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Domingo 24 de Junio de 2018

La selección fantasma

El Mundial de 1934- Participación y regreso-

Cuando las diferencias no suman
Las diferencias siempre han sido el sino de casi todas las representaciones históricas de la nación argentina. En todos los ámbitos y en la mayoría de las actividades parece una línea divisoria de aguas cualquier tema. Y alejados de la pretensión de la moralina solamente quisiéramos indicar (no en la vorágine del Mundial sino en el mundo del Fútbol) algunos ecos pasados de los cuales quizás deberíamos confrontar.
Las historias se desvanecen en las décadas pasadas, en las nebulosas de situaciones que el mercantilismo de los negocios deportivos ha dejado perimir, lentamente, inescrupulosamente. En el fárrago inasible de los recuerdos y la ausencia de protagonistas buscamos la anuencia del reloj de sol, para intentar que el paso del tiempo cese en su crueldad y nos remita (al menos en 1.200 palabras) a sucesos pretéritos.

Cañones entre LAF y AAF
Después del subcampeonato mundial obtenido en Uruguay en 1930, las secuelas en el fútbol local fueron muchas. La dimensión cualitativa de los integrantes de la selección del 30 impulsó el mercado, incentivo a las naciones europeas a repatriar sus inmigrantes y a los futbolistas a reclamar por salarios en un sistema que se hacía más que rentable.
En ese entorno, las pretensiones de todos no lograban una armonía suficiente. Y para ese entendimiento fue necesario agruparse, y fueron dos las asociaciones que el fútbol argentino debió convivir. En efecto fue la Liga Argntina De Football (LAF) aquella que agrupaba a los jugadores de élite, a los más cotizados y a los que participarían en la liga comercial y rentada.
Siempre hay soñadores, ilusos. Gestores de las ensoñaciones y gladiadores de los principios. Siempre existen aunque tantas veces pierden. Porque del otro lado estaba la AAF (Asociación Arntina De Football) que recogía en sus lides a los jugadores amateurs. Cuanto enaltece el lirismo, cuanto poco suele durar.
Llegado el momento de la competencia, la LAF decidió no facilitar sus jugadores afiliados (los profesionales) dejando la situación a resolver solamente en manos (aunque quizás sería más apropiado decir los pies) de componer la delegación deportiva.
Como podrá verse, la actual Asociación de Fútbol Argentino (AFA) aún no había surgido como tal.
Un joven genovés de 27 años llamado Filippo Pascucci hacía gala de sus conocimientos tácticos europeos dirigiendo a las potencias amateurs de la época tales como Estudiantil Porteño o el temible Sportivo Barracas.
La AAF lo contactó de inmediato con el objetivo de que seleccionaría los principales jugadores de la liga aficionada, armara un equipo, encabezara una delegación, cruzara el océano hasta el continente europeo y jugara el campeonato del mundo en Italia.
Semejante empresa en todos sus tramos se vislumbraba por lo menos difícil. Como siempre, la verdad es esa y los desafíos están para aquellos dotados de la lumbre divina. Así se han provisto a la historia enormes gestas, grandes logros y hasta resonantes casos de épica. Quizás parezca mucho, pero Filippo Pascucci dijo que sí.
En los últimos días de abril de 1934 un grupo seleccionado de 18 jugadores y su técnico italiano subieron al buque Neptunia. El camino era el mar, el objetivo el Campeonato Mundial de 1934, los deseos eran todos. Cuando partieron, los jugadores se juramentaron para la hazaña e hicieron un compromiso público dejando una carta que se publicó en un importante diario de la capital. Decía la carta y promesa a la vez que "En el instante de partir para Roma, donde nos espera el altísimo honor de representar al football argentino en el campeonato mundial, saludamos a los compatriotas y les prometemos que en la medida de nuestras fuerzas sabremos corresponder en el campo de la lucha a la simpatía y a la confianza con que nos acompañan espiritualmente. Nada mejor para ser vehículo de estos saludos que La Razón, cuyo sincero estímulo hemos sentido vivamente.- Buenos Aires, a bordo del Neptunia, 28 de abril de 1934"
El plantel se conformó con futbolistas de los siguientes clubes: Estudiantil Porteño, Dock Sud, Sportivo Alsina, Barracas Central, Defensores de Belgrano, Sportivo Buenos Aires y Almagro. Pero como eran insuficientes para poder conformar un equipo con algo de potencial se acudió a otros afiliados a la AAF que fueron los clubes Sarmiento de Chaco, Colon de Santa Fe, Sportivo Desamparados de San Juan, Godoy Cruz de Mendoza, Unión de Santa Fe y Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

El Campeonato y el regreso
Con el tiempo, el devenir de los grandes torneos y de la parafernalia de los medios nos hemos habituado a campeonatos extensos y redituables. Alejados de todo esto, el Mundial del 34 se encontraba con muchas características disimiles a tiempos modernos: los uruguayos (que eran los últimos campeones) no quisieron ir aduciendo que los europeos sabotearon el Mundial del ´30; Brasil llegaba con escaso interés y la Argentina con un equipo amateur. Los ingleses no querían participar, Mussolini arengaba a sus jugadores indicándoles "ganar o morir" y los meses de mayo y junio se extinguían anodinos.
La selección argentina tuvo un papel paupérrimo. Jugó un solo partido que perdió, por 3 a 2 frente a Suecia. El partido se jugó el 27 de mayo de 1934 en el estadio de Bolonia, dirigidos por un juez austríaco de apellido Braun. No empezó todo tan mal, porque a los 3 minutos Argentina abrió el score. Poco duraría la alegría y la ilusión... en lo que quedaba del partido los suecos dejaron atrás el fervor juvenil y las nociones de épica. No pudo ser.
Las condiciones de selección habían sido extremas y sobre exigidas; la preparación no era acorde al alto rendimiento, el viaje en barco fue demoledor y los suecos fueron mejores. Los sueños de la selección argentina de 1934 eran tantos... pero el lirismo no alcanzó.
Filippo Pascucci se enteró que los aficionados argentinos estaban más que enervados, y que habían cargado gran parte de las culpas de aquel fracaso sobre su propia persona. Caramba, reviso estas últimas líneas porque parecen contemporáneas pero no lo son. Lo cierto es que el genovés aquel prefiero quedarse en Italia, sobrellevar las barbaries de la guerra pero no volver nunca más a la Argentina. Falleció de un infarto en 1966.

489

Plantel argentino
Arqueros
Héctor Freschi
Ángel Grippa

Defensores
Ramón Astudillo
Ernesto Belis
Enrique Chimento
Arcadio López
Pablo Nehin
Juan Pedevilla
Mediocampistas
Ernesto Albarracín
Alfonso Lorenzo
Constantino Urbieta Sosa
Federico Wilde

Delanteros
Alfredo Devicenzi
Alberto Galateo
Roberto Irañeta
Luis Izzeta
Francisco Pérez
Francisco Rúa

DT: Felipe Pascucci

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