El BID anticipó que el número de muertes en América Latina puede llegar a 3,2 millones de personas
La debilidad del sistema sanitario es la causa. Italia tiene 12,5 camas de cuidados intensivos cada 100.000 habitantes, y Honduras apenas 0,4.

Sábado 25 de Abril de 2020

“Sin capacidad para dar una respuesta eficaz, sin equipos sanitarios suficientes para responder a la oleada de enfermos, sin los medicamentos para su curación y sin una vacuna para impedir el contagio, modelos epidemiológicos sugieren que, en ausencia de intervenciones para frenar la tasa de infección, el número de muertes directamente atribuibles a la pandemia en América Latina y el Caribe podría legar a 3,2 millones”, dice un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre “Políticas públicas frente al Covid-19”.

Y prosigue: “Todos los estudios epidemiológicos señalan que con las tasas de infección y mortalidad actuales, una medida menos rigurosa que el confinamiento estricto provocaría la rápida propagación del virus y podría resultar en una oleada de muertos sin precedentes”.

El BID afirma que la pandemia provoca “dos crisis paralelas”: una sanitaria, que derivará “en miles de muertes por los efectos directos de la enfermedad” y una económica, derivada del impacto –primero sobre la oferta, luego sobre la demanda– de las respuestas sanitarias para mitigar los contagios y muertes. “Por eso es imprescindible que las políticas económicas y sanitarias estén coordinadas”, aconseja.

La lista de prioridades es:

*Salvar vidas.

*Proteger a las personas con menor capacidad de sobrellevar una caída de ingresos.

*Compensar a los trabajadores y empresas más afectados por la contracción económica.

*Reducir los riesgos económicos sistémicos y los efectos económicos a largo plazo.

Claro que a eso deben hacerlo los gobiernos de una de las zonas más pobres del mundo teniendo “en cuenta” las tensiones entre objetivos sanitarios y económicos; las restricciones de recursos fiscales, de financiamiento y sanitarios; y la necesidad de una secuencia adecuada de medidas. Para el organismo multilateral, la prioridad inmediata es evitar una pandemia incontrolada. Para eso el instrumento más eficaz es “recurrir a medidas de confinamiento generalizadas”, lo que tiene efectos negativos sobre los niveles de empleo, ingresos y pobreza. Para mitigar esos efectos recomienda centrar la atención de la política pública sobre los sectores más pobres, la clase media baja, los sectores económicos más afectados (entre los que menciona restaurantes, hoteles, comercio y transporte) y la contracción crediticia derivada de la propia crisis.

El informe recuerda que la tasa de mortalidad de Covid-19 dependerá de los sistemas de salud para atender a los infectados y precisa que en conjunto la región tiene serios déficits de camas hospitalarias, camas de cuidados intensivos y personal médico (médicos y enfermeros).

Para el conjunto las cifras son de 1,8 médicos y 4,4 enfermeras cada 1.000 habitantes. Solo Argentina y Uruguay, se acercan a los promedios de países de la OCDE (3,5 médicos y 9,8 enfermeras cada mil habitantes. Bolivia no llega a un médico cada mil habitantes. Otro contraste: Perú tiene 5,8 camas de cuidado intensivo cada 100.000 habitantes, pero Honduras apenas 0,4.

Números de pobreza

Para dar cuenta del dramatismo de estas cifras, el BID apunta que el sistema sanitario italiano, con 12,5 camas de cuidado intensivo cada 100.000 habitantes, llegó a ser sobrepasado por la pandemia.

Ante esta escases, el BID marca la importancia de las “capacidades institucionales” para hacer buenas políticas de adquisición de los recursos más apremiantes y una comunicación que induzca las conductas más prudentes posibles.

Sin embargo, las debilidades regionales llevan al organismo a un mensaje básico: “Todos los estudios epidemiológicos señalan que con las tasas de infección y mortalidad actuales, una medida menos rigurosa que el confinamiento estricto provocaría la rápida propagación del virus y podría resultar en una oleada de muertos sin precedentes”.

El BID recomienda tres acciones concretas a los organismos multilaterales postergar vencimientos y restructurar operaciones en curso, para derivar recursos a la crisis sanitaria; priorizar a los países más pobres o con mayores restricciones fiscales y menor acceso al crédito; y proveer asistencia técnica “en la elaboración de planes de acción, en su secuenciamiento, y el uso de programas transverales como el uso de big data e inteligencia artificial para facilitar objetivos como el seguimiento de contactos, la identificación de hogares pobres y vulnerables y la focalización de recursos.

El auxilio para los sectores más pobres de la sociedad

Ante la imposibilidad de sostener confinamientos masivos o focalizados eficaces, el BID dice que la política económica debe apuntar a brindar dar un piso mínimo de ingreso a todos los hogares; y preparar respuestas fiscales, financieras y monetarias para proteger a trabajadores y empresas, y así minimizar posibles efectos sistémicos.

Para amortiguar efectos sobre los sectores más pobres, señala herramientas como “moratorias temporales del IVA sobre los alimentos de la canasta básica, medicamentos y equipos médicos; prórrogas en los pagos de electricidad, gas o agua, prohibiciones al corte de estos servicios y acuerdos con las empresas para evitar desalojos y despidos”. Salvo la exención del IVA; todas medidas ya tomadas, al menos parcialmente, por el gobierno argentino, así como las medidas adoptadas hasta ahora por Brasil y Chile.