Miradas
Miércoles 25 de Julio de 2018

La política se faranduliza... otra vez

Daniel Scioli, Palito Ortega y Carlos Reutemann son los grandes ejemplos de personajes de la farándula devenidos en políticos que nos dejó la década del 90. En la época menemista afloraron varios candidatos que llegaron a ocupar cargos sin haber hecho una carrera dentro de la política. Y de ahí para acá el número aumentó. Hasta el mismísimo presidente Mauricio Macri no es un político de raza, como habitualmente se dice. Sus éxitos como empresario y luego al frente de Boca Juniors lo llevaron a ser jefe de Gobierno porteño, para luego pegar el gran salto hasta el sillón de Rivadavia. Los tres primeros nombres al principio supieron ocupar un sector de poder importante. El mismo Reutemann se hizo referente del peronismo en Santa Fe, algo que desde el PRO estuvo a punto de ser Miguel Del Sel. Después hay otros que con menos cartel también llegaron. El conductor Walter Queijeiro y su patada descendente fue candidato por el Frente Renovador y el chef Martiniano Molina (PRO) es el actual intendente de Quilmes.
Muchos también tantearon el panorama y vieron rápidamente que no medían. ¿Qué es esto? Algo de lo cual se habla mucho últimamente y es nada menos que la aceptación que una persona conocida pueda tener en la gente común.
En fin, la lista es larga. Lo triste es que es una práctica que no se termina. Ahora, desde el partido gobernante en nuestro país asoma como una apuesta fuerte el nombre de Marcelo Tinelli. El conductor televiso mostró interés por meterse en política y Macri fue el primero que recogió el guante. Incluso se dice que ya hubo reuniones para ver cuáles son las intenciones del reconocido hincha de San Lorenzo.
Tinelli, que ya fue "bajado" en su momento de otras aspiraciones importantes, mediría bien entre los ciudadanos argentinos y sería una alternativa para el PRO. Después se verá qué puesto dentro de la cancha ocupa. Eso es un detalle que poco parece importar. A poco más de un año de las elecciones presidenciales, el avispero no se mueve demasiado y la posible candidatura del ciudadano ilustre de Bolívar está ganando espacios en los medios de comunicación. Tranquilamente puede ser también una cortina de humo para intentar tapar los problemas económicos que Macri y compañía no pueden resolver.
Ahora bien, después de aquel recordado 38 a 38 en la Asociación del Fútbol Argentino, Tinelli pareció alejarse de una exposición innecesaria. O bien estaba esperando una oportunidad para hacer valer su popularidad y ante la caída de imagen que tienen los referentes del PRO sería una buena opción. Seguramente en la intimidad deben pensar que si el proyecto Miguel Del Sel estuvo muy cerca de funcionar, lo de Marcelo Hugo es algo más que potable.
En definitiva, todo esto muestra el fracaso al cual llegó la política bien entendida como tal. Tan mal hicieron las cosas los que nos gobernaron que desde la farándula llegaron los "salvadores". En la Argentina todo es posible y ya nada debe sorprendernos.
Los políticos de vocación han perdido espacio. Ya no quedan aquellos que tenían un contacto más fluido con la gente. Los que caminaban la calle y no solamente en época de elecciones. Los que daban una respuesta casi inmediata a los problemas, sin importar la envergadura de los mismos. Evidentemente han fracasado o entendieron que hacer política pasa por otro lado. Se podría decir que los tiempos cambian y hay que adaptarse, a sabiendas de que para ganar hay que llegarle de otra forma a los electores.
Políticos eran los de antes, y no hay que irse muchos años atrás para acordarse de esto. Hoy, la política se faranduliza otra vez. Como en la mejor época menemista, personajes de la tele o el deporte van ganando espacio y se encaminan a ser candidatos.
El manotazo de ahogado para los que pensaron que conducir un país era algo sencillo. Es el fracaso de la clase dirigencial por excelencia. Se ve que no hicieron las cosas bien y pocas huellas dejarán en el camino que han recorrido. Por eso, parece ser hora de "tinellizar" la política de nuestro país.

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