Miradas
Miércoles 11 de Abril de 2018

Una ley incumplida que deja secuelas

Cuando la educación no llega, la sufren los chicos, y también la comunidad, con efectos difíciles de revertir, postergando la inclusión, el progreso y la integración social. La máxima, que puede ser adjudicada a la formación en todos sus modos y niveles, bien puede aplicarse a lo conocido ayer y trascendido a nivel nacional en el Instituto Cristiano Evangélico Bautista de Paraná.
La polémica Guía práctica de ayuda para tratar con homosexuales revelada por los alumnos a través de las redes sociales, desarticula no solo los riesgos y peligros que atraviesan derechos de los niños en ese aprendizaje de respetar y aceptar al otro en un establecimiento educativo, sino el abandono en que están expuestos todos por un sistema educativo que hizo oídos sordos a una ley nacional vigente desde hace 12 años.
Justamente, hace pocos días atrás se volvió a reunir el Consejo Federal de Educación. En ese ámbito integrado por los ministros de Educación de todas las provincias, y de la cartera educativa nacional, se fijó como tema saliente del encuentro la decisión de establecer con carácter obligatorio a la Educación Sexual Integral para que tenga en las aulas un contenido mínimo, y que los estudiantes tendrán que aprobar como una asignatura más.
Establecida por Ley N° 26.150 de 2006, y siendo Entre Ríos una provincia pionera en la sanción de una norma en 2003 con esos contenidos –no en su aplicación, porque también falló– sobre educación sexual, más de una década después, un par de generaciones al menos perdieron la oportunidad de acceder a información más amplia que los métodos anticonceptivos o de relación con el cuerpo y salud, sino a los modos de vincularse con los otros, a las diversidades, a aprender a respetarse uno, y a los demás.
La ley, se argumenta, no era parte de la currícula, sino que cada institución establecía su enseñanza a su criterio en el marco de jornadas y talleres. Por eso fracasó, y lo que se conoció ayer en el instituto evangélico es solo una muestra de esa preocupante realidad de chicos y jóvenes que no acceden a educación sexual. Y son los propios alumnos quienes demandan estos contenidos.
En el último operativo Aprender, entre las consultas formuladas a los alumnos del último año del nivel Secundario, ocho de cada 10 jóvenes entrerrianos marcaron que la educación sexual es un tema que la escuela debería abordar/enseñar y no lo hace. El interés sobresale, por encima de otros temas como violencia de género/otros tipos de violencia (75%); uso de nuevas tecnologías (71%); elaboración de proyectos (68%); talleres de arte, música, teatro (60%); trabajos con la comunidad (58%); y talleres de cocina y manualidades (53%). El dato es tan contundente, como elocuente, de una necesidad.
Hay en nuestra actualidad, una sobreestimulación en niños y niñas, y jóvenes, una catarata de lo que podría denominarse "información" sobre lo sexual-genital, difícil de discernir, más aún cuando el silencio domina tanto el seno familiar como la escuela. Sin ese acompañamiento, resulta difícil para los niños decodificar esa realidad donde se han perdido muchos límites, entre ellos el de lo público y lo privado.
La aplicación de la ley nacional quedó a voluntad de la impronta de cada escuela.
La decisión del Consejo Federal de Educación abre nuevos interrogantes hacia el futuro. Primero, que no sea otra mera expresión de intenciones o deseos, como los 190 días –cuando no se pueden cumplir los 180 días establecidos por ley–, o la universalización de la sala de 3 años –con la promesa incumplida de construir 4.000 nuevos jardines en el país–.
Por otro lado, sin inversión en capacitación a los docentes, la enseñanza de estos contenidos quedarán del mismo modo que hasta ahora, casi librados a la buena disposición y predisposición de maestros y profesores. Formar en la sexualidad es una tarea que no se soluciona de un día para el otro, sino que se encarna en un proyecto a largo plazo, con metas concretas y planificación seria.
Mientras eso no ocurra, seguirán apareciendo casos como los de ayer. La realidad se entiende desde ese proceso; el futuro dependerá de la voluntad de las autoridades educativas.

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