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La tradición de quitarse los zapatos antes de entrar en casa

La pandemia causada por el SARS-CoV-2 ha puesto el tema sobre la mesa y en las redes sociales. Aquí un informe y qué dice la ciencia.

Domingo 17 de Mayo de 2020

Por ejemplo, una de las recomendaciones que ofreció por Twitter, en abril el Ministerio de Sanidad de España para frenar la propagación del coronavirus fue quitarse los zapatos y dejarlos en la puerta.

Se trata de una costumbre que millones de individuos y sus antepasados han puesto en práctica desde hace varios siglos en diferentes lugares del planeta.

Se observa en países asiáticos así como también en naciones de mayoría musulmana. Está presente en varios países europeos y muchas familias en Canadá lo hacen.

En BBC Mundo tratamos de buscar el origen de esta costumbre y nos embarcamos en un fascinante viaje por la historia.

“Los pies siempre han tenido un significado especial en todas las culturas”, dice a BBC Mundo Margo DeMello, autora de Feet and Footwear: A Cultural Encyclopedia (Pies y calzado: una enciclopedia cultural).

Tanto la cabeza como los pies han sido dos de las partes más simbólicas del cuerpo a lo largo de la historia. Mientras la cabeza se asocia con el alma y con la mente, los pies se vinculan “típicamente con la impureza. Son la parte del cuerpo que toca el suelo y que lleva sus impurezas a donde entres”.

Los primeros tipos de calzado en el mundo fueron las sandalias y posteriormente los zuecos y “fueron usados para proteger los pies cuando se trabajaba afuera”.

Si nos remontamos a la antigüedad en África, Asia y Europa, varias civilizaciones tempranas tuvieron esa práctica: “Cuando regresabas del mundo exterior te quitabas el calzado porque era la forma simbólica y física de remover las impurezas antes de entrar en la casa”, explica DeMello.

Y no sólo lo hacían los habitantes de ese lugar, también los invitados.

De hecho, explica la profesora de Antrozoología de la Universidad Canisius College de Estados Unidos, algunas civilizaciones antiguas hacían que los esclavos les lavaran los pies a los invitados antes de entrar en la casa.

Y eso “reforzaba, por una parte, el status alto del invitado y, por la otra, el status bajo del esclavo, quien (en esas culturas) siempre estaba descalzo”.

La costumbre, señala la escritora, no sólo tenía que ver con la suciedad: “Va más allá de eso. ¿Quiénes están afuera? Los trabajadores que se ensucian (…) ¿Quiénes tienen que trabajar? No es sólo la impureza de la suciedad, es también el trabajo físico y una clase social inferior”.

“En algunas civilizaciones antiguas de África los pobres tenían que quitarse los zapatos antes de acercarse al rey o cuando estaban ante su presencia porque esos zapatos que habían estado en contacto con la tierra del exterior eran, de una manera simbólica, una amenaza contra el líder”, indica la especialista.

En Asia “el origen (de la práctica) posiblemente se encuentre en China, que es el foco cultural del que bebieron culturas de países como Corea, Japón o Vietnam”, dice a BBC Mundo el profesor de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Complutense de España David Sevillano-López.

“En la tradición china se plantea como una necesidad”, indica el experto. Y para entender mejor esa costumbre es importante recordar cómo se construyeron las viviendas chinas.

“La casa tradicional consiste en una planta cuadrada en la que las habitaciones son estancias independientes que se distribuyen alrededor de patios”.

“Esta distribución mantiene un modelo básico que se remonta a la cultura de Erlitou (aproximadamente entre 2100 a.C. - 1500 a.C), en la Edad del Bronce”, señala.

Para entrar en una habitación había que pasar por unos patios exteriores e independientemente del tipo de calzado que se usara, todos arrastraban la suciedad de la calle y, después, la de los patios.

A eso hay que añadir que en la antigua China no existían sillas, aunque sí divanes y taburetes.

“De hecho, se cree que la silla no se introdujo hasta aproximadamente el año 175 a.C., debido al gusto del emperador Ling por las cosas provenientes de Occidente a través de la Ruta de la Seda”, dice el académico.

Su uso -explica el especialista- se generalizó a partir del siglo XII.

Una vez en el interior de la casa, los chinos se sentaban directamente en el suelo o en esteras.

“Por lo tanto, si no se tenía cuidado, el sitio donde te sentabas, comías o incluso podías llegar a dormir lo llenabas de la suciedad de la calle. Para evitar esto, que podía ser bastante desagradable, se generaron una serie de convenciones, principalmente entre la nobleza, que con el paso del tiempo se generalizó entre toda la población”.

Sevillano-López explica que esas normas de comportamiento, también llamadas etiqueta o ritos, quedaron plasmadas en una serie de libros antiguos, cuya lectura y aprendizaje era algo básico en la formación de cualquier erudito confuciano y, en general, de cualquier persona educada.

Uno de eso libros es el Liji, que se cree data de un período que osciló entre 475 - 221 a.C.

En él se advierte “que los zapatos no pisen el suelo” cuando se entra en un alojamiento, y que se deben “quedar en la puerta”.

“También se indica que un visitante no debe subir a la estancia con los zapatos puestos y mucho menos si va a ver a un anciano, a quien le debe respeto (…) Algo parecido se incluyó en el texto filosófico taoísta Zhuangzi”.

“El Liji también señala que en una audiencia con un gobernante, el hombre educado debe entrar descalzo en la sala y sentarse en su estera (…) Al retirarse, debe coger sus zapatos, pero nunca se los debe mostrar al rey”, dice el profesor.

En China y en muchos lugares de Asia donde se mantiene la tradición se usan unas zapatillas especiales para estar dentro del hogar y, muchas veces, hay unas para los invitados. Es posible, dice el docente, que los japoneses ya se descalzaran antes de entrar a sus casas pero con la introducción de los textos chinos se reforzó esa idea.

Y es que “Japón fue un gran admirador de la cultura china prácticamente hasta el siglo XIX”, añade. Al igual que en China, la arquitectura de las viviendas en Japón obligaba a sus habitantes a quitarse los zapatos antes de entrar. “El clima en Japón es muy húmedo. En el pasado, cuando las calles no estaban pavimentadas o empedradas, los japoneses naturalmente se quitaban sus zapatos para evitar meter el lodo, especialmente porque los pisos de las casas estaban hechos de tatami, (un material) extremadamente difícil de limpiar”, señala en su página web Global Learning Advancement Department (GLAD). “Para los japoneses el suelo no es sólo para caminar. Están acostumbrados a hacer sus actividades diarias en él, como comer y dormir”.

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