Lunes 21 de Julio de 2014
La Selección Argentina, con 13 jugadores entrerrianos en sus filas, se consagró anoche campeón mundial de Sóftbol Masculino Juvenil por segunda vez consecutiva, luego de superar a Nueva Zelanda por 9 corridas 0 en el partido final. El equipo nacional retiene de esta manera el título que había obtenido en Paraná, en 2012, y se consagró fuera del país por primera vez en su historia. El equipo fue el mejor del torneo y ganó sus partidos de gran manera. Un aplauso para los jugadores y el cuerpo técnico encabezado por el paranaense Julio Gamarci.
Argentina salió a disputar la final con la ilusión y la intensidad de los que saben que tienen su sueño al alcance de la mano, y que no van a desaprovechar la ocasión de verlo cumplido. Alan Peker conectó suave por el short stop y le puso velocidad a la jugada para llegar quieto a primera base. Lighuén Angiolillo recibió pelotazo, y poco después Teo Migliavacca impulsó la primera carrera del juego con un sencillo por el centro del terreno. La segunda rayita fue producida por Román Godoy, quien dio un largo batazo al jardín central (que estuvo a punto de salir de jonrón) impulsando a Angiolillo en pisa y corre.
Con la ventaja a favor, los chicos argentinos se mantuvieron firmes en defensa, detrás de Godoy que abrió el juego, cubrió la ruta completa y se alzó con el triunfo más importante de su corta pero muy exitosa carrera.
El resultado se mantuvo inalterado durante cuatro episodios, donde los lanzadores colgaron el cero en el tablero una y otra vez, hasta que en el sexto episodio nuestra ofensiva explotó una vez más para anotar un racimo de siete carreras, que serían las últimas de este inolvidable torneo.
Un sencillo del paranaense Gonzalo Masmú produjo la tercera carrera, impulsando a Julián Fernández que había ingresado como corredor emergente; mientras que Matías Zapata trajo dos más, para poner el juego 5-0. Con dos outs, Migliavacca impulsó una más con un sencillo, antes de que Facundo Carril le pusiera la frutilla al postre, un jonrón de tres carreras que le dio forma definitiva a la victoria.
Los últimos tres outs del partido quedaron casi para la anécdota, ya que el partido estaba definido desde el último ataque argentino. Godoy le puso punto final al torneo con un ponche sobre Fraser McLaren, y desató la algarabía, no sólo en Whitehorse, sino en toda la patria softbolera de nuestro país.
Con este título Argentina coronó un trabajo de más de 18 meses, que comenzó semanas después de la consagración de 2012 y que hoy suma el segundo título mundial a la historia del país. Todos hicieron un esfuerzo descomunal de los jugadores (no solo de estos 17, sino de todos aquellos que participaron del proceso); un trabajo serio y a conciencia del Cuerpo Técnico, dedicado a guiar el camino de estos jóvenes; el apoyo invaluable del Enard y la Secretaría de Deporte para este proyecto; y una dirigencia que supo acompañar el camino de este grupo.
Un título que consiguieron estos fantásticos jugadores, pero que también le pertenece a todo el Sóftbol argentino, y especialmente a aquellos que han dedicado su vida, en cada rincón del país, a enseñarle a los más pequeños cómo se juega al sóftbol, y transmitirles los valores de la vida a través de nuestro deporte. Vaya para ellos el reconocimiento de todos.
Victoria ante Japón. No obstante, el día comenzó más temprano para Argentina, ya que para ganarse el derecho de jugar la final tuvo que superar a Japón, en lo que resultó la victoria más difícil del torneo para los flamantes campeones mundiales. El equipo argentino consiguió un triunfo agónico ante el equipo asiático, por 3-1, en nueve entradas, con un jonrón de dos carreras de Gonzalo Masmú, por todo el jardín central, que sentenció el partido para jugar la final ante Nueva Zelanda.