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Revista Tuya

La sabia combinación de tierra cruda y techo verde

Evangelina Pulidori es arquitecta y está elaborando su trabajo final de Tesis de la Maestría en Arquitectura de la UNL: el Estado de la tierra

Miércoles 23 de Septiembre de 2020

Evangelina Pulidori es arquitecta y en la actualidad está elaborando su trabajo final de Tesis de la Maestría en Arquitectura de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). “Mi trabajo se titula El Estado de la tierra; una recorrida por la relación entre el Estado y la construcción con tierra en Entre Ríos, y mi objetivo es elaborar, dentro de una cartografía de la construcción con tierra en Argentina, una base de datos que interrelacione las características medioambientales, el estado de la normativa al momento de construirse la obra (si permitía, prohibía o ignoraba la construcción con tierra); las técnicas utilizadas (quincha o fajina, adobe, cubierta verde, tapia, etc) el método (autoconstrucción, autoconstrucción asistida, construcción especializada), y cuál es el grado de participación de los profesionales en cada caso (asesoramiento técnico, proyecto, conducción)”, expresó en diálogo con UNO. Este es su compromiso con la sociedad, generar una forma de vivir y habitar en armonía con el medio ambiente, desde un abordaje integral con miras a la construcción con materiales de bajo impacto ambiental. Desde 2013 con su compañero Mario Monjo se dedican exclusivamente a la construcción con materiales de bajo impacto ambiental, con un sistema constructivo que permite prefabricar las partes de las viviendas en taller para reducir tiempos y costos de obra.

casa verde
La sabia combinación de tierra cruda y techo verde

La sabia combinación de tierra cruda y techo verde

—¿Por qué arquitectura?

—Por varios motivos, uno de ellos fue la influencia de mi viejo, que siempre me hacía notar cuestiones arquitectónicas cuando andábamos de paseo en alguna ciudad (hoy, con el tiempo, me doy cuenta de que me llamaban tanto la atención porque nací en una ciudad nueva con todas las construcciones iguales, con una misma edad y un estilo único, moderno y racional). También creo que fue muy fuerte la influencia de mis padres sobre las cuestiones sociales y me interesaba mejorar o encontrar soluciones habitacionales de característica social. También recuerdo que en el 2000, que fue mi año de egreso de la Secundaria, el panorama económico y político del país era bastante complejo, atravesaba una crisis muy grande y ya se sentía fuertemente la desocupación, mi razonamiento en aquel momento era que si estudiaba Arquitectura tenía un gran abanico de salidas laborales y de herramientas para poder desarrollarme en el ámbito laboral, desde docencia hasta albañilería, pasando por el proyecto de hogares, obras públicas, escuelas, hospitales, y urbanismo.

—¿Fue lo que esperabas?

—En los primeros años viví unos cuantos contratiempos, y tuve un momento de crisis en el cual sentí que lo que estaba haciendo no era lo que me imaginaba, hasta que llegué como recursante a una cátedra que fue el principio de mi carrera real, Arquitectura II de Rubén Cabrera y Margarita Trlín, que no sólo me dieron el cariño y apoyo que necesitaba sino que los contenidos de los trabajos prácticos eran relacionados al diseño de Espacios Públicos, Espacios Educativos para Nuevas Pedagogías, dibujo a mano, maquetas analógicas y desde esa cátedra formamos el Proyecto de Voluntariado Universitario que se propuso optimizar los espacios de las escuelas seleccionadas (Escuela Naval Secundaria Omar Rupp, Escuela Técnica Thompson, Escuela Primaria Almafuerte) de los barrios Alto Verde y la Boca de la Ciudad de Santa Fe, a través de proyectos (diseño) y su materialización, promoviendo la integración en todo el proceso de los alumnos y los docentes. Estas experiencias fueron las primeras y más significativas para empezar a transitar el camino del hábitat desde la mirada social.

—¿Cuándo te involucrás con la construcción sustentable?

—Mi formación inicialmente fue a través de cursos y actividades que organizaba un grupo de estudiantes de una agrupación independiente que pude comenzar a transitar las prácticas de lo que después se convirtió en mi campo de acción profesional. Pude asistir a diferentes cursos y congresos, el primero de ellos fue el Siacot, Seminario Iberoamericano de Construcción en Tierra/ Tecnologías Alternativas de Bajo Impacto Ambiental, que se basaba en una propuesta conjunta de articulación de técnica y tecnología desde la interdisciplinariedad. Intentando difundir diversas formas de construir con el empleo de tierra estabilizada con distintas técnicas: bloques comprimidos estabilizados; tapia; técnicas mixtas empleando madera y suelo-cemento y también alternativas de techados con cúpulas y bóvedas y techos de fibras vegetales. Una vez recibida, ingresé en la Cooperativa de trabajo Teko, en Santa Fe, que se dedicaba a desarrollar proyectos y obras con materiales de bajo impacto ambiental. Acompañé la primera camada de viviendas en tierra con los Créditos Procrear, que fue una cruzada importante ya que los municipios prohibían en ocasiones este tipo de materiales.

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—¿Qué materiales se utilizan?

—La construcción con tierra tiene varias técnicas que son usadas en nuestra región, la más común es el adobe, son mampuestos de tierra cruda estabilizada mezclada con fibra (paja) y bosta. Estos se colocan con un pastón formado con los mismos ingredientes que los mampuestos y se colocan de manera similar a los ladrillos cocidos. La fajina o quincha, es una técnica de entramado muy común en nuestra zona que consta de un sistema de bastidores que recibe un entramado ligero que puede hacerse con madera, caña o alambre, que recibe luego el pastón de barro con fibra larga, luego se deja secar y sobre las pequeñas fisuras que se forman, se prende la capa siguiente, en este caso con fibra más corta, para luego recibir los revoques, también de tierra estabilizada. Hoy en día se está consiguiendo una mayor aceptación de la construcción con tierra, dejando atrás una serie de prejuicios, que se basan, entre otras razones, en la desinformación y en la mala prensa de dichas técnicas. También se vinculó la vivienda con tierra a la idea de una vivienda precaria, por lo tanto quienes pudieran ser beneficiarios de viviendas construidas con tierra por parte del Estado cargan también con el estigma de vivir en casas “de pobres”. Esto lleva en algunos casos a que el Estado tenga ciertos recaudos a la hora de implementar estas tecnologías para planes de construcción masivos y ese argumento puede ser válido, pero lo que no es es aceptable.

—¿Tenés una opinión respecto a las tomas de tierras?

—Desde hace años vengo desarrollando la idea de que la toma de los espacios públicos responde a haber naturalizado que hay un público que no tiene espacio, las oportunidades, en las ciudades no son iguales para todos y todas.

construcción

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Evangelina Pulidori tiene 37 años y vive en Federación. “Me gusta la relación con el lago. Toda mi vida estuve vinculada al agua, los últimos años lamenté no haber podido disfrutar del río por la contaminación que tiene. Federación es una sumatoria de cosas, de recuerdos que hoy entiendo que no fueron para nada comunes. Crecí en una ciudad en la que los árboles crecían junto con nosotros, la mayoría fueron siempre más chicos que nosotros. Cuando me fui a estudiar descubrí que la Ciudad Jardín que había habitado era un modelo de ciudad, que nunca nos habíamos interiorizado sobre ese tema, que éramos un experimento social y urbanístico. Me llevó años digerirlo”.

—¿Cómo describes tu casa?

—Mi casa es mi lugar en el mundo. Tuvimos la oportunidad de que muchos y muches argentines han tenido de acceder a ella a través de un crédito Procrear. Me tocó estar en tres lados del mostrador con los créditos, como proyectista de obras para clientes, a los cuales acompañamos casi siempre primero para que se aprueben en los municipios ya que la mayoría prohibía la construcción con tierra, para luego ir al banco a llevar los antecedentes, también fui tasadora y luego fui beneficiaria, pasé por todo lo que pasa cualquier familia, los nervios y la ansiedad de esperar las tasaciones, y la adrenalina de atravesar una obra durante un embarazo avanzado. Ni más ni menos que una vivienda hemiciclo, de tierra y madera, rellena con botellas PET, con techo verde. Cuando habitamos la casa, una de las emociones más grandes fue corroborar que los rayos del sol a partir del cambio de equinoccio de otoño empezaban a entrar, efectivamente, por todas las ventanas orientadas al norte, la segunda gran constatación fue haber vivido el primer verano solo con ventiladores de techo, disfrutar en carne propia las bondades de la tierra como material de construcción y del diseño bioclimático generando un microclima todo el año.

—¿Cuáles son tus sueños?

—Que mis hijas, ya no las hijas de mis hijas, sino esta nueva generación, pueda ver como un pasado obsoleto el que estamos gradualmente dejando atrás, que sea impensado creer que alguien pueda prohibir construir con un material tan noble como la tierra, que la gente ya no tenga prejuicios para con los materiales y técnicas naturales. Que parezca atrasado e incivilizado no separar la basura. Aspiro a generar impacto ecológico positivo.

Más difusión

“La difusión sobre los diferentes métodos constructivos acompañados de antecedentes construidos adecuadamente podría generar un impacto positivo para hacer visible la arquitectura de calidad estética y confortable, con materiales alternativos y reducir el prejuicio que existe sobre las construcciones con este tipo de materiales e incentivar a la gente a recurrir a otras opciones de bajo impacto ambiental para mejorar el confort en viviendas. El acompañamiento del Estado en la difusión, ya sea a partir de la inclusión del aprendizaje del uso de estos materiales en la currícula de las escuelas y universidades, o en el uso de dichas tecnologías para materializar en los casos que sea adecuado, las obras públicas, sería otra forma de legitimación y difusión”, explicó Pulidori.

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