Lunes 18 de Enero de 2021
En enero de 2001 se pusieron en marcha los primeros trabajos para la transformación de la vieja Costanera de Paraná, cuya estabilidad corría riesgo. La preocupación instalada hacía tiempo, derivó en el inicio de los primeros estudios para una obra de defensa, a fines de los años 90. Finalmente, el plan se puso en marcha hace dos décadas, con la entrega de los predios que iban a ser transformados, libres de ocupantes, por parte de la Municipalidad de Paraná, al gobierno provincial, encargado de la intervención.
El sector “a liberar” en la Costanera comprendió el tramo entre el viejo atracadero del Puerto y la playa del Rowing. Lo que hoy se observa en un nivel inferior a la traza vial de la Costanera, se concretó hace dos décadas; hasta entonces, el río Paraná golpeaba hasta las escalinatas y la costa a pocos metros de la traza vial, lo que años antes había ocasionado serios inconvenientes e incluso anegamientos.
Los primeros trabajos de demolición en la Costanera comenzaron en lo que fue el complejo Playa I, y siguió con las instalaciones que ocupó el Yacht Club Paraná, una entidad deportiva situada donde hoy se encuentra emplazada la fuente, frente a la garita de la Policía. Comprendió también la limpieza de sectores en el Puerto, ocupados por una arenera e incluso por emprendimientos gastronómicos. Fue junto con la obra que habilitó la nueva avenida que se prolonga entre la sala Mayo y la oficina de Turismo y la Escuela de Aerobismo. En esos casos, estaban ocupados con contratos precarios, mediante convenios con Nación, que ejercía la potestad de esos terrenos lindantes al río.
A la obra se llegó luego de la realización de un concurso de ideas, que elaboró la Municipalidad junto con la Sub-Unidad Provincial de Coordinación de Emergencias, (Supce) para que no se realizara solo una defensa de la costa, sino que se contemplaran los aspectos paisajísticos del sector, uno de los más emblemáticos y atractivos de la capital provincial.
Entre nueve propuestas, el proyecto seleccionado por el jurado correspondió al diseño presentado por el arquitecto Rubén Edgardo Cabrera.
Con una licitación pública internacional, adjudicada a la Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por Dragados y Obras Portuarias SA-Supercemento SAIC –en una puja de la que participaron otras cinco firmas– se aceptó la oferta económica por 8.285.264,55 pesos, el equivalente al mismo valor en dólares.
La adjudicación fue en diciembre de hace 20 años, y si bien estaba previsto que concluya en los primeros días de 2003, una parálisis debido a la crisis de esos años, alteró los plazos originales y los extendió hasta que la obra fue inaugurada en diciembre de 2004.
El costo total de la inversión fue asumido por el gobierno provincial, en el marco de un proyecto general en ejecución para proteger las zonas urbanas de localidades que en forma recurrente son afectadas por las inundaciones. Fue financiado por el Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y del The Export-Import Bank of Japan.
Detalles
El proceso de transformación de la postal del río frente a la capital provincial fue seguido y testimoniado por Diario UNO.
Antes de esta obra ese tramo de la Costanera corría serio riesgo de desmoronamiento debido al progresivo acercamiento del talweg del brazo del río Paraná hacia la costa, lo que provocaba la clausura de ese sector en épocas de crecidas.
Con el propósito de evitar la continua erosión del río sobre la costa se colocó un pedraplén estabilizante y un muelle de ribera asentado sobre 401 pilotes de hormigón sobre los que se apoya una plataforma de hormigón armado con terminación vainillada.
El componente estructural de la obra comprende un tramo de 750 metros, en un ancho promedio de 16 metros, en distintos niveles, sobre la base del área recuperada mediante una estructura de hormigón. Debajo de ella se colocaron 90.000 toneladas de piedra de basalto, extraída en Curuzú Cuatiá, Corrientes, que contribuye a impedir los deslizamientos de la barranca.