El absurdo de ser joven, sano y morir en el campo de juego
La inesperada muerte de Francisco García, un jugador de rugby de 13 años del PRC, desató dudas y certezas.

Viernes 30 de Agosto de 2013

Paula Eder/ De la Redacción de UNO

Esta semana dos deportistas murieron en circunstancias similares. El primero, Héctor Sanabria, de 28 años, de Deportivo Lafferrere que se desvaneció y falleció mientras disputaba un partido de fútbol de la C; el segundo -y el que más nos duele por la cercanía- Francisco García. Un niño de 13 años, jugador de rugby del Paraná Rowing Club, que a raíz de una descompensación durante un entrenamiento murió la noche del miércoles.

En los últimos años, diversos casos como estos han ganado espacio en las portadas de los diarios; no es raro ver una y otra vez en televisión deportistas jóvenes caer fulminados sobre el césped porque su corazón ha dejado de latir repentina e inesperadamente.

Agustín Guer es médico deportólogo y docente en la Universidad Nacional del Litoral (UNL). En diálogo con Diario UNO de Entre Ríos y en relación a lo sucedido el miércoles en el predio de La Tortuguita, indicó que –aunque las causas del deceso de Franco, aún no han sido confirmadas por la Justicia– “la muerte de una persona joven es siempre imprevista y excepcional, más aún en un niño que se lo considera saludable”.

En el mismo sentido, el jefe de Terapia Intensiva del hospital San Roque, Roberto Ariel, contó ayer a la 97.1 La Red Paraná: “Hace 26 años que estoy en el hospital San Roque y nunca hemos tenido casos de este tipo, y más tratándose de un niño de 13 años”. “La mayoría de estos casos se deben a alteraciones congénitas cardiovasculares”, continuó Guer, aunque la opinión pública los reconoce y engloba en la categoría de “muerte súbita”.

“Muerte súbita es la muerte inesperada, sin síntomas precedentes la mayoría de las veces o que, en casos de existir estos, ocurren pocos segundos antes que devenga la muerte. La muerte súbita conmueve porque no hay una causa traumática que la explique” además, el deportólogo indicó cifras: “Su incidencia es de 1 de cada 300.000 atletas de nivel Secundario y Universitario y es más frecuente en varones”. Recalcó que “el deporte no es la causa, sí lo son las malformaciones”.

Señaló además, que la mayoría de las entidades deportivas poseen una normativa al respecto de los controles que sus jugadores deben cumplir para poder participar de torneos oficiales. Se sabe que la Unión Argentina de Rugby (UAR) exige a sus deportistas mayores de 18 años realizar varios controles anuales, haciendo hincapié en la prevención cardiovascular. En el caso de las categorías inferiores, en cambio, el requerimiento es menor: apenas un certificado médico extendido por el pediatra. Pese a los llamados insistentes, la Unión Entrerriana de Rugby aún no se ha pronunciado al respecto.

“Es muy importante la realización de estos tests de evaluación precompetitiva ya que se pueden detectar muchos problemas que contraindiquen la realización de un deporte, de todos modos las causas de muerte súbita no se detectan en los exámenes precompetitivos como un electrocardiograma de reposo es por eso que se le da el apto al deportista y no se pueden prevenir.”

En las últimas horas, casos como el de Francisco García se han vuelto la pesadilla de muchos padres de jóvenes deportistas, es por eso que el profesional alentó la actividad deportiva siempre de forma responsable y resaltó el rol que tienen las autoridades a la hora promover los chequeos médicos.

“Como médico deportólogo siempre aliento la práctica de actividad física en todas las edades, pero siempre es recomendable el chequeo precompetitivo anual que debe ser promovido y exigido por las federaciones deportivas los clubes y gimnasios y los gobiernos comunales o municipales deben reglamentar e implementar estos controles en los deportistas de nivel escolar”.