Drogas: Faltan centros de rehabilitación y apoyo del Estado
El pastor Héctor Pola Larrea trabaja con adictos en el barrio Gaucho Rivero, en Paraná. Nunca tuvo respuestas del Estado para atender víctimas delas drogas

Jueves 03 de Febrero de 2022

En la mañana de este jueves ya eran 20 las personas fallecidas y 49 las que permanecían internadas en grave estado por el consumo de cocaína adulterada en el conourbano bonaerense. A raíz de este hecho La Mañana de UNO (radio 88.7 La Red Paraná) consultó al pastor Héctor Pola Larrea, quien trabaja con personas con problemas de adicciones en el barrio Gaucho Rivero de Paraná y quien centró su preocupación en la falta d centros de rehabilitación y apoyo del Estado.

El pastor evangélico de la Iglesia Asamblea de Dios conoce la problemática del partido de San Martín, donde están ocurriendo los casos de cocaína adulterada, y aseguró que ya en 1994 era preocupante la cantidad de consumidores y el narcotráfico que dominaba la zona. “En aquel momento, en aquel lugar se picaba cocaína y había unos monoblocks en donde el 80% de los jóvenes estaba infectado de VIH. Las drogas destruyen a la juventud, a la familia y a la sociedad. Y el Estado siempre estuvo lejos”, aseguró.

Por otra parte recalcó la imperiosa necesidad de trabajar y hacer centros de recuperación: “Son costosos y llevan tiempo por eso no se les da importancia”.

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En Paraná

“Lo que pasó en Buenos Aires puede pasar en cualquier parte. Por ganar una moneda de más esta gente es capaz de cualquier cosa”, dijo el pastor sobre lo que está ocurriendo en Buenos Aires.

En cuanto a la problemática en Paraná dijo que las familias con las que trata “están desesperadas”. “ El joven al consumir drogas ya se enfermó. Necesita plata para consumir y primero empieza a robar en su casa y comienzan los problemas familiares. Luego sale a robar afuera y eso termina en una cárcel, en un psiquiátrico o en el cementerio. Esos son los caminos a los que lleva la droga”.

“Para nosotros es un dolor muy grande. Nuestra iglesia está trabajando en Moreno y tratamos de coordinarnos. Desde aquí mandamos chicos a Buenos Aires y desde Moreno mandan a Paraná. Acá se ha pedido ayuda al Estado para ver si podemos hacer una estructura con más habitaciones pero nunca he tenido respuestas”, se lamentó.

En el barrio empezaron con un ranchito de dos metros por tres, de chapa. Hoy pueden alojar a 12 chicos pero no más. “En Concepción del Uruguay hay un centro que se llama Sanador del Prado que ha permitido que seis chicos de Paraná se alojen allí porque estamos colapsados y la demanda es diaria. No hay muchos lugares dónde acudir en la capital provincial, además la Ley de Salud Mental permite solo centros transitorios".

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Enfermos

“Cuando el chico consume se enferma toda la familia y surgen los conflictos. Los padres no pueden atenderlos. Se necesita a un lugar de contención para que la familia recupere la paz y pueda sanar y tengan energías para cuando el adicto llegue del centro, volver a integrarlo a la familia. Eso necesita presupuesto y es un trabajo que no se ve, por eso no se hace”, expresó Larrea.

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El Estado ausente

A pesar de que, desde la Justicia se utiliza este servicio de contención, el Estado no ayuda ni responde los requerimientos del centro. En este momento en Gaucho Rivero hay adictos desde los 18 a los 30 años. “Algunos están con pulsera electrónica. La Defensoría los envía para que esté acá”.