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Revista Tuya

Macarena Quantin lleva la batuta

La joven concordiense fue seleccionada como directora de orquesta para un programa de mentoreo artístico de la Philharmonie de París.

Domingo 22 de Diciembre de 2019

Hace pocas semanas Macarena Quantin fue seleccionada junto a otras tres jóvenes directoras de orquesta para un programa de mentoreo artístico de la Philharmonie de París.

Macarena Quantin tiene 30 años, es oriunda de la ciudad de Concordia y es Directora de Orquesta recibida en la Universidad Católica Argentina.

Hace cinco años que vive en Alemania, donde trabaja como jefa de producción del departamento de ópera en la Universidad de Música de Freiburg, y paralelamente es alumna extraordinaria de la clase de dirección orquestal de Theodor Guschlbauer en el Conservatorio de Estrasburgo, Francia, donde se especializa en repertorio operístico.

El sábado 30 de noviembre hizo su debut en una masterclass/concierto junto a la Orchestre Victor Hugo Franche-Compté (una de las orquestas más renombradas de Francia) bajo la tutela del Maestro Jean-François Verdier.

La finalidad del programa de mentoreo será aumentar la visibilidad pública de las mujeres directoras de orquesta a través de foto shootings, entrevistas, conciertos.

Entrevistada por UNO Macarena brindó detalles del programa y de cómo poco a poco se va abriendo camino en un universo como el de las orquestas, marcado por la tradición del machismo y la gente mayor, además del proverbial conservadurismo.

“Hace unos meses una colega me comentó que había una convocatoria para una masterclass abierta de dirección de orquesta en la Philharmonie de París, que estaría dirigida a cuatro directoras de orquesta mujeres de todo el mundo. Tanto el profesor de la masterclass, Jean-Francois Verdier, como la orquesta Vicor Hugo Franche-Comté tienen un altísimo nivel artístico y el programa me interesó mucho y decidí enviar mi candidatura. Unos meses más tarde tuve la hermosa sorpresa de recibir una invitación a la masterclass y a una serie de actividades de mentoreo artístico (sesión fotográfica y asesoramiento profesional por parte de profesionales de la Phiharmonie de Paris). La masterclass se llevó a cabo el sábado 30 de noviembre frente a un numeroso público parisino y fue una experiencia inolvidabe”, comenzó explicando.

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¿En qué consiste?

—La Philharmonie de París ha propuesto en los últimos años diversos programas para promover la visibilidad de las mujeres directoras de orquesta y durante los próximos meses, los profesionales de esta institución acompañarán mi desarrollo profesional y mediático. Ya que hace sólo tres meses que estudio en Francia, esta oportunidad es muy importante para ampliar mi campo de acción en este país.

¿Por cuestiones labores o de estudio te fuiste a Europa?

—Decidí mudarme a Freiburg, Alemania luego de recibir dos becas para hacer cursos de idioma en esta ciudad. Hace cinco años que resido aquí y en este tiempo he realizado un Máster en Ciencias de la Música, especializándome en edición de partituras y ópera italiana, y hace tres semestres trabajo en la Hochschule für Musik Freiburg (Universidad de Música de Freiburg) como Productora de la escuela de Ópera de esta institución. Hace tres meses soy alumna extraordinaria de dirección de orquesta en el Conservatorio de Estrasburgo, Francia. Debido a las cortas distancias entre Freiburg, Estrasburgo y París, por el momento no tengo la necesidad de mudarme, aunque no descarto la posibilidad de vivir en otra ciudad en un futuro. La ubicación de Freiburg, en la triple frontera con Francia y Suiza (país en el que suelo realizar asistencias y cursos) es tácticamente ideal para mi actividad, además de ser una región paradisíaca en el corazón de la selva negra.

¿Cuándo descubriste tu gusto por la música?

—Mi gusto por la música existe desde siempre aunque lamentablemente no recibí educación musical durante mi infancia. Durante mi adolescencia comencé a tocar la guitarra, la batería y el piano, y en seguida me dí cuenta de que quería estudiar música. Obviamente fue un proceso muy duro, ya que tuve que aprender en muy corto tiempo lo que la mayoría de los músicos profesionales aprenden en muchos años: a leer y escribir música, a cantar, a tocar el piano clásico y conocer muchísimo repertorio y géneros que desconocía. Con 17 años comencé a estudiar composición en la Universidad Católica Argentina en Buenos Aires y allí entré en contacto con la dirección orquestal. Hasta ese momento había escuchado sólo una vez en mi vida una orquesta en vivo y no sabía que existía esta carrera, pero compartía muchas clases con estudiantes de dirección y poco a poco me fui dando cuenta de que esa era mi verdadera vocación. Luego de dos años cambié de carrera y cuando cinco años más tarde finalicé mis estudios, mi vida había cambiado por completo. Además de tocar el piano todos los días y dirigir todas las semanas, había asistido regularmente a conciertos y óperas en el Teatro Colón, había aprendido a hablar inglés, alemán e italiano y había realizado dos viajes a Freiburg, Alemania.

¿Qué significa para la provincia de Entre Ríos una mujer de orquesta?

—Personalmente no conozco otras mujeres directoras de orquesta de la provincia de Entre Ríos. La cantidad de puestos de trabajo en esta profesión depende directamente de la cantidad de orquestas que existan en cada región. El número de orquestas en la provincia de Entre Ríos es lamentablemente muy reducido y espero que esta situación se revierta en un futuro. Para promover la formación de nuevas orquestas, es necesaria una fuerte promoción de la educación musical, ya que sin instrumentistas no hay orquestas. Tocar un instrumento en un ensamble orquestal es una actividad muy hermosa y gratificante.

MacarenaxMacarena

“Mi deseo más profundo es que la gente joven se anime a descubrir la música clásica y que ésta deje de ser vista como un género elitario. Hoy en día, gracias a Internet, el acceso a cualquier tipo de música es extremadamente fácil, así que me gustaría invitar a los lectores a explorar el mundo de la música clásica. Aunque muchas veces se hable de la música clásica como si fuese un sólo género, en realidad comprende muchísimos géneros distintos: hay gente que ama la música francesa del sigo XX como Debussy o Ravel, y no puede escuchar Bach o Händel; hay gente que se conmueve con las óperas de Verdi o Puccini y detesta Wagner o Richard Strauss. Desde las sonatas o las sinfonías de Beethoven hasta las óperas de Mozart; desde los conciertos de Brahms hasta los oratorios de Haydn, cada música tiene su magia - sólo hay que animarse a descubrirla”, expresó.

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