Referentes del sector mantienen expectativas moderadas y apuestan a promociones para impulsar las ventas en esta fecha especial.
07:43 hs - Lunes 15 de Junio de 2026
A pocos días del Día del Padre, los negocios de Paraná se preparan para un mayor movimiento. Sin embargo, las expectativas están lejos del entusiasmo que solía generar esta celebración años atrás. En un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento de las familias y la caída sostenida de las ventas, los comerciantes apuestan a promociones, descuentos y facilidades de pago para intentar revertir, al menos parcialmente, una tendencia que preocupa desde hace meses.
Marcelo Ruggeri, referente de dos zapaterías ubicadas en la peatonal San Martín e integrante de la Cámara de Comerciantes del Microcentro de Paraná, señaló que el sector mantiene la expectativa de un repunte, aunque reconoció que el escenario económico continúa siendo muy complejo. “Estamos acostumbrados a no bajar los brazos y a mantener la expectativa. Siempre esperamos que una fecha especial ayude a mejorar las ventas, pero la realidad es que estamos atravesando uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas”, afirmó.
El comerciante explicó que la caída de las ventas no es un fenómeno reciente ni exclusivo de determinados rubros, sino una situación que atraviesa prácticamente toda la actividad comercial. Según describió, la pérdida del poder adquisitivo obliga a las familias a priorizar gastos esenciales, relegando compras que años atrás eran habituales para fechas especiales. “Hoy la gente tiene que destinar una parte mucho mayor de sus ingresos al pago de servicios, impuestos, combustible, transporte y alimentos. Todo eso hace que quede menos margen para consumir”, sostuvo.
En el caso del rubro calzado, históricamente vinculado a los regalos para el Día del Padre, Ruggeri indicó que todavía existe demanda de zapatillas, zapatos y pantuflas, aunque con un volumen considerablemente menor al de años anteriores. “Antes reforzábamos la atención porque sabíamos que para estas fechas iba a haber mucho movimiento. Hoy sigue siendo un regalo elegido porque el calzado es una necesidad, pero la cantidad de operaciones disminuyó notablemente”, señaló.
También explicó que la tendencia muestra una inclinación hacia obsequios de menor valor, una conducta asociada directamente a las restricciones económicas de los hogares.
Otro de los factores que impacta sobre el consumo es el creciente endeudamiento de las familias. Si bien las tarjetas de crédito continúan siendo una herramienta importante para financiar compras, cada vez son más frecuentes los casos de clientes que ya no cuentan con margen disponible o que deben recurrir a otros mecanismos de pago. “La gente muchas veces prueba si la tarjeta todavía tiene saldo disponible. Hay muchas familias que ya la tienen comprometida por gastos anteriores”, explicó Ruggeri.
En este escenario, las billeteras virtuales ganaron protagonismo como una de las formas de pago más utilizadas por los consumidores. Los descuentos asociados a transferencias y promociones específicas aparecen como alternativas para sostener las ventas en un mercado donde el crédito tradicional pierde fuerza.
Incluso los sistemas de cuentas corrientes comerciales, históricamente utilizados en muchos negocios familiares, muestran señales del deterioro económico. Ruggeri relató que numerosos clientes habituales solicitan postergar pagos o refinanciar deudas debido a demoras en el cobro de salarios, honorarios o trabajos realizados. “Tenemos clientes de muchos años que siempre cumplieron y ahora nos avisan que no van a poder pagar en fecha porque todavía no cobraron o porque están atravesando dificultades económicas. Es una situación que se repite cada vez más”, indicó.
La competencia digital
A las dificultades derivadas de la caída del consumo se suma otro desafío para los comercios tradicionales: el crecimiento de las ventas online.
Ruggeri sostuvo que existe una competencia cada vez más fuerte por parte de plataformas digitales, tanto nacionales como internacionales, que operan con estructuras de costos muy diferentes a las de un comercio físico. “Es una competencia desigual porque quienes tenemos locales debemos afrontar alquileres, salarios, impuestos y múltiples gastos de funcionamiento que no existen en otros modelos de comercialización”, remarcó.
Aunque en el rubro calzado la atención personalizada y la posibilidad de probarse los productos siguen siendo ventajas importantes, reconoció que muchos consumidores optan por buscar precios más bajos en internet.
No obstante, advirtió que las compras digitales también presentan riesgos vinculados a la calidad, los talles y la imposibilidad de evaluar personalmente el producto antes de concretar la operación. “Tenemos clientes que han comprado por internet y después descubren que el número no les sirve o que la calidad no era la que esperaban. En el local uno puede asesorar y ofrecer alternativas según cada necesidad”, explicó.
Locales vacíos
La situación económica también se refleja en el paisaje urbano del microcentro paranaense. Según Ruggeri, cada vez son más los comerciantes que deben mudarse a zonas con alquileres más accesibles o directamente cerrar sus puertas. “Las ventas bajan y los costos siguen subiendo. Cuando llega el momento de renovar un contrato de alquiler, muchos negocios ya no pueden sostenerse”, señaló.
Sin embargo, destacó que la cantidad de locales desocupados podría ser aún mayor de no ser por la llegada de nuevos emprendimientos vinculados principalmente a capitales extranjeros. En particular, observó una fuerte expansión de comercios de origen chino y de locales dedicados a la venta de indumentaria importada.
Para el dirigente comercial, esta situación genera preocupación debido a las diferencias de costos y a la percepción de que algunos sectores compiten en condiciones desiguales frente al comercio tradicional.
Revitalizar la peatonal
Pese al escenario adverso, desde la Cámara de Comerciantes del Microcentro trabajan en iniciativas destinadas a recuperar la circulación de público en la peatonal y fortalecer la actividad económica de la zona. Ruggeri adelantó que se encuentran elaborando propuestas para generar eventos y acciones que conviertan nuevamente al centro de Paraná en un espacio atractivo para vecinos y visitantes.
Además de hacer una convocatoria previo al Día del Padre, la intención es desarrollar actividades permanentes, con acompañamiento institucional, que incentiven el paseo, las compras y el consumo en los comercios locales. “Sabemos que estamos atravesando una etapa complicada, pero tenemos que seguir trabajando para que cuando la situación mejore la peatonal ya tenga una dinámica instalada y vuelva a ser un lugar de referencia para la ciudad”, expresó.
Mientras tanto, los comerciantes aguardan que el Día del Padre permita al menos un alivio temporal en un año que viene mostrando niveles de consumo muy por debajo de los esperados. Las promociones, descuentos por pago en efectivo, beneficios con billeteras virtuales y planes de financiación aparecen como las principales herramientas para atraer compradores.
Aunque las expectativas son moderadas, el sector confía en que la cercanía del cobro del medio aguinaldo y el carácter de la fecha generen un movimiento superior al habitual. Aunque, por ahora, la cautela domina el panorama.