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Mitomanía: Cómo reconocer a un mentiroso patológico II

En la segunda entrega de este tema se diferencia entre un mentiroso patológico y uno compulsivo.

Sábado 05 de Octubre de 2019

En la segunda entrega de esta temática específica los ayudaré a poder diferenciar entre un mentiroso patológico y uno compulsivo, especificar los comportamientos típicos de los mitómanos, frases típicas que utilizan para hablar, cómo desenmascararlos y finalmente cómo poder ayudarlos.

Mentiroso Patológico y Mentiroso Compulsivo

La diferencia principal es que los mentirosos compulsivos no mienten con un objetivo específico, sino porque mentir ya forma parte de ellos y porque cuando mienten se sienten mejor en comparación a cuando dicen la verdad. La mentira les es mucho más fácil que la verdad, por lo tanto, se ha vuelto un hábito que viene contado instintivamente y compulsivamente. En este sentido, el mentiroso compulsivo no es manipulador, o por lo menos no lo es intencionalmente, esta sería la diferencia principal.

El mentiroso patológico al contrario, normalmente es manipulador, egoísta y utiliza la mentira para poder llegar a sus objetivos, sin preocuparse en el bienestar de las personas que tiene a su lado.

Entonces, la diferencia principal radica en el hecho de que el mentiroso compulsivo utiliza la mentira para afrontar una realidad que no se encuentra en grado de afrontar, mientras que el mentiroso patológico miente siempre, pero mayormente para poder manipular a otras personas a creer una realidad que lo lleven a lograr sus fines.

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Comportamientos Típicos

Algunos comportamientos comunes en hombres y mujeres se pueden identificar dentro de esta patología, pudiendo delinear de esta forma un perfil psicológico de un mitómano.

Para que tengan en cuenta… un mentiroso crónico y patológico es un comportamiento más típicamente masculino, es la tendencia, ya que en general son ellos los que al tener una actitud de querer comandar, ordenar para tener poder. Un comportamiento típico de los hombres mentirosos patológicos es la tendencia a traicionar a su pareja. La traición constante es una característica más masculina que femenina, que tiene que ver con la necesidad de ser constantemente apreciados y reconocidos. Normalmente son personas que buscan de llenar un vacío que sienten dentro suyo, recurriendo a las relaciones paralelas para no llegar a correr el riesgo de ser abandonados.

El mentiroso patológico y traicionero se presenta siempre con una personalidad fascinante, segura de sí misma, seductora, atrayente que ama conquistar nuevas personas para sentirse mas fuerte y amada. En este sentido es que podría reentrar en otra patología, “prima hermana”, como lo es el Narcisista patológico.

Pero las características comunes en todos aquellos mentirosos patológicos o mitómanos podrían definirse a través de los siguientes síntomas:

a. Viven como una vida perfecta. Se presentan y aparentan como ganadores. Ya se han entrenado a través de los años en ser expertos para que no los descubran.

b. Buscan siempre mostrar una realidad diferente a la que en realidad es la suya, porque consideran que su realidad es mediocre o poco interesante al menos. No es empático y se refugia en el sentimiento de culpa.

c. Se merecen todo lo “bueno” que les sucede, ya que normalmente tienen un carácter egocéntrico. Primero regirá su propia satisfacción en detrimento de todos los que lo circundan.

d. Se sienten superiores a los demás, sintiéndose colmados de riquezas, creatividad, imaginación e inteligencia. En sus historias, agranda los hechos, buscando de mantener cierta cordura con la realidad, enriqueciendo de detalles particulares “espectaculares” y fuera de serie, ya que para ellos una mentira de más o de menos ya no les cambia la situación o perspectiva de la realidad, es más… pueden hacerlo terminar por convertir en héroe.

e. Se sienten irresistibles, se presentan seguros de sí mismos y esto lo refuerzan continuamente a través de cómo cuentan las historias que supuestamente viven realmente.

f. Los hechos que le suceden, no son siempre los mismos, ya que estos mentirosos se encuentran en grado de “girar” las personas, como habitualmente se dice “dar vuelta la tortilla” con opiniones o hechos que no cuadran para volver a mantener la atención de sus interlocutores. Su habilidad consiste en manipular a las personas para que no se den cuenta de sus mentiras o se sienta ridícula en ponerlo en “tela de juicio” o criticarlo.

g. Las mentiras patológicas son vividas como una realidad. Las mentiras se vuelven reales, tanto es así que bastante seguido sucede que llegan un punto que no son capaces de distinguir lo verdadero de lo falso.

h. Escapan de la responsabilidad y el juicio de los otros. Las mentiras se convierten en un medio para evitar la responsabilidad de cualquier tipo, reelaborando los eventos para evitar el prejuicio negativo de los otros.

i. No toleran las mentiras de los demás. Como son muy expertos en su campo, se pueden dar cuenta con suma rapidez si alguien está utilizando esos mecanismos. Y para sentirse menos culpables, tenderán a desenmascarar a otros mentirosos patológicos.

j. Tienen siempre la razón (¡sólo para ellos!) y si no la tienen, harán lo que sea para lograr tenerla, inventando más mentiras para llegar a su fin.

Cómo desenmascarar a un mentiroso

No existen modos realmente efectivos para poder entender si una persona está mintiendo o para desenmascararlos. Pero se han realizado estudios (psicólogo Richard Wiseman por ejemplo) que han evidenciado algunas señales que pueden ayudarnos a identificar las mentiras:

La utilización de un lenguaje impersonal, hablar como en tercera persona casi siempre, evitando hablar en primera persona.

Escaso uso de la gestualidad, ya que para mentir se necesita estar concentrado, por lo tanto, tienden a no usar los gestos para no confundirse. O al menos lo menos posible. No gesticular hace que los demás no puedan sospechar fácilmente, además de parecer como más serios y confiables.

Utilización de muletillas, cambiar de argumento de forma rápida y espontánea para confundir la atención del otro o utilizar largas pausas en el discurso como para tener tiempo para pensar en qué decir o rellenar aquellos ¨huecos¨ que se les escapan.

Evadir las respuestas en caso de que se les pregunte algo a lo que no quieren enfrentarse.

Algunas frases típicas del mitómano

Son frases que contienen normalmente pronombres o sujetos comunes e impersonales, como: nosotros, ellos, vos, ella; en vez de utilizar el propio para iniciar o incluir en las frases, el “yo”.

Pueden iniciar frases con algo tipo: “sinceramente te digo…”, o “para decirte la verdad…”, o “para ser honesto…”. Lo hacen para tratar de convencer continuamente a los otros, haciéndoles creer que es sincero. Como para despistar a los demás de buscar algo más “oculto” en ellos. Tanto repetir estas frases hace que los que lo rodean ni duden que puede haber algo que no sea verdad en lo que dicen.

Remarcar en el discurso frases como: “Yo siempre lo hago”, o “Yo nunca…”, o “yo siempre”. El punto sería remarcar que son honestos, siempre están en lo justo y que tienen valores fuertemente sostenibles.

No responsabilizarse por algún error que hayan cometido o dicho con frases tales como: “No fui yo…Imposible”, o “la culpa es de…”.

Otra de las cosas que también se podrían hacer para desenmascarar a un mentiroso es de invitarlo a pasar todo un fin de semana afuera, a un lugar lejano, sin otras personas, un lugar retirado y tranquilo, donde no puedan inventarse tantas mentiras, se pueda relajar y ver cómo se comporta y qué cosas dice con más atención focalizada, es decir, despojado de otros estímulos que puedan interrumpir la comunicación en general.

Otro elemento a tener en cuenta es la mirada, si cuando relatan sus historias fantásticas pueden sostener la mirada. Pero este punto no siempre puede ser tenido en cuenta al 100% por sí mismo, se tiene que analizar en relación al contexto del momento.

Cómo ayudarlos y cómo comportarse

Saber cómo comportarse y cómo ayudarlos no es tarea fácil para quien no está atento a los comportamientos y reacciones de los demás. El tratamiento de una persona mitómana es muy complejo. La ayuda de un psicoterapeuta puede ser muy útil para ayudarlos a comenzar a salir de la red de mentiras en las que han armado su mundo y su vida cotidiana. La dificultad principal es justamente que puedan llegar a reconocer que sufren de esta patología, para que en un segundo momento, mucho más adelante del tratamiento, poder tomar conciencia, hacerse cargo que la padecen y aceptarla.

Una vez que la persona acepta su trastorno, podrá comenzar a conducir una vida normal ya no basada en la utilización de la mentira para “sobrevivir”.

Un mentiroso patológico puede ser peligroso en el momento en que creando una realidad imaginaria busca manipular a las personas que tiene a su alrededor para realizar lo que se propone, lo que lo haga obtener los objetivos a los que quiere llegar. Es por esto que termina amenazando la autoestima y el equilibrio de los que los rodean o causarles daños aún mayores, según sean esos fines que se ha propuesto el mitómano.

Además, si la mentira patológica es el síntoma de una patología psicológica más compleja, como en el caso del narcisista patológico perverso, se podrían presentar reacciones mucho más agresivas por parte de estos pacientes. En caso de tener dudas, el mejor consejo es pedir ayuda a un profesional en Salud Mental.

Y a pesar de que la mentira termina causando mucho malestar, ira, bronca, impotencia, tristeza para quienes están alrededor… no se olviden que son personas que están enfermas, que necesitan ayuda, que lo hacen porque la realidad le es insostenible de vivirla, que es un mecanismo de sobrevivencia para continuar existiendo y que lo que buscan es escapar de un sufrimiento aún mayor que no pueden evitar de forma consciente.

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