Lunes 01 de Junio de 2020
Hace casi un mes que los comercios de Paraná pudieron volver a abrir sus puertas, pero esta vez con horario corrido y respetando un riguroso protocolo.
La medida, que se implementó el 5 de mayo, estipuló que la atención al público fuera de 11 a 18 de lunes a viernes, y los sábados de 9 a 13. Sin embargo, los referentes del sector, muchos de ellos nucleados en la Cámara de Comerciantes del Microcentro de Paraná, solicitaron a la Municipalidad que se modifique el horario en que pueden abrir sus locales al observar mayor movimiento de personas que llegan más temprano a la zona con más concentración de bancos y otras instituciones. De este modo, se aprobó que abran de 9 a 17.
Si bien la capital provincial se caracteriza por tener muy arraigado el hábito cultural de dormir la siesta, desde el Sindicato de Empleados de Comercio impulsan que el horario corrido se implemente definitivamente, aun después de que se levante la cuarentena.
Esta propuesta cuenta con el aval general de los asalariados que trabajan en los diferentes rubros, y también de un numeroso grupo de comerciantes, que si bien admiten que desde las 13 a las 16 el movimiento es escaso o directamente nulo, manifestaron estar conformes con esta posibilidad.
Daniel Ruberto, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Paraná, señaló a UNO que al margen de las actividades que desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio están exentas por su carácter esencial –tales como las del rubro alimenticio, las farmacias y las ferreterías–, en el grueso de los comercios se fueron habilitando distintas fases. Al respecto, señaló: “Los almacenes de barrio y las ferreterías siguen trabajando en su mayoría de 8 a 12 y de 16 a 20. Con los comerciantes de otros rubros que no estaban exceptuados, como los que venden ropa, calzado, las librerías, regalerías y demás se abrió una segunda etapa. Desde el sindicato los acompañamos en su reclamo para que pudieran trabajar en un principio a través de delivery, pero para la mayoría no resultó viable, ya que la gente quiere probarse la ropa o los zapatos que quiere comprar. Entonces el sindicato propició que trabajen de 11 a 18, y luego se cambió de 9 a 17, pero siempre nuestro objetivo es que se abra de corrido, como ya lo venían haciendo algunos corralones y otros empresarios modernos, siempre que se respete la jornada de ocho horas”.
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Asimismo, Ruberto indicó que con el intendente, Adán Bahl, coinciden en la conveniencia de implementar definitivamente esta modalidad, ya que en una ciudad con una expansión demográfica hacia localidades cercanas como Colonia Avellaneda, San Benito, Sauce Montrull y Oro Verde, muchos de los trabajadores obligados a trabajar con horario cortado deben tomar cuatro colectivos por día, y estos viajes les demandan muchas horas. “Paraná ya es un área metropolitana, y mucha gente joven vive en alguna de estas localidades. Si tiene que esperar 15 minutos cada colectivo y el viaje les insume unos 45 minutos, pierden cuatro horas en ir y venir todos los días”, dijo, y subrayó: “Queremos que se continúe con el horario corrido para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, que se la pasan tantas horas arriba de los colectivos, y además preservarlos, porque en medio de la pandemia está contraindicado el uso de transporte público, y si hacen cuatro viajes multiplican por cuatro el riesgo”.
En este marco, recordó que ante el recurrente problema de los paros de colectivos urbanos, quienes trabajan con horario cortado y son usuarios de este servicio por lo general no pueden regresar a sus hogares a la siesta, lo que los obliga a quedarse en la zona del microcentro hasta el momento de retornar al trabajo a la tarde, pasando largas horas fuera de su casa; y si bien desde el gremio que los nuclea habían gestionado un espacio para que puedan descansar de alguna forma, tomar un café y demás, en el contexto de la pandemia no se puede habilitar esta iniciativa debido a que se debe evitar la aglomeración de gente y respetar el distanciamiento social.
También destacó que con esta modalidad de trabajo en horario corrido se logrará además “un ahorro de combustible, un ordenamiento del tránsito, y los clientes tendrán la opción de comprar a la hora de la siesta, cuando no anda mucha gente”.
El sindicalista adelantó que en estos días presentarán una nota al municipio planteando todos estos argumentos. “Los comerciantes están de acuerdo, aunque solicitan que el horario se extienda de 9 a 18. No nos oponemos, siempre y cuando se respete la jornada laboral y las 48 horas semanales de trabajo que establece el convenio. Estamos abocados a impulsar esta posibilidad, con el apoyo de todos los empleados del Sindicato de Empleados de Comercio y de los comerciantes, que abren su negocio y lo cierran y también les gustaría salir un poco antes para estar con sus hijos, así que va a beneficiar a ambas partes”, analizó, aunque también observó que “hay que educar a la sociedad ante este cambio, que el empleado que sale a las 13, por ejemplo, no se vaya a dormir la siesta sino que a esa hora vaya y haga sus compras”.
Consultado sobre el tema, Manuel Gabás, integrante de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas (Apyme) de Paraná y propietario de una marroquinería y regalería desde hace 46 años, opinó: “En un principio estoy a favor del horario corrido, pero creo que para implementarlo definitivamente hay que debatirlo con todo el sector”.
En este contexto, reflexionó: “Ahora está de por medio esta pandemia por el coronavirus, que hace que haya pocas ventas y los negocios que hemos abierto estamos facturando un 40% menos comparado con un mes normal; entonces, lo que veo es que hay muchas horas de trabajo y son pocas las horas en que entra algo de gente a comprar. Entre las 14 y las 16, que son horas críticas, la mayoría de la población en Paraná está acostumbrada a hacer siesta y es difícil cambiar esta costumbre”.
No obstante, evaluó: “Volver a tener abierto en un horario cortado no nos garantiza que vamos a vender más en este momento, debido a la situación económica, y por otro lado a que nuestra clientela mayor no sale de la casa. La pandemia hace que haya menos poder adquisitivo y menor movimiento social. Todo tiene sus pros y sus contras. Dicen que el horario discontinuo es más saludable, porque se puede hacer un descanso, pero trae mayor costo para el sector asalariado que tiene que venir dos veces. Y por otro lado, hay que preguntarse si vendrá la gente a comprar si hacemos horario corrido en enero y febrero. Esto demandará sin dudas tener que cambiar la cultura”.
En tanto, Víctor Bejar, propietario de una tradicional tienda de la Peatonal y miembro de la Cámara de Comerciantes del Microcentro, comentó que al hablar con sus pares la mayoría manifiesta su conformidad de continuar con el horario corrido. “Solamente un comerciante me dijo que no está de acuerdo, pero la mayor parte adhiere a esta modalidad”.
Bejar coincidió en que sería oportuno atender hasta las 18, en lugar de hacerlo hasta las 17, y sostuvo que están elaborando una propuesta para presentar en el municipio respecto de esta cuestión.
Si bien admitió que “muy poca gente va a comprar a la siesta” y que a partir de las 13 merma el movimiento, sostuvo que en su caso está de acuerdo con seguir trabajando con horario corrido, aunque con humor concluyó: “Es un horario al que hay que acostumbrarse. Yo llego a mi casa a las 17 y no sé si tengo que almorzar o ya tengo cenar”.