Aprender un oficio se convirtió en uno de los principales motivos por los que los alumnos que ingresan al nivel Medio eligen una escuela Técnica.
Si bien al finalizar este ciclo muchos de los estudiantes continúan una carrera universitaria afín, quienes no tienen esa posibilidad cuentan con las herramientas necesarias para desempeñarse laboralmente en alguno de los ámbitos de especialización que se ofrecen.
Alumnos de escuelas técnicas reparan mobiliarios de las aulas
Es por eso que desde las instituciones educativas hacen hincapié en trasmitir, a través de la labor que se realiza en los diferentes talleres, el conocimiento que se requiere para el desempeño profesional.
Liliana Ferrari, vicerrectora de la escuela de Enseñanza Técnica (EET) Nº 1 Francisco Ramírez, contó a UNO: “En la actualidad contamos con una matrícula de 850 alumnos en total”.
“Hoy en día en los talleres se están arreglando los bancos y demás mobiliario de la escuela, también se hacen instalaciones eléctricas y otro tipo de tareas. De esta forma los chicos brindan un servicio a la vez que aprenden a trabajar. En un momento incluso se hizo un convenio con el Consejo General de Educación (CGE) para que desde el establecimiento se fabricaran sillas, mesas y bancos para otras instituciones”, señaló, a la vez que explicó que “se hacen intercambios puntuales con otras entidades”.
La EET Nº 1 tiene una oferta educativa que consta de cuatro orientaciones. Los estudiantes que egresan, según lo que elijan, tienen el título de Maestro Mayor de Obras, técnico en Electrónica, técnico Mecánico Electricista y técnico en Computación. “Antes eran más los varones que venían a la escuela técnica, pero se van sumando chicas en las cuatro especialidades”, comentó la vicerrectora.
“Son siete años de cursado en tres turnos y el plan de estudio le permite a los alumnos adquirir las competencias necesarias para incorporarse al mundo del trabajo”, sostuvo Ferrari, quien contó a además que hace 25 años que trabaja en la institución y que “a lo largo del tiempo este tipo de educación se ha tenido que ir adaptando a las demandas de la sociedad. Por suerte hoy existen convenios con empresas importantes que le dan la oportunidad a los chicos no solo de hacer sus pasantías y aprender en un campo concreto, sino también de tener la posibilidad de quedarse trabajando en alguna de esas compañías”.
Habilitación profesional
Las escuelas técnicas tienen en el país una amplia trayectoria por haber sido determinante en los planos sociales, económicos y culturales de la historia argentina.
Por lo general, se distinguen de otras ofertas de educación Secundaria por el tipo de formación que ofrecen a sus alumnos, y por el otorgamiento de un título que habilita para el desempeño profesional.
Comparten con otras ofertas de nivel Secundario los propósitos básicos de la escuela media: preparar para la continuación de estudios superiores, para el ejercicio pleno de la ciudadanía, y para la inclusión de los jóvenes en el mundo del trabajo, a partir de las herramientas que se brindan.
Procuran una educación acorde a las demandas del mercado
Cuando se implementó la Ley Federal de Educación, en la década de los 90, las escuelas técnicas sufrieron un franco deterioro en su calidad educativa. Ello fue un hecho que carcomió toda la estructura educativa en el país.
La vicerrectora de la EET Nº 1 Liliana Ferrari señaló a UNO: “Hubo escuelas que perdieron los espacios de los talleres, porque no estábamos contempladas dentro de ese proyecto. Por suerte la nuestra pudo mantener la estructura de talleres, el personal y las horas”.
Asimismo, contó que “cuando se promulga la Ley de Educación Técnica profesional comenzó un resurgimiento de la escuela técnica, sobre todo en lo que se refiere al financiamiento”.
“Se trabaja por proyectos, con planes de mejoras, donde desde la institución se presentan las propuestas para recibir las partidas de dinero para comprar el equipamiento, para atender las cuestiones de seguridad e higiene y el acondicionamiento edilicio”, aportó respecto a las nuevas posibilidades académicas.
Logros
En este orden, aseveró: “Hay una línea de igualdad de oportunidades donde hemos conseguido tableros para los chicos, mochilas técnicas y otros elementos necesarios para que los estudiantes aprendan a trabajar”.
“Eso nos ha ayudado bastante, porque hemos colaborado con gente que no tiene los medios para garantizar la concurrencia a la escuela munida con estas herramientas. Recuperamos la cara visible de los chicos, que viene con su tablero y puede desarrollar sus tareas”, destacó.
Por último, Ferrari afirmó: “Este reflotar de las escuelas técnicas se vio reflejado no solo en el crecimiento de la matrícula, sino también en el perfil del egresado que le brindamos a la comunidad. Se trata de un perfil profesional que se adecua a lo que el medio necesita. En este sentido, pudimos incorporar tornos de control numérico, controladores lógicos programables y toda una tecnología cercana a lo que se precisa en los trabajos”.













