Miércoles 07 de Agosto de 2013
Alfredo Navarro/Ovación
Desde el pitazo inicial de su vida respiró fútbol. Su padre Luis fue futbolista y Joaquín Pereyra busca seguir sus pasos dentro del verde césped.
Cuando era chico, Joaquín se divertía en la calle, en el campito o donde sea que se pudiera crear un arco imaginario para patear con los amigos del barrio y también con pibes más grandes, hasta que su papá lo anotó para que jugara en Don Bosco, cuando tenía 8 años.
En el Salesiano transpiró la camiseta durante dos temporadas que sirvieron para que quienes están al acecho de nuevos talentos, lo vieran y lo ficharan en la filial de Corinthians en Santa Fe.
Cuatro años defendiendo la camiseta del Timao y el balance que arrojó muy buenos desempeños hicieron que sus jugadas y sus pases gol se comentaran en San Pablo y brotara la posibilidad de viajar.
Joaquín y sus 14 años parten hoy rumbo a la inmensa ciudad brasileña para participar de una prueba futbolística por 15 días.
Si al joven paranaense le dan el ok, tendrá otro examen más adelante y el año que viene se radicará en la ciudad más grande de Sudamérica, para jugar al fútbol.
Joaquín dialogó ayer con Ovación para decir: “Estoy muy contento con esta posibilidad que se me presenta ahora. Ojalá todo salga bien”, fueron sus primeras palabras para luego decir: “Lógico que hay muchos nervios, pero estoy confiado en que es una experiencia linda que se me presenta y que hay que aprovecharla al máximo.
Asimismo, el joven manifestó: “Sé que San Pablo es una ciudad muy grande y que Corinthians es unos de los grandes de la ciudad”.
Cuando se le consultó cómo surgió la chance de viajar a Brasil, el enganche categoría 98 del conjunto paulista manifestó: “Hace dos meses vino gente del club (por Corinthians) vieron a algunos jugadores y nos dijeron a mí y a otro compañero de Santa Fe de viajar a hacer una prueba”.
Toda esta historia dio el puntapié inicial cuando Joaquín se presentó con Don Bosco en un torneo de fútbol infantil en Sportivo Urquiza. Gente del Corinthians observó al pibe que era el protagonista de hacer jugar al equipo y no dudaron en sumarlo a su cantera.
Pasaron cuatro y a Joaquín le llegó a los 14 años la oportunidad de su vida. No hay que tomarlo como un toque mágico de la suerte, porque el enlace tuvo que esforzarse para llegar a este presente.
Levantarse temprano, ir a la escuela, regresar, alimentarse y salir hacia la terminal para tomar el colectivo a la Ciudad Cordial y entrenar es la rutina que debe cumplir. Y así el martes entrena en la parte física, el miércoles alterna tareas físicas y trabajos con pelota, mientras que los jueves llega el turno del ensayo futbolístico y terminar la semana el viernes con trabajos tácticos.
El sábado arriba con el descanso reparador para estar con todas las pilas el domingo, día de la ceremonia del partido.
Paraná, Santa Fe, Sauce Viejo, Ezeiza son las escalas antes de llegar a San Pablo, destino final para Joaquín Pereyra.
Los brasileños llaman a San Pablo, “la ciudad que no puede parar”. Quien no quiere parar ahora es Joaquín. El Timao lo espera.
Prueba
Para chicos de las categorías 2001, 2000, 1999, 1998, 1997 y 1996 hoy hay una prueba en el Club Oro Verde a las 13. Los futbolistas serán observados por los profesores Hernán Llanos y Roberto Viglione del club Newell’s Oll Boys de Rosario.