Salud
Domingo 24 de Junio de 2018

Las dependencias de sustancias o comportamientos

Cuando hablamos de dependencias de forma amplia, hablamos de todo aquello que nos hace buscar impulsivamente una cosa o comportamiento para encontrar la tranquilidad o gratificación que nos falta.

Por Ingrid Willams

Cuando hablamos de dependencias de forma amplia, alargando la visión desde las partes hacia un todo, hablamos de todo aquello que nos hace buscar impulsivamente una cosa o comportamiento para encontrar la tranquilidad o gratificación que nos falta.

También hay que tener en cuenta que las dependencias oscilan en un rango desde lo más normalizado y aceptable hasta lo más peligroso y amenazante, que viene establecido implícitamente por la cultura, el contexto en el que se encuentra inserta esa dependencia. Esto quiere decir que no es la peligrosidad en sí del vicio que se elige lo que lo hace más alarmante, sino lo que la cultura establece como más o menos permitido. Por ejemplo el fumar o beber todos los días no parece alarmar ni impulsar a denunciar a las personas que lo hacen públicamente. Hace muchos años solo se hablaba de alcohol y tabaco, y en los últimos años estos vicios se han unido a otros aún más importantes, ya que es la población cada vez más joven que comienza a utilizarlos. Justamente por este motivo es que tenemos que estar más atentos para prevenir un desarrollo de futuras generaciones.

¿Nuevos fenómenos?
Junto con las dependencias que conocemos como más tradicionales, se encuentran las dependencias comportamentales. La persona se vuelve dependiente de un comportamiento que lo gratifica, que le hace bien por varios motivos en los que se justifican, al menos en las primeras fases de un tratamiento. Nacen de objetos que se encuentran en la vida cotidiana, hoy ya no concebimos la idea de vivir sin usar la computadora, internet. Tampoco podemos hacernos la idea de no realizar actividad física cuando está comprobado que es saludable para nuestro bienestar. Tampoco podemos dejar de comer, de ir a hacer compras o mantener relaciones con las personas.
Pero esto que parece normal, en algunas personas que se encuentran predispuestas a una vulnerabilidad junto a la predisposición de la personalidad, terminan convirtiéndose en verdaderas dependencias.

Las relaciones de las dependencias
Muchas veces una dependencia puede llevar a otra, es como si se reprodujera una familiaridad en la predisposición a desarrollar algunas en vez de otras. Existe una predisposición genética que sobre todo en las dependencias múltiples, al poliabuso de sustancias, se manifiesta y se expresa. Pero la vulnerabilidad genética debe siempre asociarse, encontrar a lo largo de su proceso factores externos, del ambiente, de tipo relacionales y familiares. Hasta incluye la ocasión y oportunidad de poder encontrar esos objetos de dependencia, así como también de cuánto estén legalizadas esas sustancias en ese contexto específico. Todos estos factores inciden en el mayor o menor consumo de dependencias.

Cómo se imponen en la cotidianeidad
Existen algunos objetos de dependencia que se autopromocionan en relación a cuán ilegales son, pensemos por ejemplo en las drogas como la heroína, la cocaína o aquellas sintéticas que se las encuentra en los lugares nocturnos o bailables. Hay otras drogas que se promocionan de forma publicitaria más o menos latente, oculta pero que termina incidiendo mucho en el comportamiento como por ejemplo el alcohol, el juego de azar, fumar. Estos últimos terminan siendo alentados por la posibilidad social de acceder fácilmente a ellos.
También existe otra categoría que son los estilos de vida que se difunden socialmente para llegar a ser "exitosos", nos referimos a todo lo que significa hoy tener un trabajo, sobre todo desarrollar la propia actividad de forma frenética, veloz, hacer más actividades al mismo tiempo (el famoso "multitasking"). Estos también son elementos que ciertamente predisponen a una persona a generar una dependencia.
Después tenemos a los objetos o cosas que se encuentran en venta en los negocios que son cada vez más cautivantes, atrayentes. Aunque también la publicidad de estos objetos los vuelve imperiosamente necesarios y terminan estimulando comportamientos como ir de shopping y así terminar perdiendo el control de los impulsos en relación a comprar/gastar.
Podemos hablar de los comportamientos extremos en relación a la comida siendo sus dependencias más extremas las patologías como la bulimia o la anorexia, en donde también se está hablando del mismo fenómeno que es la pérdida del control.

La forma de acceso agilizada
Los medios, los libros, los programas de televisión, la publicidad soportan y terminan colaborando con estos tipos de falta de control. Terminan siendo cómplices silenciosos de los fenómenos de dependencia y nadie los controla en la mayoría de los casos. Este es el mundo real en el que vivimos y que nos mete en la situación de estar expuestos, tipo "bombardeo" de estímulos que pueden llevarnos a las dependencias. Este problema no existía hace 100 años, porque todo lo que tenemos hoy antes no existía. Ha cambiado la forma en la que vivimos y los estándares de vida y asimismo la facilidad del acceso rápido a nuestros deseos e impulsos. Estamos ante una realidad psicoaccesible donde la información llega más velozmente al cerebro por la cantidad de información a nuestra disponibilidad en poco tiempo.
Desde el punto de vista del riesgo psicopatológico, hoy nos encontramos a una predisposición mayor como sociedad a las dependencias patológicas.

La importancia en los más jóvenes
Las dependencias afectan mucho más a los jóvenes porque su cerebro aún se encuentra en desarrollo. Después de la crisis de la pubertad aún se encuentra en fase de evolución y plena revolución hormonal. Estas mentes o material "hardware" aún inmaduros, la ilusión que estos objetos o bienes de dependencia, crean el acceso facilitado que inducen y provocando un desequilibrio de los centros nerviosos que fatigosamente están buscando de organizarse para afrontar mejor la adolescencia. De esta forma tiene un impacto más fuerte a nivel de la vulnerabilidad que crean.
Además tenemos la búsqueda de los grupos de pares, coetáneos, en los que buscan mimetizarse para identificarse y en donde las dependencias pueden aumentar su propagación por imitación con la intención de buscar un sentimiento de pertenencia. Estos grupos de amigos o compañeros se generan por fuera de grupos contenedores más sólidos donde no hay adultos de referencia.

Cuando hablamos de gente joven se vuelve más complicado porque hablamos de estructuras sociales complejas como: la familia, la escuela, los lugares sociales primarios, el factor de que existen menos ambientes protegidos donde el joven se pueda desarrollar y vivir su propia transición de la infancia, pasando por la adolescencia hacia la edad adulta como lo tendría que ser de forma más natural en realidad. Lugares como las plazas, iglesias, asociaciones, partidos políticos lugares donde hasta hace unos años atrás estas transiciones venían contenidas en lugares específicos, contenidos por una estructura.

Hoy día en un mundo caótico, fragmentado, con falta de seguridad estos espacios y las faltas de contenidos de los mismos también, vienen a generar un vacío relacional en lo que se refiere a espacios fuera de los hogares en donde se buscaba encontrarse a sí mismo para continuar creciendo de forma mas independiente, madura y con el objetivo de encontrarse más conscientemente con uno mismo. Están faltando puntos de referencia más sólidos para nuestros jóvenes. Dentro de lo que también está escaseando la presencia afectiva familiar y que no se refiere simplemente al control de los hijos. El control de los hijos tiene sentido cuando se desarrolla al interno de una relación donde no solo se controla sino también que se da afecto y se dedica tiempo a la relación y la comunicación.

Para poder delimitar cuándo se está pasando a una disfuncionalidad existen los criterios diagnósticos establecidos por el Manual Diagnósticos de Trastornos Mentales (DSMV) que va escalando desde síntomas moderados a graves. Pero lo más importante serían dos puntos a los que tenemos que estar atentos.

Uno de ellos es la pérdida de control, sería el usar un comportamiento creyendo que se puede poner límites propios. Por ejemplo decirse a sí misma que hoy va a jugar solo mil pesos y termina apostando cinco mil pesos. O que puede quedarse "conectado" solo unas tres horas diarias, cuando en realidad termina estando unas seis horas y ni siquiera se da cuenta del tiempo transcurrido.

Otro de los criterios es el "craving", el deseo compulsivo/impulsivo por un cierto objeto o sustancia, esta es una de las señales de la dependencia psicológica.

Para establecer los límites hay que tener en cuenta varios elementos de manera simultánea: cuántas horas se dedican a eso, qué hacen en relación al consumo, la forma en que pasan ese tiempo, si lo hacen acompañados o no. Lo que nos comunica una dependencia es justamente la falta de proyección en su opuesto, encontrar una independencia funcional y madura que nos haga sentir seguros con nosotros mismos, tener un grado adecuado de autoestima en relación a la posibilidad que nuestra personalidad nos permite en el contexto que nos encontramos. Realizarnos de forma feliz en nuestro ambiente.

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