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LIVING IN NEW YORK: Pilar García Solchaga y la vida post pandemia

La oriunda de Chajarí vive en Brooklyn y desde allí describió cómo "La Gran Manzana" retomó ritmo, los días de cuarentena por pandemia, la pausa y la vuelta.

Miércoles 24 de Junio de 2020

Entre Ríos es reconocida por el aporte de talento y belleza al mundo de la moda. Es el caso de Pilar García Solchaga, oriunda de Chajarí y con varios años de pasarela en Estados Unidos. Desde Clinton Hill, en una zona de Brooklyn, dialogó con Diario UNO y describió la pausa en su trabajo a partir de la pandemia, el contagio de Covid-19 de su pareja y la vuelta a los sets fotográficos pero al aire libre.

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Desde Clinton Hill, en una zona de Brooklyn, dialogó con Diario UNO y describió la pausa en su trabajo a partir de la pandemia, el contagio de Covid-19 de su pareja y la vuelta a los sets fotográficos pero al aire libre.

Desde Clinton Hill, en una zona de Brooklyn, dialogó con Diario UNO y describió la pausa en su trabajo a partir de la pandemia, el contagio de Covid-19 de su pareja y la vuelta a los sets fotográficos pero al aire libre.

—¿Cómo viviste este tiempo de pandemia en New York? ¿Qué recaudos tomaste? ¿Se contagió algún amigo o conocido?

—Lo viví bien de adentro. Mi novio tuvo el virus las primeras semanas que empezó la cuarentena, esto de alguna forma fue positivo porque al enfermarte tan al comienzo de todo es como que una vez que se recuperó y está todo bien, perdés el miedo. Nos seguimos cuidando y tomando todos los recaudos recomendados pero estás más tranquilo. La cuarentena en New York fue larga pero no tan estricta como en Argentina. Si bien pasábamos la mayor parte del tiempo en casa, se podía salir a caminar, a andar en bici. Mucha gente se fue de la ciudad, entonces estaba súper tranquila y limpia. De alguna forma se generó algo muy lindo entre los ciudadanos, más solidaridad, buenos tratos y respeto a los demás. Fue muy loco porque todo el mundo estaba enfocado en New York, con periodistas dando entrevistas frente a las morgues y hospitales, entonces las noticias eran terribles, pero cada vez que salía a la calle me encontraba con una realidad que tenía también cosas muy buenas.

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—La pandemia coincidió con la tensión racial. ¿Qué opinión tenés sobre la situación?

—La pandemia está afectando mucho más a las comunidades afroamericanas, son de los más golpeados. Lo que se decía, que la pandemia era “el gran ecualizador”, es un mito porque las personas que trabajan en medios de transporte, limpieza o atendiendo negocios se ven mucho más afectadas que los que pueden pedir todo por internet desde su casa y que las personas que viven en mejores condiciones. Eso fue algo de lo que se venía hablando en los medios. La muerte de George Floyd fue de alguna forma la gota que rebalsó el vaso. El racismo sistemático de este país se vio tan claro en un momento en el que todo el mundo está mirando las noticias y súper conectado que hizo que la gente dijera: “Necesitamos un cambio” y salieran a las calles. Miles y miles de personas participaron en demostraciones en medio de una pandemia. Eso demuestra, en mi opinión, la necesidad que hay de que las cosas cambien, que todos sepan y se hable del sufrimiento y de las historias de esta gente que hace años es víctima de la sociedad y no tiene las mismas oportunidades.

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—¿En qué cambió tu vida diaria el coronavirus?

—Cambió muchísimo. Generalmente no estoy casi nunca en casa, me tomo el subte todos los días y trabajo con mucha gente en el set. No fue fácil tener que poner todo en pausa y pasar meses sin estar en contacto con clientes, fotógrafos y estilistas. En mi trabajo hay mucho contacto por el tema del maquillaje y el pelo, siempre te están vistiendo o retocando. La semana pasada volví a hacer una campaña y las fotos fueron upstate, al aire libre y con mucha menos gente.

—Hace años que estás en Estados Unidos. ¿Cómo fue instalarse y trabajar en una ciudad tan cosmopolita?

—Siento que desde que estoy en New York tuve muchas vidas, fueron muchas etapas que fui pasando. Cuando vine la primera vez siendo súper chica vivía con otras modelos en un departamento que nos daba la agencia. De vivir con una amiga de Chajarí en Buenos Aires pasé a vivir con chicas de Rusia, Alemania, Brasil, fue una experiencia muy enriquecedora el poder estar en contacto con tantas culturas. Después, con el paso del tiempo fui aprendiendo más de New York y me mudé a mi propio departamento donde tuve varios roomates y me hice de muy buenos amigos. Viví en Manhattan hasta el año pasado que me mudé a un barrio de Brooklyn que es más tranquilo y residencial.

—¿Fue una elección el modelaje o se dio naturalmente?

—Se dio naturalmente, tuve la suerte de que me “descubriera” la persona indicada en Buenos Aires y mandara fotos mías a New York y una agencia de acá dijera que quería trabajar conmigo. Vine a New York por dos semanas y como comencé a trabajar enseguida me quedé.

—¿Qué es lo mejor de ser modelo y qué puertas te abrió?

—Lo mejor de ser modelo es la oportunidad de viajar y conocer distintas culturas y lugares increíbles. La moda va mucho más allá de la ropa. Y tuve la suerte de trabajar con gente súper talentosa y con mucha influencia a nivel mundial. Trabajando conocí a Paul McCartney y a Yoko Ono (en un desfile de Stella McCartney) En un fitting (prueba de ropa previa) para un desfile conocí a Mick Jagger y trabajé con Vivienne Westwood que es una de las principales figuras creadoras del Punk y el New Wave movement. Trabajar con ella fue lo más.

—Tuviste un emprendimiento de marroquinería. ¿Actualmente estás en el rubro?

—Hace un tiempo empecé con proyectos de diseño de interiores, me gusta un montón y siento que puedo aprovechar lo que aprendí en todos estos años trabajando en moda. Siempre estoy con mis proyectos y cursos que hago además del modelaje. Me gusta hacer cosas que sean propias.

—¿Hay en New York una comunidad de argentinos?

—Sí, hay una comunidad grande, varios grupos de argentinos que se mudan a New York por distintas razones. Mis mejores amigos acá son la mayoría argentinos que conocí en estos últimos años. Hay algo en la forma de ser de los argentinos que es muy característico, la calidez y la espontaneidad hace que sean como una familia. Al estar tan lejos de tu familia y amigos de toda la vida es reimportante tener a esta familia acá, si no vivir afuera sería muy difícil. Además está bueno porque mis amigos argentinos de acá tienen parejas de todo el mundo, entonces el mix está rebueno. Vivo en una parte de Brooklyn que se llama Clinton Hill, un barrio con bastante verde y más residencial.

—¿Cuándo fue la última vez que visitaste Chajarí?

—La última vez que estuve en Chajarí fue en enero. Me encanta ir a Chajarí, me encanta la tranquilidad que hay, poder ir caminando a visitar a mis amigos, sentarte en la vereda a tomar mate, ir al lago y comer la comida de mi mamá que tanto extraño. Tengo una familia grande y muy unida entonces volver a casa es súper divertido. Son las cosas más simples las que uno más extraña. Espero poder volver a Argentina pronto.

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PIlar García Solchaga tiene 29 años y hace 12 años que vive en New York.

En la ciudad de Chajarí viven sus padres y en Buenos Aires sus dos hermanos, Tomás y Manuel.

—¿Cómo es un día tuyo?

— Si tengo fotos me levanto y salgo temprano, se empieza con el maquillaje a las 9 y se termina alrededor a las 17. De ahí voy a alguna clase de yoga o pilates y vuelvo a casa a la tardecita. En la actualidad trabajo de modelo la mayor parte del tiempo y tengo mis proyectos y estudios de diseño on the side. Durante la pandemia de Covid aproveché a hacer varios cursos.

—¿Un sueño?

—Que mi trabajo me permita viajar por el mundo haciendo proyectos y pasar algunos meses del año entre Argentina, New York y Europa.

—¿Un lugar en el mundo?

—El año pasado fui a Mallorca en España y me pareció uno de los lugares más especiales que conocí. Cuzco (Perú) es también otro de los lugares más lindos y especiales que fui.

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