Lunes 07 de Enero de 2013
Andrés Martino/ Ovación
El paranaense Juan Martín Soffredini, de 33 años, defendió los colores en 2012 del Bobigny Rugby, un equipo de la Tercera División de Francia, donde por ahora va cumpliendo las metas trazadas. En lo personal tuvo mucha participación entre los 15, se preparó para eso y lo logró. En lo grupal también la historia es positiva ya que su plantilla, a pesar de padecer muchas lesiones, marcha quinto en la tabla de posiciones y aún resta una rueda por jugar.
De vacaciones en su Paraná natal, el ex-Estudiantes, pasó por Diario UNO y se juntó con Ovación para repasar una nueva temporada en el rugby francés, pero con otra casaca.
—¿Cómo fue 2012 para vos?
—La verdad que fue un año positivo en lo personal. Hice una buena pretemporada ya que en junio no me volví al país por primera vez. Me quedé en el verano allá y como era un club nuevo me quise quedar para conocer bien al grupo. Fue positivo porque empecé jugando siempre y después estuve en todos menos uno porque tuve que guardar reposo. Y a nivel equipo con un poco de mala suerte porque tuvimos cerca de 20 lesionados entonces, por ejemplo, en la segunda línea, prácticamente están jugando los del segundo equipo y así. Dimos muchas ventajas en ese sentido, pero a pesar de eso estamos quintos siendo que nuestro objetivo es llegar dentro de los primeros cuatro. Todavía falta la segunda ronda y ahora con este mes de vacaciones que tuvimos vamos a recuperar a todos los lesionados, así que esperemos que levantemos, sobre todo fuera de casa porque de local ganamos. Podemos ganar o perder con cualquiera y somos un equipo con muchos jóvenes. En puestos como apertura, full back o hoocker damos muchas ventajas porque la experiencia ahí suma y sobre todo en los últimos 10 minutos de juego. Por ahora todo es positivo en un club nuevo con un solo compañero argentino que es de Córdoba. El grupo de franceses bien, todos se portaron muy bien conmigo.
—Ya estuviste en Francia jugando para el Vannes, pero ¿qué clase de club es el actual?
—Vannes es un club más joven en esta división. Bobigny es un equipo un poco más conocido ya que generalmente se clasifica para los playoff y dentro de lo que es París, que tiene a Racing y Stade Francais, es medianamente conocido. En cuanto a las diferencias yo noté el grupo. Este es más abierto, tal vez porque es una ciudad más grande. Después París es Buenos Aires. Tenés miles de cosas para hacer.
—¿Y es profesional?
—Sí. Son bastantes familieros. Los viernes después de entrenar todos nos juntamos en el club con las mujeres. A los viajes van todos los dirigentes, todos son de ahí. Algunos son de París, pero la mayoría son de Bobigny, que sería como un gran barrio en la periferia de París. Y en el nivel dirigencial son todos iguales. Al club le queda grande subir de categoría, es una medida justa. Sería un cambio grande subir de categoría.
—¿Y cómo es el nivel de la Tercera División?
—Lo que pasó es que la primera generación de profesionales de Francia están volviendo a sus orígenes. Entonces regresan y juegan en el club donde nacieron. Eso sube el nivel porque gente de 35 años que jugó cuatro o cinco años en el Top 14 bajó a la segunda. En nuestro campeonato somos 10 equipos, dos quieren subir sí o sí y tienen 10 o 20 profesionales, no más que eso. El resto tenemos 6 o 5 profesionales, no más porque el resto son chicos que estudian, les dan casa y trabajo. Los jóvenes son de calidad y por eso el nivel técnico es bueno. Ahora se está subiendo el nivel físico, se le está dando mucha importancia a eso.
—¿Se puede aspirar a llegar al Top 14 o es imposible?
—No está tan cerca. Saltar del Torneo Federal a una Segunda ya es muy grande el salto. Se nota la diferencia. Son escalones grandes. Yo hoy en día disfruto de entrenar, jugar y viajar con los chicos del club. Hace dos años, y más allá que el grupo era bueno, estaba cansado. Ahora el grupo está bueno, el club es familiero y eso te ayuda. Hoy en día estoy contento y quiero seguir jugando por lo menos un año más porque me estoy divirtiendo. El día que no me divierta más, largo. Me volvieron las ganas de disfrutarlo y mientras me divierta bienvenido sea.