mayo. Sus rondas alrededor de la pirámide nacieron como respuesta a la prohibición de reunirse. Sin embargo, la represión no cesó: el oficial Alfredo Astiz, infiltrado como "Gustavo Niño", marcó con el "beso de Judas" a fundadoras como Azucena Villaflor y a monjas francesas, quienes fueron posteriormente secuestradas.
La dictadura intentó limpiar su imagen internacional mediante la organización del Mundial de Fútbol de 1978. No obstante, el declive era inevitable: la visita de la CIDH en 1979 registró miles de denuncias y el Premio Nobel de la Paz otorgado a Adolfo Pérez Esquivel en 1980 representó un duro golpe para el régimen.El fin del proceso: Malvinas y el regreso a la democracia Ante el estallido de la burbuja financiera y las movilizaciones obreras de 1982, el general Leopoldo Galtieri lanzó la Guerra de Malvinas el 2 de abril.
La derrota del 14 de junio, que dejó 649 muertos, aceleró el fin de la dictadura.Antes de retirarse, los militares intentaron destruir archivos y dictaron una ley de autoamnistía. Finalmente, el 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín ganó las elecciones, marcando el fin de siete años de oscuridad que dejaron un saldo de 30.000 desaparecidos. Tras el informe de la Conadep, las juntas militares fueron llevadas a juicio y condenadas.