Campaña solidaria para construir más aulas en la escuela que le cambió la vida al Anacleto Medina
En la escuela de Gestión Social Pablo de Tarso realizan una campaña solidaria y apuestan a la educación como herramienta de transformación social

Miércoles 16 de Diciembre de 2020

La escuela Secundaria de Gestión Social Pablo de Tarso, situada en el barrio Anacleto Medina de Paraná, inició una campaña solidaria para poder construir tres nuevas aulas en la institución con el fin de que más chicos que habitan en una de las zonas más postergadas de Paraná tengan acceso a la educación de nivel Medio.

A través de la Fundación Presencia Presente, que sostiene este proyecto, considerando a la educación como una valiosa herramienta de inclusión social que genera oportunidades y transforma realidades, le dieron forma a esta cruzada: “Después de este duro año, con clases virtuales por la pandemia, apostamos a seguir creciendo con la construcción de tres nuevas aulas. Pero necesitamos tu ayuda, por eso te invitamos a conocer más sobre la escuela de Gestión Social Pablo de Tarso en nuestro sitio web: www.fundacionpresenciapresente.org.ar y a ser parte completando el formulario”, publicaron en su fanpage los integrantes de la entidad, quienes este año redoblaron sus esfuerzos por contener a los alumnos dentro del sistema educativo, en un contexto en el que el acceso a Internet es muy limitado.

La escuela de Gestión Social Pablo de Tarso, que se inauguró en 2014 y es una obra pionera en su tipo en Entre Ríos, trabaja teniendo en cuenta el contexto de los estudiantes y su realidad. Esta posibilidad y el gran trabajo que hicieron los docentes y directivos del lugar dio sus frutos: la semana pasada se recibió la segunda promoción y ocho jóvenes concluyeron este ciclo, egresando con el título de bachiller en Ciencias Naturales.

El padre Germán Brusa, párroco de la capilla San Martín de Porres –que depende de la parroquia Cristo Peregrino–, quien fue uno de los principales impulsores de la idea de crear un nuevo espacio para que los chicos del lugar pudieran concluir su formación, comentó a UNO: “Proyectamos hacer tres aulas más, porque tenemos una mayor demanda. Hoy en la escuela contamos con tres aulas y son seis cursos. Se distribuyen tres a la mañana y tres a la tarde. Son aulas chicas, de alrededor de 25 metros cuadrados, y el espacio no es suficiente porque la demanda es grande”.

Sobre este punto, el sacerdote explicó que para el 1° año ya se inscribieron 22 chicos, y quedaron alrededor de 40 en lista de espera. “En el aula más de 20 entran muy apretados, pero siempre uno o dos más tomamos. En el Ciclo Básico son entre 70 y 75 estudiantes, esto tiene que ver con que es una escuela bastante buscada. Y ya en el ciclo orientado son menos”, refirió.

Año de desafíos

El presente fue un año en el que los desafíos se multiplicaron. Y si bien la falta de conectividad en los sectores más vulnerables de la población dificultó la tarea de enseñar contenidos académicos, también hubo puertas que se abrieron para reinventar la dinámica cotidiana en los barrios populares. Al respecto, Brusa aseguró: “Ha sido un año difícil pero también un tiempo de muchas oportunidades. Un poco esta crisis nos ha llevado a vincularnos más con otras instituciones, a hacer cosas que en otro momento no hubiéramos podido. Los chicos en la escuela tuvieron varias oportunidades en clases de comunicarse con personas que están del otro lado del mundo, y eso fue posible porque la virtualidad nos fue empujando a esto y pudimos contactarnos con gente que habitualmente no vendría a Paraná”.

“También los profesores hicimos seminarios internos de capacitación con la asistencia bastante completa, cuando a veces hay una jornada institucional la gente tiene que dividirse entre varias escuelas, acá se ha podido lograr eso”, remarcó.

Por otra parte, destacó el trabajo en equipo que pudieron llevar adelante a lo largo de estos meses: “Ha sido muy positivo. De repente se vio y se sintió la necesidad de trabajar con otro, entonces los docentes han hecho trabajos en equipo, proyectos juntos. Así que fue un año de oportunidades en cuanto a esta cuestión”, acotó.

No obstante, lamentó: “Sí ha sido un año difícil en cuanto a la cuestión de los contenidos escolares. En nuestro caso tenemos muchos chicos sin conexión. Y si bien se editó material, se entregaron cuadernillos para que pudieran trabajar en sus hogares, la circunstancia que surgió era otra: tenían el material pero en la casa los padres no los acompañaban; con suerte algunos papas habían terminado la Secundaria, algunos la Primaria, pero además hay varios papás analfabetos y desde la casa teníamos esa dificultad”.

egresados

Campaña solidaria para construir más aulas en la escuela que le cambió la vida al Anacleto Medina

“Para los profesores fue una oportunidad de ensayar otro tipo de relación pedagógica y algunos venían a dar clases en la plaza del barrio a estos chicos cuyos papás no podían acompañarlos. Fue un despliegue de nuevas estrategias, de generar dispositivos, proyectos. También se presentó no hace mucho un proyecto que se llama La vamos remando, que consiste en talleres culturales, recreativos, deportivos, y también educativos, en los que se realizaron intervenciones artísticas, se hicieron murales con material reciclado, música, y habrá canotaje cuando crezca un poco la laguna”, subrayó Brusa, quien está a cargo de la fundación Presencia Presente.

Estas acciones, según manifestó, apuntan “a la recaptación de muchos chicos que han quedado fuera del sistema educativo”. Al respecto comentó: “Algunos de estos chicos hoy están en la calle, ya que la cuarentena ha generado conflictos familiares y muchos se han ido de su casa”.

En la zona son tres las escuelas secundarias que funcionan: Gaucho Rivero, Santa Rosa y Pablo de Tarso, y en cada institución comparten la problemática de la falta de acceso a la conectividad. “Si bien cada familia tiene celular, son con datos móviles y una videollamada ha sido muy esporádica en algunos casos. Hoy el 50% de los chicos están de alguna forma fuera del sistema educativo, porque no han podido de ninguna manera seguir las clases. Así que es todo un desafío poder reconquistarlos para que vuelvan a la escuela”, concluyó el padre Brusa.