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Martes 17 de Julio de 2018

Vacaciones: ¿Qué hacer con los hijos?

Lo mejor es empezar a preguntarse cómo organizarse mejor las vacaciones para poder disfrutar grandes y chicos.

Por Ingrid Williams

Llega la mitad del año con todo el estrés que implica laboralmente para los adultos, que además de tener que cargar con ese plus de madurez, responsabilidades y derechos, tienen (o se espera que tengan) creatividad para pasar momentos con sus hijos y sacarse las "culpas" de todo esos tiempos que la vida cotidiana les va robando.

Tomarse unos días para ir de viaje, al campo, pasarlo en ciudad o yendo a la casa de los abuelos que tal vez no vivan cerca geográficamente...lo mejor es empezar a preguntarse cómo organizar mejor las vacaciones para poder disfrutar grandes y chicos de manera que genere más bienestar que situaciones tensas.

Independientemente de la decisión que se ha tomado, cómo gestionar este período del año merece ser considerado incluso desde otro punto de vista, no solo concretamente, sino también psicológico. Porque el objetivo por alcanzar será doble: hacer que sus hijos vivan unas vacaciones serenas y por el otro lado, evitar de tomarse demasiado el sentido de culpa con el pensamiento de sentir que sus hijos quedan como "abandonados"en este período, como a merced de una libertad que en realidad sabe más a vacaciones solitarias.

Para afrontar con tranquilidad este período, aquí les dejo unos consejos útiles:

LA PALABRA CLAVE: PLACER Si el "deber" es la palabra clave para el tiempo escolar, aquella para el tiempo libre debería ser "placer". No solo para los hijos, sino también para los padres junto a ellos. Y me extendería aún más con este idea, porque no solo tendrían que ser estas dos semanas que se pasan todos juntos cuando se está de viaje (en el mar, la montaña, las sierras, etc), sino también para aquellos que se quedan en la ciudad por varios motivos justificables.

La idea que tenemos que tener en mente es que todo lo que propongan hacer a sus hijos no lo hagan solo porque "deben hacerlo", porque está en la lista a cumplir de lo que habíamos programado de hacer como plan, sino porque todos quieran hacer tal o cual actividad o salida, o por turnos dependiendo de los diferentes gustos de cada uno de sus hijos. Todo será más placentero si es coconstruido y genera distensión ya en el mismo momento en que se está programando. Porque realmente quieren ofrecer a sus hijos experiencias interesantes y estimulantes para que puedan vivirlas y disfrutarlas junto a ellos.

Cuanto menos un hijo se sienta considerado como "paquete" para transportar de un lado al otro, se verá más al centro de un proyecto en familia, que educa, que se hace "creando juntos". Evitar realizar actividades para desarrollar durante el día solo para que se pase el tiempo o se haga de noche. Estar con ellos plenamente es poder llegar a sentir placer en todos los miembros de la familia al mismo tiempo, es decir, las emociones positivas se multiplican.
PEQUEÑAS VACACIONES TAMBIÉN EN LA CIUDAD. Los días comienzan bien temprano porque estamos atravesando el período invernal, el tráfico es menos frenético y caótico, los parques tienen su naturaleza, se ofrecen actividades para realizar en distintos puntos de la ciudad y para diversos gustos en relación al tipo de actividades: dentro, fuera, culturales, didácticas y paseos. Que las ganas de pasarla bien en familia los lleve a buscar todas las actividades que les ofrece la ciudad y alrededores para poder sentirse de vacaciones aún si se quedan en la ciudad. Sean papás curiosos y ayuden a sus hijos a buscar todas las opciones para poder después en un segundo momento poder elegir. Alcanza simplemente con saber la diferencia y volver "especial" la rutina cotidiana de la ciudad.

SER MÁS FLEXIBLES. En el caso de que los padres deban continuar trabajando, pensar en volver más "accesible" los tiempos laborales. Por la tarde por ejemplo, porqué no intentar pedir o simplemente volver más temprano a casa después del trabajo. Y después poder dar una vuelta caminando, compartir un juego de mesa, mirar con ellos una película antes de la hora de la cena (y porqué no hacer pochoclos juntos), invitarlos a que los ayuden a preparar alguna parte de la comida que van a comer juntos o ir a tomar un helado, son algunos ejemplos de tantos que se les pueden ocurrir. Tantas cosas que normalmente cuando los ritmos son muy intensos no se pueden compartir, pero que es necesario para estar mejor todos.

Pequeños gestos que ya por sí mismos hacen experimentar el verdadero sentido de las vacaciones, o mejor dicho, el placer de la libertad y que contribuye a volver maravilloso el tiempo que ellos de alguna manera nos obligan a vivir y sentir. Esos momentos seguramente van a dejar a sus hijos recuerdos únicos e inolvidables.

HACERLOS FANTASEAR ANTES DE IRSE A DORMIR. Continuando con aprovechar el tiempo a disposición (y también de ansiedades seguramente menores de aquellas noches que acompañan los ritmos "normales" de vida), por la noche, antes de que se vayan a dormir, sería bárbaro que puedan hacerse un momento para hablar con sus hijos. Escucharlos mientras hablan de lo que han vivido durante el día, de cómo lo pasaron, de cómo se sintieron, sobre qué les gustó o no, sobre sus sueños también porqué no. Que relaten su vivencia desde el lugar en que ellos ven al mundo y su forma de percibirlo y sentirlo. Sería como redefinir todo lo vivido durante ese día de modo que incorporen más información sobre aspectos que tal vez aún les son desconocidos por falta de tiempo muchas veces.

Incluso hablarles con un poco de fantasía de lo que harán al día siguiente, para que puedan comenzar a imaginarse lo maravilloso que sucederá. A los chicos les encantan los cuentos porque crean un proceso de deseo hacia momentos de creatividad especiales. Y de esta manera, la "espera" de lo que ocurrirá se hará así más mágica e intensa.

UN POCO ANTES DE CULMINAR, PREPARARLOS. Una semana o dos antes de que culmine la escuela es mejor ir hablando con ellos informándoles que se acercan semanas de un tiempo compartido más en calma, para distenderse, para pasar juntos, para divertirse, para realizar actividades, para viajar. Y parecería banal esto, pero hoy en día no me parece sea banal, porque todos dan por sentado que vienen las vacaciones, pero nadie sabe bien qué se puede hacer o cómo se las va a pasar en familia. Si supieran con anterioridad estarían favoreciendo que sus hijos ya puedan comenzar a distenderse y tranquilizarse con anticipación, bajando sus niveles de estrés antes de tiempo. Y no solo esto sino que también ya se les puede ir pidiendo que les vayan informando lo que ellos se esperan de esos días y así poder planificar verdaderamente en familia, teniendo en cuenta cada uno de los gustos de los hijos que tienen en base a sus edades y personalidades diferentes y particulares.

UN POCO DE SANO OCIO, TOMARSE DE OTRA FORMA EL TIEMPO. Después de varios meses pasados fuera de casa, los chicos necesitan un poco de tiempo desestructurado, no "relleno" completamente de las decisiones de los adultos. Tienen ganas de tomar posesión de sus espacios de vida y dilatar los tiempos de la cotidianeidad. Recordemos que a ellos también les gusta mucho despertarse más tarde, desayunar sin tener que correr, disfrutar de su propia habitación y tener más tiempo para jugar. Todo esto último también incluye a los adultos y si no entendió, relea en versión adulta.

Incluso los hijos tienen la necesidad de un poco de sano ocio. Pero atención: no de total anarquía en la gestión del día, para no correr el riesgo de que después, no sabiendo qué hacer, terminen por meterse de lleno en actividades demasiado simples y sin sentido, como ejemplo dejarlos viendo la televisión, o los videojuegos, o la tablet. Muchas veces los chicos se concentran cada vez más en estas cosas, no porque las encuentran divertidas, sino porque no saben qué otra cosa hacer más creativa con ese tiempo. Buscarles alternativas en las cuales muestren verdadero interés y motivación, que en general es cuando juegan con sus padres o adultos que los acompañan.

Cuanto más pequeños son los hijos, más se necesita observarlos y guiarlos, cuanto más crecen, se debería dejar más autonomía y coparticipación, pero siempre sin dejar de ofrecerles nuevas posibilidades para que sigan desarrollando su crecimiento, sea crecimiento emotivo, cognitivo, conductual, social, ecológico, solidario, etc.

Como sea, y planificando todos en familia, se pueden pasar unas vacaciones divertidas, creativas y sentidas que seguro todos recordarán a largo plazo. ¡Buenas vacaciones familias entrerrianas!

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