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Bienestar Psicológico

La búsqueda de la Felicidad (I)

¿Qué es lo que querés? ¿Qué es lo que deseás? Y todos o casi todos van a contestar: ser felices!

Viernes 28 de Junio de 2019

(Primera Parte)

La primera pregunta es: ¿qué es lo que querés? ¿Qué es lo que deseás? Y todos o casi todos van a contestar: ser felices!

El objetivo de los psicólogos fue siempre liberar a los pacientes de los problemas.

Pero recientemente la ciencia ha iniciado a estudiar cómo funciona la felicidad. Cuáles son los componentes de una vida que, no sólo goza de buena salud, sino que se caracteriza por una felicidad genuina y profunda. Estamos hablando de vida, libertad y búsqueda de la felicidad.

Ya se empezó a estudiar sobre la felicidad en los años ’80.

La primer cosa que debemos saber es que la felicidad puede ayudarte a conseguir tus otros objetivos, crear mejores relaciones, hacer mas dinero, tener una mejor prestación laboral.

Qué es lo que realmente importa?. Para eso se hizo un estudio por 25 años con personas de todo el mundo.

Algunos datos interesantes

El 50% de nuestra felicidad está determinada por nuestra genética, se lo llama nuestro “nivel genético”. El “Gen de la felicidad” le correspondería el alelo A de la amida hidrolasa de ácidos grasos. Esta variante del gen frena la degradación química de la anandamida, un cannabinoide endógeno que aumenta las sensaciones placenteras y reduce la percepción del dolor.

Las naciones con más prevalencia de este ¨alelo¨, mayoritariamente situadas en América del Sur o en África occidental, son las que se declaran más felices. En el polo opuesto se encuentran los ciudadanos de Iraq, Jordania, Hong Kong, China, Tailandia y Taiwan, con menor prevalencia de este alelo y considerados a sí mismos más infelices.

No obstante, de aquí no se deduce que haya que descartar cualquier relación entre el clima y la felicidad. De hecho, que el alelo A sea más frecuente en las áreas tropicales y ecuatoriales de América y África no parece casualidad. “Todo apunta a que en el entorno tropical la selección natural favorece al alelo A, posiblemente para contrarrestar los estresores ambientales a los que se exponen quienes habitan en esta zona del planeta.

La mayor parte de nosotros nace con un cierto nivel de felicidad, y aun cuando eventos positivos o negativos se verifiquen en nuestra vida, tenemos la tendencia a retornar a ese nivel preestablecido de felicidad.

El trabajo que desarrollamos, el dinero que poseemos, el estatus social, la salud, la edad, el contexto en el cual vivimos, todas aquellas cosas que nos dicen que tendríamos que concentrarnos...solo pertenecen al 10% de la “torta” en los factores que determinan nuestro grado de felicidad. La mayor parte de las personas quedan heladas, sorprendidas al saber este pequeño porcentaje.

El 40% está formado, construido por las ACCIONES INTENCIONALES, es decir, las acciones que decidís intraprender, acciones que vas eligiendo, tienen que ver con nuestra voluntad, implica todas aquellas cosas que podemos habitualmente hacer para sentirnos más felices. Es por esta razón que se vuelve muy importante, si queremos ser mas felices, buscar de no caer demasiado en las mismas rutinas, hábitos, buscar de variarla intencionalmente lo más posible.

Un ejemplo sería cuando se sale a realizar el circuito cotidiano para correr o hacer ejercicio, hacer un circuito diferente, cambiarlo de vez en cuando. Cambiar es lo importante, aunque sea en pequeñas dosis. Variar le dá “sabor” a la vida.

Neurotransmisores

Cuando se habla de felicidad, el discurso gira entorno a la dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que se encuentra en nuestro cerebro y que resulta necesario para PERCIBIR placer y felicidad. Por eso es necesario hacer todas aquellas actividades que generen dopamina, o usamos el cerebro o vamos perdiendo esas capacidades con el tiempo. La actividad física representa una de las mejores alternativas, el ejercicio aeróbico es uno de los mejores aliados para generar dopamina en el cerebro, especialmente si viene realizado de forma original y no común, por ejemplo una carrera en donde se tenga que realizar disfrazados. El cerebro es muy parecido a un músculo.

Opiniones de expertos

Mihaly Csikszentmihalyi (psicólogo húngaro) nos dice que las personas que se dedican a cualquier cosa en general, que sea muy difícil y empeñativo, sin algún motivo particular, no por el dinero, no para llegar a una posición más alta, sino sólo porque les da la gana, les produce placer hacerlo, son mas felices. Donde las motivaciones no vienen de lo externo, sino de la misma actividad en sí misma. Esto es lo que se llama “Flow, flujo”, que sería una especie de sinergia entre diferentes partes de la conciencia, una condición en la que quisiéramos estar por siempre, porqué la sensación que produce es aquella de estar realizando algo que se hace bien y que se puede visualizar y nada mas importa verdaderamente. Es como tener los objetivos bien claros y saber qué se necesita hacer momento a momento, como cuando se está sonando un instrumento o cantando, se sabe siempre cuáles notas o acordes se elegirán y los podemos sentir, ya sea que acertemos o no tanto. En este estado uno se siente “en control” y se olvidan los problemas. Es interesante como se llega a olvidar el “sí mismo” y como el “ego”, del cual se es consciente normalmente, desaparezca. Con el tiempo se crea la sensación de que la vida vale la pena ser vivida. El “flujo” puede verificarse en todas partes: cuando se está solo o en familia, en el trabajo, etc. La investigación es clara, quien experimenta el “flujo” regularmente es más feliz de quien no lo experimenta.

Daniel Gilbert (psicólogo social americano), nos dice que la mayor parte de lo que creemos acerca de los orígenes y las causas de la felicidad es simplemente FALSO. La gente sobrevalúa el impacto de cómo los eventos positivos o negativos pueden tener consecuencias sobre nosotros mismos en el futuro. Normalmente se piensa que si algo de placentero sucede, se está al séptimo cielo y que esa alegría durará por mucho tiempo. En realidad se convierte en felicidad, pero esta felicidad tiende a desaparecer rápidamente, velozmente. Se piensa además que si los eventos negativos, como la pérdida de un ser querido, una partida de fútbol, de un trabajo se terminan verificando y siendo realidad, uno se sentirá por mucho tiempo destruido. Y en realidad ¡sí!, uno se siente destruido, pero sólo por un breve período. En general, la gente saca la mejor parte de sí mismo cuando todo parece andar mal, parece un disco rayado, pero es verdad.

Richard J. Davidson (psicólogo y psiquiatra americano) dice que se piensa, en general, que las adversidades de la vida sean negativas y la investigación científica no apoya exactamente esta visión de las cosas. Uno de los ingredientes claves de la felicidad es el ser capaces de re-prenderse de las adversidades lo más velozmente posible. No significa que quién es feliz sea insensible a las dificultades de la vida, estas personas sí tienen una reacción a las adversidades, simplemente que vuelven a resurgir más rápidamente.

Tim Kasser (psicólogo americano) dice que en nuestra sociedad nos dicen que un modo para ser una persona capaz y una buena persona, es haciendo mucho dinero.

En los últimos 50 años la economía ha crecido muchísimo. No obstante esto, los sondajes acerca del nivel de la felicidad de la gente muestran que este nivel permanece invariado en el tiempo. Las personas no son más felices ahora de cuánto lo fueran 50 años atrás, si bien viven en casas más grandes, tengan más autos a disposición, etc.

Daniel Gilbert continúa diciendo que cualquiera que diga “el dinero no hace la felicidad”, tendría que mantener una conversación con un “sin techo”. Y cualquiera que diga “el dinero hace la felicidad tendría que ir a charlar con Bill Gates. Ninguna de estas afirmaciones son verdad. En el momento el cual el dinero te libera de una vida “sin techo”, del no saber dónde y si vas a tener para comer, eso te aporta sin lugar a dudas un cambio en tu grado de felicidad. Pero si tus necesidades de base están satisfechas, más dinero no significa más felicidad. La diferencia en términos de felicidad entre una persona que gana 5000 dólares y una que gana 50.000 es exponencial. La diferencia entre las dos personas no es relevante en realidad.

Este concepto resale a la “teoría del adaptamiento”, la cual afirma que: cualquiera sea la cantidad de riqueza o de cosas materiales que se poseen, la tendencia es aquella la de habituarse y a desear siempre más, también llamada la “teoría del adaptamiento edonístico”. Esta teoría es una de los mayores enemigos de la felicidad.

Los Valores

Tim Kasser nos dice que se distinguen 2 principales tipos de objetivos o valores a los cuales la gente apunta en la vida: trasguardos/metas/objetivos interiores y exteriores. Las metas exteriores son tales, en el sentido que se concentran en algo externo a nosotros mismos, apuntan a un premio, al reconocimiento, a obtener algo. Las tres principales metas exteriores analizadas en nuestra sociedad son: el dinero (es decir, el suceso económico), el aspecto físico (la belleza) y el estado social (tener una cierta popularidad).

Ahora vamos a contraponer las metas de carácter interior. Los objetivos, metas interiores son gratificantes naturalmente y por sí mismos, porque tienen que ver con las necesidades psicológicas intrínsecas que todos los seres humanos compartimos.

Y las tres metas interiores que han analizado son: el crecimiento personal (buscar de ser quién se es verdaderamente), las relaciones (el tener y mantener relaciones estrechas con amigos y personas amadas) y el deseo de ayudar (la voluntad de ayudar al mundo a que sea un lugar mejor).

Han podido constatar que las metas interiores se encuentran contrapuestas a las exteriores en cuanto a valores. Otra cosa que notaron después de 10 años de investigación es que la gente más orientada al dinero, estatus y apariencia, resulta presentar un grado menor de satisfacción de la propia vida, es más depresiva, más ansiosa, se sienten menos vitales, menos enérgicos en la vida cotidiana. Al contrario, la gente orientada verso el interno, resulta más feliz, constatando más vitalidad, menos depresión y menos ansia.

Es decir que nuestros valores son un elemento clave para determinar nuestra felicidad, y esto explicaría el porqué de las anomalías que se encuentran en el mundo.

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