Hoy por hoy
Martes 02 de Enero de 2018

La dignidad

¿Qué van a hacer con el cuerpo de su hermano? A la misma pregunta respondieron dos personas diferentes las últimas semanas del año. Las dos lo hicieron a su manera, pero en el mismo sentido y con la carga emotiva de 35 años de historia: con todo lo que se sabe y todo lo que se dijo. Cuando inició esa investigación para conocer la localización de los caídos en Malvinas en el cementerio de Darwin, a los soldados argentinos los usaron como si fueran NN, los victimizaron, se podía leer entre líneas el fin de ese camposanto en las islas y hasta hubo quienes hablaron de "repatriarlos", como si las islas no fueran nuestra propia Patria.
El 2 de abril de 2017, en la mayoría de los actos de vigilia del país, se escuchó: "¡No son NN, son héroes!". El argumento era simple pero concreto: se sabe cómo murieron, en qué circunstancias, la hora exacta, quiénes los atacaron y hasta un conjunto de datos que forman parte de la historia. Lo que hicieron fue localizar 88 cuerpos enterrados en Malvinas. El hecho se logró tras el análisis de 121 tumbas y 122 cuerpos exhumados de las 237 cruces que hay en total. Se hizo un cotejo con la muestra de ADN que aportaron 107 familias que dieron su consentimiento.
Contaban que muchos padres y parientes cercanos, durante todos estos años, eligieron una de las cruces por intuición para poder llorar y rezar por sus héroes queridos. Pero la noticia de esta tarea, la de la localización, provocó preocupación por ese nuevo intento desmalvinizador de victimizar al combatiente en lugar de reivindicarlo como héroe.
Mientras una parte de nuestro territorio esté en manos de una potencia criminal y colonialista como la de Inglaterra, ningún argentino podrá dormir tranquilo, aunque en la cotidianeidad de los días no nos demos cuenta; los cañones que ellos tienen en Malvinas apuntan los 365 días y las 24 horas al pecho de los argentinos y así, entre otros aspectos, mantienen la usurpación. También me contaban que el Cementerio de Darwin es como un mojón de soberanía, uno de los eslabones que quedan; es como una gran metáfora que le permite a Inglaterra tener la certeza de nuestro regreso y reclamo ineludible aunque hoy sigan en pie los acuerdos de Madrid I y II, y el Tratado de Londres entre otras herramientas que siempre los beneficia. Volveremos y sin pasaporte por nuestros hermanos que allí quedaron y nos esperan, suelen decir muchos patriotas con emoción.
Por eso, cuando comenzaron a conocerse las historias de los caídos localizados, fue la emoción de las familias lo que se puso sobre la mesa y sobre el comienzo de este 2018, como todos hacen balances, no quería dejar pasar esto.
Elbio Araujo, entrerriano, murió el 11 de junio de 1982, días antes de que terminara la guerra. Fue en Monte Longdon. Llevaba puestas una estampita de la virgen de la Merced y una especie de collar o pulsera de tela con un dije que la familia cree que es de la Virgen de los Milagros. A su historia la contó su hermana María Fernanda. El 11 de junio de 1982 cayó el soldado Carlos Mosto, otro entrerriano. Llevaba dos cajas de cigarrillos, un peine, una carta, tres balas 9 milímetros y una medalla. Esta última, con el número de su documento, está en manos de su hermana Elsa.
Por primera vez desde la guerra, estas mujeres y las familias tuvieron la oportunidad de tener cerca los restos de Araujo y de Mosto, dos de los caídos de esta provincia entre otros de todo el país. Pero las dos respondieron a la pregunta en el mismo sentido, cada una a su manera. Pudieron haber tenido alguna otra inquietud, querer contar con una tumba cercana o sentirlos más cerca y nadie les hubiera dicho nada, la decisión se hubiera respetado. Pero no. "El cuerpo de mi hermano se queda allá", respondieron las dos y así le dieron vuelta el guante a ese nuevo intento desmalvinizador. Estas mujeres dejaron una enseñanza, respetaron el legado de sus hermanos y pusieron los intereses de la Patria por sobre los suyos propios.

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