Olimpia fue protagonista durante varios años durante esa década, pero también se encontró con un poderoso oponente: Sionista, un equipo que le ahogó el grito de campeón dos veces consecutivas en un año.
El día que el CAO se sacó la "mufa"
El 8 de diciembre de 2009, el elenco de Juan Salamone “se sacó la mufa” y logró ganar el tercer partido de la serie para coronarse campeón del Torneo Oficial de la Asociación Paranaense de Básquetbol.
Pasó una década de aquel equipo que comenzó abajo en el primer partido con una bomba en el cierre y logró revertir la historia. Empató en el Humerto Pietranera por 65 a 56 y luego robó el juego en el Moisés Flesler. Fue 68 a 64 en un final infartante.
Un equipo con jugadores con carácter y personalidad como Salvador y Ale Bahler, Juan Dreiszjacker, Román Princic, José Lenardón, Martín Dobry y Oscar Heis. Acompañados por una camada de pibes y referentes del club como Nico Agasse, Nico Sánchez, Diego Faltoni, Zárate, Aguirre, Cassuccio, Pancho Lamic, se impusieron a un equipo que jugaba muy bien y tenía jugadores como Ramiro Iglesias, base que jugaba la Liga Nacional y marcaba la diferencia en cada presentación local.
El entrenador de Sionista era Maximiliano Seigorman, hoy ayudante de la Selección Argentina de Básquetbol que viene de ganar la medalla de plata en el Mundial de China.
“Fue una serie dura porque venían de ganar las ultima finales y encontrarnos con ellos siempre era complicado. Tenían jugadores de Liga y muchos pibes que jugaban muy bien y ese era un especial para nosotros”, recordó José Lenardón, uno de los goleadores del equipo Azulgrana.
El Gordo insistió en que la serie “fue muy pareja” y contó que se jugó con “mucha defensa”. Los resultados finales de los tres partidos dan fe de la declaración del interno.
Lenardón destacó la personalidad de Olimpia como una de las principales virtudes y sostuvo que esa era la esencia del equipo. “Era un equipo que no se entregaba fácil e iba para delante y hasta lo último seguía jugando. Perdiendo o ganando jugaba de la misma forma. Siempre entregaba todo. Ganamos varios campeonatos de esa forma”, manifestó el gran jugador que estuvo muy identificado con el club de calle La Rioja.
Uno de los datos más pintorescos de aquella final lo aportó Martín Dobry. El base-escolta nació y jugó toda la vida en Sionista. Campeón local, provincial y del TNA en 2006, le tocó enfrentar a la institución de sus amores y diez años después recordó haber “sufrido mucho” aquella definición.
“La sufrí desde que sabía que me tocaba jugar con Sionista. Mi vieja y mi viejo, también. Cuando terminó el tercer partido nos fuimos al patio con mi hermana y mi mamá porque no podía festejar. No sabíamos que hacer fue muy duro. Después sí, fuimos al club y festejamos”, manifestó el anotador.
Confió además que ese sentimiento ambiguo lo movilizó toda la semana. “Si ganaba Sionista me daba vergüenza deportiva porque quería ganar, pero al mismo tiempo iba a ganarle una final a mi club de toda la vida”, confesó el escolta que ascendió a la Liga Nacional.
Con respecto a los equipos, indicó que había una diferencia de velocidad que supieron disimular con actitud. “Ellos tenían a Juanchi Bergel que después no pudo jugar y a Ramiro Iglesias que era de otro nivel. Jugaban a toda velocidad. Nosotros fuimos a marcarlo a ellos y lo ganamos a lo Olimpia porque basquetbolísticamente estaban mejor”, opinó. A su vez destacó el trabajo de dos compañeros. “El Ale y el Gordo, la rompieron y me llevé los mejores recuerdos de Olimpia”, sentenció.
Dobry se convirtió en una suerte de amuleto en aquella época. En 2007 le ganó la final del Dos Orillas a Sionista con Olimpia en partido único. Al año siguiente fue campeón con Sionista al vencer a Olimpia. Y en 2009 le ganó a Sionista con el Azulgrana. “Cuando me juntaba a comer un asado con esas camadas, los cargaba a los dos, je”, recordó entre risas.