Con Santa Cruz y La Rioja la cabeza de la crisis y desempleo, sólo Neuquén y Río Negro lograron indicadores positivos en un contexto de retracción nacional
11:32 hs - Lunes 23 de Marzo de 2026
Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el sistema laboral registrado de Argentina sufrió la baja de 500.582 trabajadores, lo que representa una caída del 4% del empleo en blanco. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el número de personas con trabajo formal pasó de 13.365.678 a 12.865.096 durante los primeros dos años de la gestión del actual presidente Javier Milei. Esta crisis laboral provocó que la desocupación desplace a la inflación como la principal preocupación social, alcanzando al 56% de la población. Al cierre de 2025, la tasa de desempleo trepó al 7,5%, afectando a casi 1,7 millones de personas.
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Sectores y categorías más afectados
La mayor caída porcentual se registró en el monotributo social, con una pérdida del 60% (384.392 personas menos), lo que se explica por el cese de pagos del Estado a beneficiarios vinculados a organizaciones sociales.
Por su parte, el sector privado perdió 189.845 puestos (-3%) y el sector público registró una baja de 78.617 empleados (-2%).
Dentro del sector privado, los rubros más golpeados fueron:
*Construcción: -11,4% (48.671 empleos perdidos), afectado por el parate en la obra pública.
*Industria manufacturera: Perdió 63.902 trabajadores, liderando la caída en números absolutos
*Explotación de minas: -9% (En el último semestre de 2025, el número de trabajadores en esta rama osciló entre los 86.500 y 88.500 empleados registrados.
Impacto regional y precariedad laboral
A nivel geográfico, las bajas fueron generalizadas en 22 jurisdicciones, destacándose Santa Cruz (-16%) y La Rioja (-13%) con los retrocesos más severos. Solo Neuquén (4,6%) y Río Negro (0,4%) mostraron crecimiento, impulsadas por la actividad petrolera.
Expertos señalan una migración hacia trabajos de menor calidad. Si bien el monotributo común creció un 7%, este incremento refleja una precarización, ya que son puestos sin vacaciones pagas, aguinaldo ni indemnización.
Jorge Colina, economista de IDESA, advirtió que el cuentapropismo parece haber llegado a un punto de saturación y ya no logra compensar la caída del empleo formal
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