Hoy por hoy
Viernes 22 de Diciembre de 2017

¿Quién podrá defenderlos?

A nadie la cabe la menor duda de que el sector pasivo en la Argentina es uno de los más castigados por los gobiernos de turno. Si bien la historia es larga, compleja y de un manoseo que debería dar vergüenza, haremos un breve repaso desde el regreso de la democracia hasta hoy para ver cómo los gobiernos de turno fueron tomando diferentes decisiones políticas, muchas de ellas (por no decir la mayoría) en desmedro de aquellos que trabajaron por "dos mangos" a lo largo de su vida y se terminaron jubilando por "uno".
"El gobierno de Raúl Alfonsín hereda una situación delicada en la materia tomando medidas para cubrir un déficit previsional ya crónico. Se restablecen los aportes patronales, se transfieren parte de los recursos de las asignaciones familiares, se crean nuevos impuestos sobre gas, electricidad y teléfonos. No obstante estas medidas defensivas la crisis económica determina que entre 1983-1987 los haberes medios retroceden un 36% más un 21% adicional entre 1987-1989", relata Sergio Lescano, politólogo autor del libro Sistema previsional argentino, mitos y verdades.
Lescano cuenta que ya en la década del 90 se presenta un escenario de un cambio trascendente que termina en un salto al vacío: la privatización del sistema previsional agudiza los problemas que venía a resolver. Basta decir que de haber continuado, hoy los haberes serían menos de la mitad de los actuales y con 2,5 millones menos de argentinos jubilados.
En 1997, por un decreto de necesidad y urgencia, el gobierno de Carlos Saúl Menem resolvía congelar el valor de la jubilación mínima del nuevo sistema jubilatorio, de 200 pesos mensuales por entonces, tanto para los afiliados al sistema público como a las AFJP. Y determinaba que a partir de 1998 el haber básico iba a ser fijado anualmente en el Presupuesto de acuerdo a las posibilidades para cada ejercicio.
Con el decreto, el Gobierno daba otra vuelta de tuerca en el congelamiento de las nuevas jubilaciones. Es que la ley previsional, vigente a partir de 1994, establecía que el valor de la jubilación mínima o Prestación Básica Universal (PBU) se determinaba automáticamente según un índice denominado AMPO. El AMPO o aporte medio previsional se calculaba en marzo y setiembre (como el del gobierno de CFK) de cada año sobre la base del total de los aportes de los trabajadores cobrados en el semestre anterior dividido por el número de aportantes.
"Quizás la mejor experiencia en materia previsional de las últimas seis décadas, con sus errores y omisiones, haya sido la comenzada hace nueve años con la renacionalización del sistema y la ley de movilidad", manifiesta el politólogo.
Sin duda su mayor déficit, reflexiona Lescano, consistió en "no tomar medidas más drásticas para saldar la deuda que motivó luego la sanción de la ley de Reparación Histórica" que llevó adelante el gobierno actual. En su descargo podrá decirse que pagó los cerca de 250.000 juicios que tenían sentencia definitiva en la Justicia. O que la Anses apelaba los fallos judiciales. Cabe destacar que miles de jubilados murieron esperando el resarcimiento económico que les correspondía.
Ahora acaba de llegar la llamada reforma jubilatoria, o bien el cambio de la fórmula de cálculo, donde quedó en claro que en un principio el sector pasivo se verá perjudicado por la aplicación de este mecanismo. En realidad, los jubilados no entienden las explicaciones del oficialismo. Así como tampoco entienden cómo los anteriores gobiernos, del PJ o de la UCR, tomaron medidas en desmedro de ellos.
Hoy, nadie tiene autoridad moral para ponerse en la boca la palabra "jubilados". Los pobres abuelos no tienen "poder de lobby" para "cocinar" arreglos. No pudieron con los congelamientos históricos de su haberes, no pudieron con los vetos por el 82% móvil. El bono del mes de marzo es poca cosa para enmendar el error del empalme. Los jubilados se siguen preguntando quién podrá defenderlos.

Comentarios