Viernes 28 de Febrero de 2020
Arreglo de calles y de luminarias, desmalezado, mejoras en el servicio de agua corriente son algunas de las demandas que contantemente realizan los vecinos de distintos barrios de Paraná, quienes muchas veces no encuentran respuesta.
Muchas de las quejas que se plasman en notas que se presentan en la Municipalidad y se transforman en expedientes, pero muchas veces la solución requerida no llega o tarda demasiado, a deteriorando la calidad de vida de los habitantes de diversos sectores de la capital entrerriana. En ocasiones son los mismos residentes los que se agrupan para emprender acciones concretas para paliar la situación que los afecta, como ocurre en el barrio Pasteleros, en inmediaciones de avenida Ramírez al 4000, donde la gente del lugar opta por cortar los matorrales que hay en la zona. Uno de ellos es Diego Morlio, quien contó a UNO: “Nosotros tenemos hecho el pedido para tener nuestra propia vecinal y esto no se ha dado todavía, pero de cualquier manera estamos autogestionándonos con los vecinos. Una de las mayores problemáticas que tenemos es el tema de la inseguridad, porque hay un monte con cañaverales en la parte de atrás que no se limpia desde el municipio, que está con yuyos que pasan los tres o cuatro metros, y esto significa un gran peligro. Por eso somos los vecinos los que tratamos de mantenerlo”.
Asimismo, refirió: “Cerca hay un arroyo muy correntoso que se cobró una vida hace poco meses nada más, y también está el tema de la limpieza de esa cuenca, que está muy sucia. Hemos hecho reclamos a las autoridades para que se instalen juegos para los chicos, porque no cuentan con un espacio para jugar y el mantenimiento de los espacios verdes, pero es como que estamos un poco abandonados y por el arroyo sufrimos los mosquitos, las moscas y otros insectos, y también las ratas y las víboras”.
En Rieles del Este también son los vecinos los que emprenden la tarea de cuidar y mantener los espacios públicos, ante la ausencia del Estado. Valeria Girard, la vicepresidenta de la vecinal, comentó al respecto: “El fin de semana largo pasado integrantes de la vecinal cortamos con motoguadaña el pasto de la plaza, de los terrenos baldíos –de los cuales tienen que hacerse cargo los privados– y el margen de las calles. Es una zona donde todavía hay mucho campo y no podemos arriesgarnos con el tema del dengue, o que los chicos estén expuestos a que un bicho los pique, entonces cortamos el pasto nosotros”.
La vecinal abarca la jurisdicción de calle Tibiletti, entre Doctor Martínez, Soldado Bordón y Miguel David, y los colectivos urbanos no llegan hasta ahí, sino que la gente que vive en el lugar tiene que caminar unas ocho cuadras para tomar el tren o algún micro. “No tenemos servicio de transporte público, el tren pasa a ocho cuadras, los colectivos llegan hasta Soldado Bordón”, señaló Girard.
Pero el mayor problema que comprometen la salud y el bienestar de la gente es el estado de las calles: “Son de broza, pero prácticamente no tienen broza, y hay algunas que están muy comprometidas; hubo alguna vez un fresado y hemos pedido insistentemente que l vuelvan a poner, pero no lo conseguimos. No se puede vivir, ahora que hay pocas lluvias la broza es irrespirable, pero además se rompen todo tipo de vehículos. No pueden entrar ambulancias en los días comunes, menos lo van a hacer si llueve. Los vecinos tienen que salir caminando y hay chicos con problemas respiratorios, hay personas con discapacidad. Hemos presentado montones de notas a la gestión anterior, hay expedientes y no hicieron absolutamente nada; nos prometieron el fresado y seguimos esperando”, refirió Girard.
“Tenemos la placita y no pasa el regador, la recolección de residuos está pautada dos veces por semana y pasa con suerte una, y como no hay contenedores y hay muchos perros, los vecinos tenemos que estar atentos al ruido del camión y mandarnos WhatsApp. Y si justo alguien no está en su casa, se queda con la basura hasta la semana siguiente”, lamentó, y contó que los pozos negros suman más inconvenientes, ya que al estar el barrio en zona de vertientes, aunque los desagoten se rebalsan y los desperdicios corren por las calles.
Pablo Tobare, presidente de la vecinal De las Américas, sostuvo que en la zona que vive el principal problema es la falta de agua a lo largo de todo el año, aunque en verano lo padecen más. Si bien aclaró que en algún sector del barrio “esto ha mejorado un poco porque se han hecho unas conexiones”, indicó que falta infraestructura para resolver definitivamente este tema: “La solución sería una planta potabilizadora en la zona sur”, opinó y fustigó: “En la Municipalidad presentamos un montón de reclamos y ya avisamos que no vamos a llevar más notas, porque molestamos a los vecinos para que firmen, e igual no nos dan respuesta a nada”.
También mencionó que están afectados por los pastizales que proliferan en este sitio de la ciudad, que muchas veces se queman y generan humo: “Las quemas perjudican mucho, incluso hay chicos que han tenido que ser llevados a que los atiendan porque están intoxicados. Hay vecinos que queman pastizales porque no hay respuesta de la Municipalidad respecto a la juntada de ramas y demás”, dijo, y agregó: “En los espacios públicos que le corresponden a la Municipalidad no se está haciendo el mantenimiento. Tampoco arreglan las calles rotas”.
En la vecinal Paracao indicaron que faltan luminarias y desmalezado. Y en Capibá reclaman mejorar los servicios. Sobre este punto, la presidenta de la vecinal, Graciela Torres, aseguró: “Las calles están destrozadas, la broza nos afecta, no entran las ambulancias. También falta alumbrado y eso provoca más inseguridad en el barrio; se rompe un colectivo y nos quedamos a pie. El año pasado nos hicieron promesas que nunca se cumplieron. Ahora mandamos notas a la nueva gestión y nos dijeron que esperáramos un mes y todavía no hay ninguna respuesta. De las 16 notas que mandamos, lo único que logramos es que nos manden veneno para ratas y fumiguen, pero nada más”.
Por su parte, Pedro Benítez, presidente de la vecinal Bajada Grande, observó: “En nuestra zona faltan luminarias y una extensión de agua para las viviendas de los asentimientos nuevos que se han hecho en el barrio. También tendrían que reparar las calles y terminar una obra que se comenzó hace cuatro años y no avanzó, de cloacas. Tenemos a 46 familias esperan que el municipio les desagote sus pozos y recién se van desagotando cuatro”.
Benítez afirmó que junto a una cuadrilla de la ONG Barrios de Pie son los vecinos los que se ocupan del desmalezado y el mantenimiento de algunos espacios públicos, pero advirtió que no cuentan con herramientas necesarias para dar abasto. “Las únicas respuestas que hemos obtenido son la reparación de uno o dos caños o alguna luminaria. Pero no sobre los reclamos por el estado de calles, pastizales, desmalezado”, expresó.
Gisela Martínez es la vicepresidenta de la vecinal Las Piedras, en la zona de General Espejo y Balcar, y manifestó: “Con urgencia necesitamos que resuelvan el tema de las calles, que están totalmente rotas y hace dos años que no se arreglan”.
Según contó, la comisión vecinal asumió en diciembre y ya han presentado notas para que les arreglen luminarias y comentó que hay gente que vive sobre El Timbó que directamente no tiene acceso a luz y agua: “Es un barrio que se abandonó ya hace tiempo. Yo estoy justo el límite de los departamentos de la obra de Procrear, que da a avenida Ejército y nos clausuraron provisoriamente una calle, y luego también nos cerraron calle Pablo Crauzás, dejando a un montón de gente sin paso. Hubo que abrir camino por el campo y hay chicos que van a la escuela y tienen que pasar por ahí en invierno, o ahora con el calor, expuestos al peligro de ser mordido por víboras. Se ha hecho un basural gigante y todo esto nos preocupa mucho”, concluyó.