A un click
Domingo 26 de Noviembre de 2017

Siete pautas para un matrimonio exitoso

Dicen que las fórmulas mágicas no existen, pero nunca está de más agendar algunos tips que pueden resultar de gran ayuda.

La columna de Alejandra Stamateas, escritora y conferencista internacional
Hoy voy a compartirte algunos aspectos que debemos tener en cuenta todos los matrimonios.
Para que una pareja funcione...

No tiene que haber desigualdad. Si la mujer dice: "Soy una tonta, él es mejor que yo" o el varón afirma: "Ella es muy inteligente, pero yo apenas terminé el jardín de infantes", entonces esa pareja no va a funcionar porque hay desigualdad. Cuando existe desigualdad ocurren dos cosas: (a) hay sumisión. Como el otro es súper inteligente, él o ella tiene que obedecer y someterse. De esta manera, si la sometida es la mujer, el hombre se convierte en un papá, y si el sometido es el varón, ella se transforma en una mamá que lo va a cuidar, lo va a hacer crecer, lo va a ayudar a que sea un hombrecito de bien. Nunca transformes a tu pareja en un papá o una mamá. Los miembros de la pareja son dos iguales que tienen roles diferentes pero el mismo valor. (b) aparece la sospecha. Si uno de los miembros de la pareja se siente menos que el otro, seguramente va a pensar: "en cualquier momento viene una persona mejor que yo y me deja". Los miembros de una pareja son siempre iguales en valor.

Los miembros no deben distraerse. A veces ocurre que después de algunos años de casados, tanto el hombre como la mujer empiezan a construir solos, cada uno por su lado. Sin embargo, no se puede construir una pareja individualmente, porque si decidiste casarte es para construir los dos juntos. Esto no quiere decir que no van a tener sueños propios, pero además de los sueños propios, necesitan tener sueños de pareja. Muchas parejas tienen problemas de infidelidad porque ambos estuvieron distraídos, mirando para otro lado, cada uno en lo suyo. En ningún momento se miraron entre sí, no se percataron de las necesidades del otro, y entonces, poco a poco fueron perdiendo el cariño, el amor, el afecto. En la vida de pareja no hay tiempo para distraerse, y no se trata de vivir controlando —el control hace que el otro se vaya—, sino de cuidado. Prestá atención no solo a las palabras, sino también a los silencios, a la expresión en el rostro del otro. No te distraigas, ¡una pareja necesita cuidado!

Invertí tiempo, deseos, ganas y dinero en la pareja. No hay dinero mejor invertido que el que se invierte en la pareja. El mejor regalo que compres siempre tiene que ser para tu pareja. Tanto varones como mujeres tenemos que invertir económicamente en nuestras parejas.

Colaborá con tu pareja. Varón, tu mujer no te tiene que decir: "Querido, lavá los platos". Hoy las mujeres trabajamos, tenemos un montón de responsabilidades, y encima, cuando llegamos a la casa, tenemos que seguir haciendo cosas. Andá vos solito y lavá los platos, sacá la basura, lavá el piso, ¡colaborá con tu pareja! Y vos, mujer, tenés que salir a trabajar, y si es necesario, hacé horas extra, así vos también podrás aportar económicamente.

Cuando vayan a discutir, sepan encarar la discusión. Todas las parejas discutimos, pero el límite de cualquier discusión debe ser el dolor del otro. Cuando sabemos que vamos a decir algo que al otro le va a causar dolor, debemos terminar inmediatamente la discusión. Podemos discutir de un asunto, pero de ninguna manera podemos hacer doler al otro. En una pelea de pareja nunca hay un ganador y un perdedor. Siempre tiene que haber dos que ganan. Si en una pareja uno se fue contento porque dijo: "Gané. Parece que la flaca entendió", esa no fue una buena discusión. Siempre los dos tienen que ganar algo, porque en una buena discusión ambos también van a ceder algo. Del mismo modo, no podés decir: "Vos tenés la culpa". Los dos tienen algo que ver en la situación, lo importante es ver qué generó ese conflicto, porque son dos.

No esperes que el otro sea adivino. Esto es algo que muchas veces hacemos las mujeres. "Ya me conocés, tendrías que haberlo sabido", "te lo dije un montón de veces", decimos. ¡Pero el otro no tiene la bola de cristal, no es adivino! Cuando quieras algo, pedíselo; si necesitás algo, planteáselo. Hablá claramente y decile: "quiero que estés más tiempo conmigo", "quiero que salgamos más", "quiero que me digas palabras lindas". Digamos lo que queremos, seamos sinceros en la pareja, y el otro dirá si en ese momento puede o no puede darnos lo que le pedimos.

Tené sentido de dignidad. En la pareja no deben existir jamás el desprecio, la humillación ni la violencia —ningún tipo de violencia—. Para que nada de esto exista, primero cada uno de los miembros de la pareja tiene que saber tratarse bien a sí mismo. La única manera de poder relacionarnos bien con los otros es tratándonos bien a nosotros mismos. Si cada uno aprende a no despreciarse a sí mismo, el otro no va a tener lugar para despreciarlo, porque cuando lo quiera hacer se va a encontrar con un muro, con el límite. Necesitás saber quién sos y valorarte, porque entonces nadie podrá despreciarte o dejar de valorarte. Tené sentido de dignidad, llevate bien con vos mismo para poder llevarte bien con tu pareja.

Fuente UNO Santa Fe

Comentarios