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Martes 19 de Junio de 2018

Susana y Juan

Yo cuento por por María Marta Grimaux

Todo comenzó cuando a Juan lo cambiaron de oficina. Tal vez fue la cercanía o sus constantes atenciones o los piropos delicados que le profería...
–Te queda muy bien esa falda... ¿Por qué te obstinás en usar pantalones?
–Sos inteligente y una gran persona– y muchos más que día a día sumaba...
Casi se acostumbró a sus mensajes tiernos, inofensivos; hasta que se dio cuenta que, instintivamente, se arreglaba para él.
"Susana siempre tan correcta, tan pendiente de su familia, intolerante a una traición"... su propia voz interior se lo repetía.
El día que él rozó su mano por primera vez, acompañado de una disculpa, ella sintió que las mariposas revoloteaban nuevamente en su corazón.
–Te acerco a tu casa, voy para ese lado– y ella accedía. Sus charlas se volvían interminables, la familia, los hijos, las frustraciones; el tiempo parecía detenerse, pero el reloj los llamaba a la realidad, entonces apresuraban la despedida, un beso en la mejilla y una mano levantada que ponía el punto final.
Pasó el tiempo y su presencia se hizo indispensable: se confiaban los secretos, los sueños, compartían gustos, hasta el día que él corrió el rostro en el beso de despedida, y ella se entregó dócilmente, como si todo estuviera escrito de antemano.
Las reuniones mensuales de los viernes por la noche se volvieron encuentros furtivos, en el parque que en sus rincones vegetales, les prestaba complicidad.
La luna, como una enorme hostia dorada, se espejaba en las aguas del inmenso Paraná, dándole un brillo inusual; el perfume de octubre inundaba el paisaje, la vegetación exuberante, con sus diferentes tonos, adquiría una fisonomía distinta, casi fantasmal. En su nidito todo auguraba una inolvidable cita.
De pronto ven bajar una sombra, no es humana, ni animal, por su tamaño, su forma, ni la destreza y velocidad con que desciende por la rugosa y empinada barranca.
Juan toma a Susana fuertemente del brazo y en un instante la introduce en el auto, cierra la puerta y parten rápidamente, sin pronunciar palabras. Después vendrán los comentarios, las suposiciones, las conjeturas y ese secreto que no podrán revelar, por miedo a revelarse.
Un presagio, tal vez, del comienzo del fin de un hermoso sueño de amor.

Yo Cuento es un espacio que Diario UNO de Entre Ríos ofrece a sus lectores radicados en la provincia, para que puedan publicar sus cuentos o relatos originales. Los textos deben tener una extensión de entre 700 y 1.200 palabras. Deben ser enviados al correo electrónico lactis@uno.com.ar, adjuntando una copia del DNI (obligatorio) y número de teléfono. Lectores, ¡a escribir!

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