Apana: Se capacitan para insertarse en el mundo laboral
Apana comenzó a funcionar el 22 de septiembre de 1967. Hoy cuenta con tres talleres y el Centro de Día. Hay más de 60 jóvenes y adultos con discapacidad.

Martes 31 de Mayo de 2022

Incluir a personas con discapacidades en las actividades cotidianas y animarlas a que tengan roles similares a los de sus compañeros que no tienen una discapacidad es lo que se conoce como inclusión de personas. Esto implica más que simplemente animar a los ciudadanos; es necesario garantizar que haya políticas y prácticas adecuadas vigentes en una comunidad u organización.

La inclusión debería llevar a una mayor participación en roles y actividades de la vida que son socialmente previstos, como ser estudiante, trabajador, amigo, miembro de la comunidad, paciente, esposo, pareja o padre.

Las actividades también pueden incluir participar en cuestiones sociales, utilizar recursos públicos como transporte y bibliotecas, desplazarse dentro de comunidades, recibir atención médica adecuada, relacionarse con otras personas y disfrutar del día a día.

La inclusión permite que las personas con discapacidades aprovechen los beneficios de las mismas actividades de prevención y promoción relacionadas con la salud en que participan quienes no tienen una discapacidad.

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Apana comenzó a funcionar el 22 de septiembre de 1967. Actualmente, hay más de 60 jóvenes y adultos con discapacidad en la institución.

En Paraná, hace más de 50 años que existe Apana (Asociación de Padres y Amigos de Niños y Adolescentes Aminorados). La asociación nació el 22 de setiembre de 1967 y fue la primera creada en la capital entrerriana para brindar un espacio a personas con discapacidad, gracias al impulso de un grupo de padres que tras reunirse con un equipo de profesionales con prestigio en el tema iniciaron un largo peregrinar que con el correr de los años fue dando sus frutos.

Apana es una institución que desde hace 54 años brinda atención al niño, joven o adulto con discapacidad severa o profunda, con el objeto de posibilitar el más adecuado desempeño en su vida cotidiana, mediante la implementación de actividades tendientes a alcanzar el máximo desarrollo posible de sus potencialidades.

Para alcanzar tal finalidad se plantean objetivos a nivel técnico, profesional y educativo.

Actualmente, Apana cuenta con dos modalidades: una de formación laboral y el Centro de Día.

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Entre el Centro de día y los talleres, Apana cuenta con más de 60 jóvenes y adultos con discapacidad.

UNO dialogó con Miriam Berón, directora de la institución ubicada en calle 25 de Junio 527 sobre los trabajos realizados en la misma.

“En un principio, Apana surgió como una escuela para personas con discapacidad. Había atención ambulatoria y profesionales que se acercaban a trabajar con los chicos”, contó Berón con respecto a los primeros días de la institución.

“Siempre ha sido un espacio de educación para los jóvenes y se ha generado este ida y vuelta de estudiantes para que vayan adquiriendo conocimientos, ganando experiencia y contacto con otros jóvenes para que el día de mañana puedan insertarse en el mundo laboral”, agregó la directora.

“Apana es muy importante para ellos porque comparten gran parte de su tiempo acá adentro. Ellos van decidiendo si quieren estar cuatro u ocho horas y qué taller cursar. La institución representa mucho para estos jóvenes y sus familias. Desde el centro se acompaña constantemente”.

En el sector de panadería son entre 10 y 12 jóvenes los que participan diariamente de las actividades.

En cuanto a los talleres que se realizan, la directora desarrolló que se trabaja en tres sectores distintos: panadería, construcción de bolsas de polietileno y huerta.

“En la parte de formación laboral, los chicos se capacitan, trabajan y conviven diariamente. La intención es obtener una salida laborar. El límite de edad para ingresar es de 15 años en adelante, sin límites por mayoría”.

“Apana es por ahí más conocida por su taller de panadería en donde los jóvenes realizan diferentes trabajos como hacer galletitas pepas, bizcochitos, pan, entre otras cosas”, dijo y agregó: “En los talleres de la tarde, la intención es encontrar su puesto de trabajo. Se les ofrecen distintas oportunidades de conocer otros tipos de trabajos y que ellos conozcan, decidan y se capaciten. Próximamente se viene el taller de sublimados”.

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Las personas con discapacidad cuentan con la posibilidad de formarse laboralmente.

En el Centro de Día, Apana cuenta con atención profesional para personas con discapacidad, planes de tratamientos personalizados y atención grupal. Además, cuentan con proyectos como talleres.

En cuanto a los talleres, son más de cinco dentro de los que se destacan: taller de Educación Física, juegos rítmicos, laboratorio de artes plásticas, taller de psicomotricidad y lenguajes singulares.

Profesional a cargo

Otra de las personas que dialogó con UNO fue Angelina Zapata, terapista ocupacional encargada del proyecto de panadería. “En el taller de panadería buscamos generar la mayor independencia posible en los jóvenes y brindar un espacio de formación laboral, específicamente en el área de panadería”, comenzó la terapista.

“Además de trabajar lo propio, que implica los procedimientos de masa, amasado y demás, buscamos que los jóvenes puedan manejar dinero y estar también en el espacio de ventas. Fomentar la independencia de ellos”, agregó.

“Capacitar a los jóvenes es un proceso largo que requiere de lo diario. No cuesta porque los chicos lo hacen llevadero, a ellos les gusta estar acá”.

“La mayoría viene con muchas ganas, motivados. Ellos son los que eligen que taller hacer y panadería es un lugar que gusta mucho”, destacó Angelina Zapata.

“Todos los días hacen galletas, malteadas, galletitas pepas, alfajores de maicena y ahora estamos incluyendo una alimentación más saludable con galletitas de avena a las que incorporamos algunas frutas”, informó, y agregó: “Estamos intentando hacer algunos budines con harina integral”.

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En el sector panadería son entre 10 y 12 jóvenes con discapacidad que participan diariamente de las actividades.

En cuanto al inicio de estos jóvenes dentro del establecimiento, la terapeuta destacó que la mayoría “aprende todo acá”.

Apana cuenta con tres talleres de formación de trabajo: panadería, huerta y confección de bolsas de polietileno.

“Hay concurrentes que llevan muchos años en panadería así que ya dominan las técnicas y los procedimientos, mientras que otros necesitan del apoyo visual o la ayuda de gráficos para que sea más fácil el procedimiento para ellos”.

“El procedimiento, la formación laboral lleva años trabajarlo. Hay chicos que no van a adquirir la independencia completa y siempre van a necesitar el apoyo de alguna persona para desenvolverse. Mientras que otros se han incorporado con pasantías, como es el caso de Franco Picardi, residente de nuestra Institución que actualmente trabaja en Panadería San Cayetano hace dos años y ya es un personal más de la casa”, finalizó la terapeuta.

En total, entre el Centro de Día y la formación laboral, Apana cuenta con aproximadamente 64 jóvenes y adultos con discapacidades. La inclusión de personas con discapacidades en las actividades cotidianas conlleva prácticas y políticas diseñadas para identificar y eliminar barreras, como obstáculos físicos, de comunicación y de actitud. Apana realiza esto hace más de 50 años. Pionera en la provincia de Entre Ríos.

La palabra de los jóvenes de la institución

Apana cuenta con más de 60 jóvenes y adultos distribuidos en los diferentes sectores de la institución. Panadería, huerta, creación de bolsas de polietileno y el centro de día en el que se realizan diferentes talleres, son los espacios que estos jóvenes y adultos deciden pasar su tiempo. Allí ellos se capacitan y tienen la posibilidad de insertarse en la sociedad.

UNO dialogó con algunos de los que decidieron formarse en el taller de panadería y el de bolsas de polietileno, ubicado sobre calle 25 de Junio.

“Yo estoy en la parte de bolsas. Hacemos diferentes medidas y tamaños para que la gente pueda comprar. Con diferentes precios. Me gusta trabajar, aprender y en el futuro realizar mi propio trabajo en mi casa”, contó Estella, contenta por ser parte de Apana.

“Yo estoy en el sector de panadería, en donde hacemos malteadas, galletitas pepas y otras cosas más. Me gusta mucho el taller porque aprendo mucho. Estoy contento”, destacó Alejandro.

“Decidí trabajar en la parte de creación de bolsas”, dijo Javier. “Ahora estoy aprendiendo a hacer bolsas de tela. La gente pide muchas y compra. Me gusta porque todos los días aprendo algo nuevo en el trabajo. También aprendí a hacer bolsas de residuos que vendemos a 200 pesos las grandes y a 150 las medianas. Disfruto mucho estar acá porque estoy con mis compañeros y también aprendo a trabajar”.

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En Apana hay tres tallleres y un Centro de Día. La intención es capacitar a personas con discapacidad para que luego se inserten en el mundo laboral.

Por último, el que más se desenvolvió a la hora de contar su historia dentro de Apana fue Joaquín, oriundo de Concepción del Uruguay.

“Estoy en la parte de producción de panadería. Produzco malteadas, prepizzas, facturas, medialunas y demás”, comenzó diciendo el joven.

“Hace dos meses que estoy acá, soy nuevo. Recién me estoy adaptando, aprendiendo mucho”.

“Yo elegí panadería porque me gusta mucho. Mi abuelo era cocinero de los barcos y a mí me quedó esa química de cocinar, de aprender, de mirar”, agregó.

“Vengo todos los días porque me encanta. No sé qué haría sin Apana”, dijo, conmovido, Joaquín.

“Estoy a gusto con Apana. Los chicos me quieren mucho, me llevo bien con todos. Lo hago por vocación y de corazón porque me gusta”, finalizó.

Apana abre sus puertas a los talleres de lunes a viernes de 8.30 a 12.30. En el sector panadería, los clientes son atendidos por los jóvenes y adultos residentes de la institución.

Incentivar, estimular, aprender y cosechar experiencias es lo que tiene como objetivo la institución que día tras día genera nuevas metas, nuevos desafíos en los jóvenes y adultos discapacitados.

La institución presenta una oferta muy satisfactoria para los jóvenes. Se inculca mucho la responsabilidad laboral. Capacitarse para luego insertarse en el mundo laboral.