Domingo 28 de Octubre de 2012
La inflación que no se detiene, la pérdida de poder adquisitivo y un escenario económico futuro de incertidumbre, conforman un combo explosivo fundamentalmente para las capas sociales media y baja.
Y el ahorro, vital no solo para la planificación de futuras compras, sino fundamentalmente para enfrentar eventuales circunstancias o atender imprevistos o preservar para el estudio de los hijos, no halla opciones o alternativas válidas, claras y posibles. Tal vez sea ese, uno de los talones de Aquiles de la pesificación: si bien a partir de las restricciones al dólar logró moderar la caída del consumo, como contrapartida no ofrece mecanismos válidos para los sectores que quieren guardar algunos pesos que le sobraron un mes, o del aguinaldo.
Más allá del historia por adquirir moneda extranjera –los trece 0 que perdió la divisa nacional desde 1970–, en la actualidad la inflación vuelve atentar contra ese desafío: 100 pesos guardados en enero, no tienen el mismo valor en octubre.
La compra de inmuebles, el bien más preciado como inversión y resguardo de capital, está reservado a los sectores con mejores ingresos. Los plazos fijos ofrecen una indexación que alcanza solo 50% de las pérdidas por inflación; oro y mercado bursátil resultan inversiones de mayor complejidad para los pequeños ahorristas, que en gran parte deciden destinar dinero a compra de vehículos, electrodomésticos, viajes, etc.
Tanto el operador de bolsa Oscar Michel como el contador y asesor económico Daniel Herrera consignaron a UNO las desventajas existentes en la realidad para preservar los ahorros.
Para los pequeños ahorristas, aquellos que pretende preservar 500 o 1.000 pesos por mes, “no hay alternativa interesante con indexación. Un plazo fijo te da 10% o 12% y la inflación es de 25%, o sea que perdés la mitad”.
Con el corte en la compra de dólares, el mercado bursátil dicen que es interesante. Claro que por un lado, aún no hay instrumentados para inversores chicos, y por el otro, resulta una instancia de difícil llegada por el desconocimiento para el común de la gente”.
En cuanto a otras opciones, las pymes pueden encarar inversiones en bienes de capital, pero el asalariado con escaso margen de ahorro tiene como alternativas, por ejemplo, el pago de planes de ahorro en cuotas, con la financiación del 100%, ya que los planes 70/30 requieren disponer también de un 30%.
El caso de lotes en cuotas fijas y en pesos, los montos son muy elevados y de difícil acceso al común de la gente, con valores por demás elevados, con cotización de 100.000 pesos promedio, aclaró Michel. Lo mismo con los fideicomisos, que requieren cuotas mensuales de 10.000 pesos para arriba.
“Para los ahorristas chicos quedan acciones o bonos del Estado, que tienen una rentabilidad razonable. Es un mercado a riesgo”, planteó.
Justamente, dijo que el mercado bursátil hoy está barato y resulta interesante a lo largo de tiempo.
En cuanto a la realidad económica nacional, Michel indicó que el parate se debe a las restricciones impuesta al dólar y el tope a las importaciones. Al respecto, dijo que “en el brete que se metieron, es difícil que puedan salir rápidamente”, en relación a las medidas del Gobierno.
Y acto seguido, indicó que “no se ven indicadores acerca de que el año próximo pueda ser mejor. Eso es hacer futurología sobre la dependencia de la soja. El mercado bursátil augura una recesión peor. La actual realidad se observó hace un año y medio. Y el mercado suele anticiparse unos seis o siete meses”.
Por su parte, el contador Daniel Herrera explicó que los ingresos de una persona cualquiera sea, tiene dos destinos: el consumo o el ahorro, que en todo caso será para un consumo posterior. Tradicionalmente nuestra sociedad, para proteger sus ahorros del deterioro que produce la inflación, los destinaba a la compra de dólares ya que esto le permitía de una forma simple sin tener que entender demasiado de economía o sistemas financieros demasiados complejos para el común de la gente, estar tranquilos ante una eventual devaluación y/o proceso inflacionario”.
Al respecto, sintetizó que esos dólares eran activo financiero “que se volcaba con posterioridad a la realidad a un activo real, a un bien real como una propiedad o automóvil”.
“En el actual contexto económico y financiero este hecho se revirtió: las restricciones a la adquisición de moneda extrajera, la brecha de un 25% entre el dólar oficial y el paralelo, y la inflación que según las consultoras privadas ronda un 25%, hicieron que aquel destino primario –el dólar– se revierta y que el camino sea a la inversa. “Hoy, con la finalidad de proteger sus pequeños ahorros de la inflación, la clase media no espera a juntar el dinero acumulándolo en dólares (activo financiero) para luego comprar un bien real, ahora compra el bien real y lo pago en moneda local con sus ahorros mensuales”, planteó Herrera.
Se compran autos con pequeñas entregas de pesos y luego cuotas fijas en pesos que dan la seguridad de una suma fija mensual ante la inestabilidad de los precios; quienes tienen más capacidad financiera adquieren propiedades generalmente en construcción a un 80% de su valor terminado y final, haciendo una entrega y luego cuotas fijas, y toda compra que implique una variación de precios a futuro igual o superior a la brecha de la cotización entre dólar oficial y paralelo es atractiva y recomendable para proteger sus ahorros.
“Las personas hoy adquieren bienes y luego, con el ahorro de sus ingresos mensuales en pesos, pagan las cuotas fijas, protegiéndose así al menos de la inflación”, citó Herrera.
Finalmente, remarcó que en detrimento de los plazos fijos –con rendimientos por debajo de las expectativas inflacionarias– hay otras inversiones en activos financieros que no son moneda extrajera ,como los cupones atados a la variación del PBI, los Boden 2015 y otras combinaciones de inversiones financieras.
“Sin embargo –afirmó el contador– su administración requieren de más conocimiento para tomar decisiones correctas. Ante esto lo que se puede ver es que la clase media invierte en activos reales fijando precios y cuotas en pesos para canalizar sus ahorros mensuales.