Autoridades y empresarios del sector frigorífico analizaron cambios que eliminan registros físicos, incorporan trazabilidad y agilizan la fiscalización.
22:36 hs - Sábado 29 de Agosto de 2026
La actualización del marco regulatorio de la industria cárnica abrió un nuevo escenario para frigoríficos y operadores de Entre Ríos. Autoridades nacionales y provinciales, junto con representantes empresariales, participaron de un encuentro en Paraná para analizar los cambios introducidos por la Resolución 40/2026 del Ministerio de Economía y avanzar en una mayor articulación público-privada.
La jornada se realizó en el Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina y fue organizada por la Cámara de Industrias Cárnicas de Entre Ríos (CICER) y la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA). El eje estuvo puesto en la implementación del Sistema Integral de Faena (SIF), la digitalización de los controles y las herramientas para fortalecer la trazabilidad.
NUEVO MARCO PARA LOS FRIGORÍFICOS
Durante el encuentro se repasaron los alcances de la Resolución 40/2026, que derogó normas obsoletas vigentes desde 1973 y estableció un esquema de fiscalización basado en procedimientos digitales. En ese proceso, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) adquiere un papel central en la integración de los controles comerciales y sanitario-higiénicos.
Desde la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (DNCCA), dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, se explicó que uno de los principales cambios es la eliminación definitiva de los libros físicos utilizados para registrar existencias y egresos de carne.
Otro punto central es la obligatoriedad del Remito Electrónico Cárnico (REC) para respaldar los despachos de carne vacuna, bubalina y porcina. La reglamentación también establece el bloqueo automático de la emisión del Documento de Tránsito electrónico (DT-e) para operadores que no cumplan con las matriculaciones requeridas.
Trazabilidad en tiempo real
Desde el Centro Regional Entre Ríos del SENASA se destacó la incorporación obligatoria de caravanas electrónicas. Estos dispositivos permiten vincular la identificación individual de cada animal con la información registrada durante el proceso productivo y sanitario.
La herramienta se integra con el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA), donde se valida digitalmente la información. La lectura individual de los animales en los frigoríficos permite asociar los chips electrónicos con los datos correspondientes al proceso de faena.
La integración de ambos sistemas posibilita disponer de información en tiempo real y cerrar el circuito de seguimiento de cada ejemplar. Así, se busca reemplazar controles manuales por procesos automatizados, con mayor capacidad para detectar inconsistencias y verificar el cumplimiento de las exigencias vigentes.
El nuevo esquema también apunta a consolidar en una misma estructura los controles comerciales y los relacionados con la sanidad e inocuidad de los alimentos. Para el sector, esta integración puede contribuir a una fiscalización más uniforme y a una mayor transparencia en el movimiento de productos.
Articulación público-privado
El encuentro reunió a funcionarios de organismos nacionales y provinciales, técnicos del SENASA y representantes de la industria frigorífica. La participación permitió intercambiar observaciones sobre la aplicación práctica de las nuevas disposiciones y los desafíos de la transición hacia sistemas digitalizados.
La modernización normativa se presenta como una oportunidad para ordenar procesos, mejorar los registros y fortalecer la trazabilidad a lo largo de la cadena. En Entre Ríos, uno de los desafíos será acompañar la adaptación de los operadores al nuevo sistema y aprovechar las herramientas digitales para simplificar trámites sin resignar controles.
Los participantes coincidieron en profundizar la cooperación entre el Estado y el sector privado. La digitalización de los registros, la identificación electrónica del ganado y la integración de las bases de datos constituyen los principales componentes de este nuevo esquema de una transformación que busca elevar los estándares de control, mejorar la transparencia y contribuir al desarrollo sostenible de la industria cárnica. La meta es agilizar procesos sin resignar controles.