Actualizar la cuota alimentaria satura los Juzgados de Familia
Los montos destinados a los hijos quedan desfasados por la inflación. Advierten la reapertura permanente de procesos judiciales. Crecen casos donde la responsabilidad recae en los abuelos

Domingo 14 de Septiembre de 2014

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar

 

 

 

 

La disputa por la cuota alimentaria representa la mayoría de los casos que atienden los Juzgados de Familia. En los últimos meses hubo un incremento de pedidos de actualización de esos montos que el alimentante –es el nombre que se utiliza en la jerga– debe entregar, por mes y para sus hijos, luego de un divorcio o una separación.
En general se puede decir que hay dos tipos diferentes de cuotas alimentarias: una que se establece mediante un porcentaje del sueldo y la otra es un monto fijo que se acuerda o se determina cuando no existe un ingreso estable.
Para los primeros casos, un aumento del salario repercute proporcional en la cantidad que se debe destinar. Pero para la segunda, si no hay una cláusula que determine un incremento a lo largo de un período, con el paso de los meses quedan desfasados y aparecen los problemas.
Los dos tipos de cuotas alimentarias son comunes en proporciones similares, aunque en ciudades como Paraná donde, por ejemplo, hay una presencia de asalariados, empleados públicos o de comercio, hacen parecer que aquella determinada por un porcentaje del sueldo, es la más común. En los hechos no es tan así.   
El Juzgado Nº 1 de Familia en Paraná, está a cargo de Tulio Rodríguez Signes, quien dijo a UNO: “En cantidad, la cuota alimentaria representa la mayoría de los casos y de carpetas acumuladas. Ahora, debido a la inflación, a la falta de trabajo, a la reducción de horas laborales y cuestiones económicas que hacen a la situación del país, tenemos esa discusión de cómo se actualiza la cuota y cómo se lleva adelante el reclamo”.
Cuando las partes no llegan a un acuerdo, existe la instancia de mediación que desde 2008 resuelve un 70% de los casos, aunque ahí no termina un expediente. “Como en Paraná hay muchos empleados se pacta la cuota en un porcentaje del sueldo. Ahí no hay problemas porque cuando le aumentan al trabajador, lógicamente se traslada el porcentaje. La cuestión es cuando se pactan las cuotas en una suma fija. Nos encontramos con gente que hace trabajo por cuenta propia y no tienen un ingreso regular. Ahí se acuerda un monto y si no se logra pactar una cláusula de actualización, nos empiezan a llegar los pedidos de  aumentos”, explicó.
Ariel Zimerman es abogado de familia de la capital provincial y aportó un conjunto de conceptos teóricos y prácticos sobre este problema actual. La cuota alimentaria comprende no solo la comida, también es vestimenta, educación, esparcimiento entre otras necesidades de los hijos matrimoniales o extramatrimoniales y equipara al hombre y a la mujer en la responsabilidad. En los hechos, y por lo general, es la madre quien se queda con la guarda de los hijos y es el padre quien debe aportar ese porcentaje del sueldo o ese monto fijo que se pacta o establece. 
“Cuando se da esta situación hay que determinar el caudal económico del alimentate mediante indicios, testimonios, constancias, informes, declaraciones juradas. Puede ser una persona que tiene una agencia de autos, un médico, cualquier profesional, un hacendado; alguien que no percibe un sueldo. Cuando hay que probar, cuando la cuota queda muy baja por el momento económico se genera un problema impresionante”, dijo Zimerman.

 

 

 

Hay 30 casos mensuales

 

 


Si bien la mediación ha generado que cada caso avance mucho más rápido en el tiempo y se resuelva antes, cada vez que se logra un acuerdo, este debe ser homologado por el juzgado de familia . Tulio Rodríguez Signes, destacó: “Eso genera un nuevo expediente y hay que darle tramitación, pero también ocurre que después los acuerdos no se cumplen y a los dos o tres meses se reanuda todo el procedimiento. Además de ese  30% de los casos que la mediación no resuelve, lo vienen a discutir al juzgado”.
En Paraná, solo en el Juzgado Nº 1 de Familia se toman dos audiencias diarias por cuota alimentaria y el promedio mensual ronda entre los 25 y los 30 casos. A esto hay que sumarle ese 70% más que la mediación logra resolver en principio.
“Lo que aconsejo es que cuando se determine un monto fijo y el alimentante no tenga la posibilidad de saber cuánto puede ganar –por ejemplo, aquellas personas que instalan aires acondicionados donde no es lo mismo su trabajo en el verano que durante el invierno–, se haga cargo de pagar algunos gastos como la cuota de la escuela, el club, la obra social y determinadas prestaciones”.
La otra posibilidad es la de pactar un acuerdo donde ese dinero aumente en función del porcentaje de incremento de salario mínimo, vital y móvil. “Es lo que se está manejando y hay fallos que han aplicado ese mecanismo de ajuste”, agregó. 
Pero una madre, para solicitar un incremento de la cuota alimentaria cuando esta pierde valor por la inflación, la instancia de mediación no es tan barata. Sobre esto, Zimerman aclaró: “Para solicitarlo se hace todo un procedimiento que conlleva gastos: por lo general son 850 pesos para el mediador, más la carta documento para citar al padre que son unos 120 pesos más y a eso hay que sumar 100 de sellados; y puede ocurrir, que el padre de los chicos no se presente. En la mayoría de los casos, el alimentante va y es el que asume el gasto. Pero incluso el trámite tiene toda una demora. Si la mediación fracasa, se atraviesa todo un proceso judicial”, sostuvo. 
Si en setiembre del año pasado, la cuota fija era de 1.500 pesos, hoy ese dinero no garantiza lo mismo y entonces otra vez se abren nuevas instancias para actualizarlo.

 

 

 

 

 

Una herencia que viene de la época que regía la convertibilidad

 

 

La actualización de la cuota alimentaria no es solo un problema particular en los Juzgados locales, sino que es advertido a nivel nacional. Ante esto, la  diputada Margarita Stolbizer presentó un proyecto donde promueve la modificación de uno de los artículos de la ley de convertibilidad para impulsar la actualización inflacionaria de las cuotas alimentarias.
En palabras simples, la propuesta busca detener la determinación de la  ley de 1991, donde se prohibe actualizar o indexar deudas monetarias. Por eso, el proyecto busca que se adecuen los montos fijados de las cuotas por la Justicia, de forma automática.
Esta medida o una similar, evitaría la reapertura de los procesos y  que la inflación haga perder el valor de una cuota por el paso el tiempo y mientras dura un proceso de acuerdo o determinación de los porcentajes y los montos. Es decir, aliviar el trabajo judicial.

 

 

 

 

Porcentajes orientativos

 

 

 

Lo cierto es que no hay una tabla que determine los porcentajes y los montos en que se deben establecer las cuotas alimentarias. Es tan relativo como tipos de sueldos exista, condiciones laborales, formas, tipos de trabajo y demás.
Son criterios de la jurisprudencias. Lo lógico es que la madre y el padre aporten la mitad necesaria cada uno. Pero por lo general, las situaciones económicas entre ambos son diferentes. “Más o menos, cuando se establece mediante un porcentaje del sueldo, ronda entre el 25% y el 30% si se tienen entre uno y dos hijos. Puede incrementarse cuando un niño padece una enfermedad grave o cuando son adolescentes y los gastos son más altos”, explicó Rodríguez Signes.
En cuando a las cuotas que se determinan por montos fijos, pueden ser de 1.500 pesos, 2.000, 3.000, todo depende de las condiciones económicas de los padres y por eso, si no hay acuerdos entre las partes, existe la mediación o es en el Juzgado en donde se dirimen las diferencias. 

 

 

 


La responsabilidad económica ante los nietos

 

 

 

Una situación que se desprende de las disputas por las cuotas alimentarias es el crecimiento de las demandas que recaen sobre los abuelos. Son los que deben cumplir si sus hijos no lo hacen. “Lamentablemente aumentaron esos casos. Hay muchas relaciones de chicos jóvenes que son padres y no hay trabajo, hay problemas de drogas o lo que sea y son lo abuelos del niño quienes deben hacerse cargo. Eso genera un gran problema porque tienen que ir a las audiencias y a veces es gente mayor con problemas de salud, jubilaciones miserables y tienen que hacerse cargo”, destacó Rodríguez Signes. 
Ante un padre que no afronta la cuota alimentaria y una madre que acredita que tampoco puede sostener económicamente a sus hijos, son los abuelos quienes tienen que afrontar la situación. “No es un tema menor y esos casos se están incrementando muchísimo”, remató.

 

 

 


Caminos para llegar a una cifra

 

 

*Hay dos tipos de cuotas alimentarias: mediante un porcentaje del sueldo o a partir de un monto fijo que se establece o se acuerda entre las partes.


* No hay tablas que determinen cuánto debe ser la cuota. Se establece entre un 25% y un 30% de un sueldo o según las condiciones económicas probadas del alimentante.


*Si un padre no afronta la cuota alimentaria y una madre acredita no poder sostener económicamente a su hijo, la responsabilidad recae en los abuelos.