Miradas
Miércoles 07 de Marzo de 2018

La Casa de la que todos hablan

La serie española La Casa de Papel se ha convertido en un éxito en Argentina y se volvió un tema recurrente en las reuniones sociales. La intensa historia de ocho asaltantes que llevan nombres de ciudades y un cerebro que perpetra el atraco a la Fábrica de Moneda y Timbre de España mantiene en vilo a un público exultante que se encariña con los protagonistas. Debate sobre la predilección de uno sobre otro, y desde el primer minuto toma posición de quiénes son los buenos y quiénes son los malos ante un hecho transgresor y violento.
El ingreso al lugar donde se imprimen billetes vestidos con mamelucos rojos y caretas de Dalí la hace original desde el primer momento. Lejos de ser un crítico autorizado de cine o de series, me permito estas líneas para reflexionar sobre el boom de querer violar las reglas del sistema y los gustos sobre la variedad de protagonistas.
En la serie aparecen personajes versátiles y completamente distintos que conviven por un "bien común" y que, en algún punto, algunos de ellos se nos pueden parecer en algo.
La serie producida por Atresmedia para su emisión en Antena 3 fue lanzada en 2017 y fue comprada por Netflix para ser reproducida en el mundo. Está entre las 20 más vistas de la plataforma de contenidos y si bien no hay estadísticas certeras de cuántas personas la han visto en Argentina o en Paraná, por la sencilla de razón de que la piratería ha ganado un lugar preponderante, es inminente su gran difusión e influencia en los adictos a las nuevas forma de ver y elegir.
Es asiduo escuchar el "pasame el 'pen' con la segunda temporada" o "paso por tu casa y me la pasás" o "está en tal sitio", lo que videncia un claro trastorno de ansiedad porque la plataforma ya anunció que en abril sube la segunda temporada. Dos temporadas y a otra cosa. Cortita y al pie. Tal vez el hecho de saber que el desenlace está al caer colabora con la precipitación en tener la primicia. No vaya a ser que algún desquiciado te cuente el final o tenga ínfulas y haga alarde del "yo ya la vi", ubicándose en una posición superior de sabiduría cual si fuera competencia.
Entre los personajes, de oído, se puede advertir que el Profesor Álvaro Morte se lleva todos los aplausos. Tal vez por su inteligencia y la capacidad de sorprender con cada uno de sus movimientos metódicos y pensados a la perfección.
Después la disputa se da entre Tokio, interpretada por Úrsula Coberló, y Nairobi, interpretada por Alba Flores. La primera es guarra, seductora, bonita, impulsiva y rebelde. La segunda es carismática, encantadora y tremendamente divertida. El orden tal vez delata mi preferencia entre las "chicas".
En el ranking, insisto, de oído, por la presencia en reiteradas reuniones sociales, Berlín, interpretado por Pedro Alonso, se presenta como uno de los predilectos de la muchachada. Un personaje cínico, irónico y manipulador con una tranquilidad exasperante que lo hace escalofriante.
Pido disculpas por dejar afuera de la lista a Oslo, Moscú, Denver, Río, Helsinski o la Inspectora Murillo. De todos modos hoy existe la interacción inmediata y el lector tiene la posibilidad de hacer su propio ranking o "descargo" al pie de la nota tras su publicación en la web y en las redes sociales. Bienvenido sea y os espero, ja.
Lo que me atrevo a decir con seguridad es que en algo todos coinciden y es en que se concrete atraco. Que salgan todos con vida y con el dinero "burlando al sistema". Las horas corren...
Me permito agregar un párrafo para la canción Bella Ciao. Se escucha en dos escenas y resulta tremendamente pegadiza. Según cuenta la historia era entonada por la Resistencia italiana (también denominada Resistencia partisana): el movimiento armado que se oponía al fascismo impuesto por Benito Mussolini como así también a las tropas de ocupación nazi instaladas en Italia durante la Segunda Guerra Mundial. "O Bella Ciao... Bella Ciao...Bella Ciao", es furor y ya se instaló en las tribunas de Peñarol y Huracán.

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