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Bienestar psicológico

La búsqueda de la Felicidad (II)

La FELICIDAD INTERNA BRUTA es la responsabilidad del gobierno en crear un ambiente donde los ciudadanos puedan encontrar la felicidad.

Sábado 13 de Julio de 2019

Según un gran número de datos, Japón es el país menos feliz entre todas las naciones ricas e industrializadas (porque el trabajo viene primero, antes que las necesidades personales o la familia misma. Y ni hablar de la cantidad de gente que muere, de muerte súbita, por burnout laboral en ese país).

La gente, después de la guerra tuvo que reconstruir casi de cero su país, y lo hicieron y crecieron sin parar. La gente trabaja mucho y viene expuesta a niveles de estrés muy altos, de tener que trabajar literalmente hasta la muerte. Es muy común y muy difuso en Japón que muchas personas mueran, tanto es así que existe una palabra específica para indicarlo: KAROSHI, literalmente y de forma súbita el corazón deja de latir.

Un pequeño país de Asia en cambio, ha buscado un camino muy diferente. Bhutan es un país donde todavía la economía no se ha desarrollado y se esperaría que busque una política que priorice el crecimiento económico como lo haría la mayor parte de las naciones. Hasta ahora han visto como en la carrera por el desarrollo económico, la gente y la sociedad han perdido su cultura, el medio ambiente, sus sistema social y como todo eso haya sido fuente de problemas para la humanidad. Por eso el Bhutan ha dicho: “Esto no es suficiente, el producto bruto interno no es suficiente”. La humanidad necesita un objetivo más elevado y esto es la felicidad bruta interna. Están buscando entender qué cosa hará a su propia gente feliz.

Ellos creen que la satisfacción verdadera, la felicidad se encuentra dentro de nosotros, no en una fuente externa. Un auto más veloz, una casa más grande, vestidos a la moda, nada de eso puede realmente dar verdadera satisfacción/alegría. Te pueden dar un placer pasajero pero no una verdadera satisfacción/alegría.

La FELICIDAD INTERNA BRUTA es la responsabilidad del gobierno en crear un ambiente donde los ciudadanos puedan encontrar la felicidad.

Bhutan podría crear diques y vender energía hidroeléctrica a la India, pero esto significaría mudar de lugar a su gente, significa perder sus bosques, perder lugares espirituales significativos. Lo que quieren y buscan es hacer equilibrar las cosas.

La felicidad interna bruta nos lleva a reflexionar sobre lo que hacemos sobre nosotros mismos como individuos, la sociedad, el mundo. A reflexionar racionalmente, holísticamente y espiritualmente. En su constitución dice que los bosques deben cubrir un 60% del territorio. Y es así como el gobierno crea ese ambiente particular en el que viven.

Hay otro país en otra parte del mundo, que tiene desde siempre la reputación de ser uno de los países más felices de la tierra, Dinamarca, por la paridad social y la elevada calidad de vida. Los daneses tienen acceso a un sistema educativo gratuito hasta entrar a la Universidad y asistencia de salud por toda la vida. Pero lo que contra distingue a Dinamarca, es el gran número de gente que vive en las llamadas: COMUNIDAD DE CO-RESIDENCIA, respecto a cualquier otra Nación industrializada. Muchas familias viven en el mismo predio de tierra/terreno o puede ser un mismo edificio, donde los trabajos de la casa y toda una serie de beneficios vienen subdivisos entre todos. Es como vivir en una gran familia, y si por ejemplo pasa algo a alguien siempre hay alguno que pueda ayudar. Tienen lugares comunes para comer todos juntos, para jugar y pasar del tiempo libre, y después tienen cada uno sus pequeñas casas con habitaciones para favorecer también la privacidad de cada familia. Se rotan por grupos para cocinar o limpiar, así no todos los días tienen que hacerlo las mismas personas. Los chicos y adolescentes aprenden a colaborar desde chicos, aprenden el verdadero sentido de la solidaridad. Uno no se siente solo, se siente rodeado de otros que te dan cariño, contención, amor y colaboración para las tareas diarias estresantes. Algo para compartir con quien no tiene lo que nosotros tenemos. Y esto hace que las personas cambien la atención sobre lo que no se tiene a lo que se tiene y que puede ser compartido, y todo esto es de gran importancia para que las personas sean más felices.

Ser felices no significa sólo sentirse más serenos y satisfechos. Las personas felices tienen a sentirse más serenas, son más productiva, son más saludables y las investigaciones también demuestran que viven más tiempo.

Si una vida larga es síntoma de felicidad, entonces los habitantes de Okinawa, que es una isla de Japón, deben sentirse al séptimo cielo, porque según el libro Guinness, allí es dónde viven, proporcionalmente, un gran número de las personas más ancianas del mundo. Al contrario de otras partes de Japón, Okinawa es diferente.

La villa de Ogimison fue nominada como la “villa de la longevidad”, por su población centenaria per cápita de cualquier otro puesto al mundo. Toman sake, siguen trabajando, cultivan las verduras que comen y la donan entre amigos y vecinos haciendo a todos más unidos entre ellos. Al ser viejos, mantienen las tradiciones, los ritos culturales que dan sentido a la comunidad. Se reúnen a tomar el té y hablar de su cotidianeidad. Van a los centros sociales para ayudar y cuidan los chicos de la gente que tiene que trabajar. Cantan, bailan, hacen karaoke. Es tan fuerte el sentido de comunidad que en los cementerios tienen sepulturas “comunes”, creman los cuerpos y las cenizas las ponen en fosas comunes, las mezclan con las de otros habitantes de la villa (se lleva la comunidad hasta ¨al di lá¨). Utilizan el concepto de “Monchu” para referirse a “una sola familia”, en donde la familia en realidad es la comunidad.

Ser Solidarios

Vínculos, interacciones sociales, cooperación, son actividades altamente gratificantes per el hombre. Es por eso que nos detenemos en hacer nuestras cosas personales para hacer algo “juntos” a otros, de otra forma no se colaboraría más, estaríamos totalmente centrados en nosotros mismos, pero no nos comportamos así porque somos seres sociales.

Es curioso observar cuando se juntan un par de personas y se les dice de cooperar o juntarse o competir, cómo estas personas terminan normalmente colaborando unos con otros. Cooperar provoca estímulos dopaminérgicos que pueden medirse en el cerebro, es como si estuviéramos asumiendo una droga que reacciona sobre el sistema dopaminérgico.

La alegría viene del sentido de vínculo, de la conexión con los otros con amor, la mejor cosa que podemos enseñar a nuestros hijos.

Hacer actos gentiles hacia otros nos hace sentir felices.

Gratitud, compasión, asistencia, amor, estos son sentimientos espirituales que te hacen pensar a cosas más grandes de vos mismo. Una vez que uno se eleva un nivel más espiritual y te interesás en el bienestar del mundo, tu vida se enriquece, estás cuidando algo más grande de vos mismo, en un cierto modo puede trascender tu propia vida, tu propia muerte ocupándote de cosas que son más grandes que vos.

Si todos gastáramos aunque sea un nano segundo, todos los días, a entrenarnos en cultivar la felicidad y otras virtuosas cualidades como compasión y altruismo, el mundo sería realmente un lugar mejor y mejoraríamos nuestro cerebro de forma positiva. No se trata de cambiar de vida, o cortar con el pasado y así ser una mejor persona, no funciona así. El truco es ser auténticos.

Deberíamos de pensar en la felicidad como a una habilidad que se aprende, que no es muy diferente a aprender a tocar un instrumento o jugar al golf.

La receta de la felicidad no es igual para todos, pero la buena noticia es que las cosas que nos gustan hacer son los pilares con los cuales vamos a construir nuestra felicidad. Jugar, hacer nuevas experiencias, los amigos y la familia, dedicarse a cosas significativas (ayudar a otros en general), apreciar lo que tenemos, son todas cosas que nos hacen felices y son gratis. Y la felicidad es contagiosa, más la sentís, más la tendrán los otros.

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