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Josefina Beckman y su experiencia en el Ejército

Después de finalizar el Secundario decidió ingresar a la fuerza como soldado voluntaria. Trayectoria, familia y oportunidades a partir de una decisión.

Domingo 06 de Octubre de 2019

Josefina Beckman es de Paraná y al finalizar el Secundario decidió ingresar al Ejército Argentino como soldado voluntaria, una opción aprobada como ley en 1995, una vez que se puso fin al servicio militar obligatorio.

Hoy, después de 21 años dentro de la fuerza, relata su experiencia y actualidad como sargento a cargo de la División VI-Relaciones de Ejército del Comando de la II Brigada Blindada. Igualdad, oportunidades y crecimiento son los ejes de su formación.

—¿Cuándo decidiste ingresar al Ejército y por qué?

—Después de terminar el Secundario no encontraba algo que realmente me interesara. Durante las vacaciones un tío que en ese momento era suboficial en actividad me comentó de las opciones que ofrecía el Ejército. En aquel momento el servicio militar voluntario era algo muy nuevo, año 1998; pero luego de pensarlo decidí probar.

—¿Tuviste apoyo familiar o no estaba bien visto por esos años ser soldado?

—Mi padre no estaba muy de acuerdo, y si bien me permitió probar pensó que solo estaría por algunas semanas, ya pasaron 21 años de aquel momento.

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—¿Cómo se fue dando la carrera?

—Cuando yo ingresé era todo muy reciente, faltaba definir mucho. Hubo cambios desde aquellos años a hoy en cuanto a carrera. En mi caso particular pasé ocho años como soldado voluntaria. Durante esos años cursé en la facultad el Profesorado de Inglés, situación que pude realizar dejando de lado mi tiempo libre, ya que la carga horaria de la universidad era mucha y mis horas de trabajo también. A esto se le suman las particularidades de la carrera militar como son las salidas al terreno, guardias, apoyo a la comunidad durante desastres naturales, entre otras actividades. Como soldado también tuve la oportunidad de pertenecer a la Fuerza de Tareas Argentina en Chipre; fue una de las mejores experiencias en mi carrera militar. Allí compartí seis meses con hombres y mujeres de distintas partes del país, como así también con compatriotas de Fuerza Aérea e Infantería de Marina; con personal militar de Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil, Inglaterra, Eslovenia. Asimismo, pude vivir culturas totalmente diferentes a la nuestra teniendo en cuenta que la isla es reclamada por Turquía y Grecia.

—¿Qué encontraste en la Fuerza?

—La Fuerza ofrece una amplia oferta educativa incluso luego de ya pertenecer a ella. Se puede hacer la carrera de Ingeniería, Topografía, Seguridad e Higiene, Idiomas. Asimismo para quienes están desplegados con su familia en distintos puntos del mundo el Sistema de Educación a Distancia del Ejército Argentino (Seadea) ofrece realizar la educación Primaria y Secundaria a distancia para la familia que acompaña.

Asimismo, algo que es diferente a cualquier otro trabajo es nuestra conciencia de cuidado de la salud, todos los días tenemos una hora de adiestramiento físico, a cargo de personal militar preparado específicamente para esto. Las clases, si bien no son personalizadas, tienen en cuenta la edad y particularidades de cada integrante.

—¿Cómo es la actualidad del Ejército en Paraná?

—Es muy próspera. Se mantiene el adiestramiento operacional de quienes conformamos las unidades desplegadas en la ciudad. Hay que tener también en cuenta el Hospital Militar Regional Paraná, el cual se sigue modernizando día a día y ampliando su cobertura.

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—¿Te gustaría conocer otro destino militar o decidiste que Paraná está bien?

—Al elegir esta carrera uno sabe que está sujeto a cambios, la posibilidad de moverme hacia otro destino está siempre latente. Si bien Paraná es la ciudad donde he pasado gran parte de mi vida, yo vengo de una familia militar y viví en distintas ciudades del país.

—Sos mamá también ¿Cómo lo viviste teniendo en cuenta tu carrera?

—Creo que a la maternidad la viví como cualquier otra mamá que trabaja. Desde el primer momento del embarazo las mujeres dejamos de hacer guardias porque sería un riesgo pasar tanto tiempo con cargadores ya sea de FAL (Fusil Automático Liviano) o pistola en la cintura. Tampoco hacemos nada que pueda significar un riesgo para el bebé o mamá como el adiestramiento físico o tiro. Luego del nacimiento tuve 90 días por maternidad (hoy son 100) como en otros trabajos y luego de volver a las actividades lo hacemos con horario reducido por amamantamiento. Luego del año de nacimiento de mi hijo volví a hacer guardias, cosa que fue la parte más difícil ya que dejaba a mi hijo durante un poco más de 24 horas al cuidado de otra persona. Con el paso del tiempo todo se va acomodando y naturalizando.

—¿Qué le dirías a una joven que está en duda sobre si ingresar o no al Ejercito?

—Le diría que si tiene aunque sea la curiosidad no dude en acercarse a la unidad más cercana a su domicilio. Hoy además puede encontrar también mucha información en la página web del Ejército Argentino. La institución ha cambiado mucho, el trato para con la mujer es muy respetado en cuanto a escalafón, remuneración, tareas. En el caso de ejercicios militares se tiene muy presente sus responsabilidades como madre; se conceden permisos para actividades escolares o cualquier contratiempo que requiera la presencia de la mamá.

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Detalle

Para ser parte del Ejército Argentino como soldado voluntario los interesados se deben acercar a la unidad más cercana a su domicilio, donde se recibirá información sobre los centros de reclutamiento disponibles.

Una vez que es admitido el ciudadano se encuentra protegido por cobertura sanitaria y social, percibe un haber mensual, más suplementos de acuerdo a la región donde preste servicios. Se le efectúan los aportes previsionales pertinentes, tiene la posibilidad de vivir en la misma unidad donde se desempeñe y se le brinda todo el apoyo y flexibilidad posible para que complete sus estudios secundarios en caso de no haberlos finalizado.

Desde 1994 existe la posibilidad de ser parte del Ejército como voluntario y la principal ventaja que presenta este sistema de incorporación es que el soldado puede tener una permanencia dentro de la Fuerza de hasta 10 años, donde desempeñará variadas funciones dentro de la organización, dependiendo de sus capacidades y aptitudes personales.

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Josefina es una referente en su lugar de trabajo cuando desde la institución se tienden puentes de comunicación. Ella es el nexo para informar actividades como así también promocionar la carrera militar.

A esta carrera la eligió hace 20 años, cuando solo eran siete las mujeres en la Unidad. Hoy los números son mucho más auspiciosos y la mujer se encuentra en todos los ámbitos del quehacer cotidiano de la Fuerza, ya sea como soldado voluntaria trabajando a la par de sus compañeros varones, como suboficial jefa de Grupo o encargada de Unidad; como oficial jefa de una Sección de Infantería mecanizada, levantando puentes o como jefa de distintos organismos, sin olvidar su participación en las Operaciones Militares de Paz o en la Operaciones de Protección Civil.

—¿Cuál es tu objetivo profesional?

—A corto plazo estoy preparándome para participar nuevamente en una misión de paz. Si soy seleccionada viajaré nuevamente a Chipre en febrero del año próximo. Para ello perfeccioné mis estudios de idioma, realicé cursos que dicta la Organización de las Naciones Unidas, buscando siempre acrecentar mis conocimientos y servir de manera calificada.

—¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

—Mi tiempo libre lo dedico principalmente a mi hijo, que hoy tiene 11 años, lo acompaño en sus actividades deportivas y nos gusta compartir tiempo al aire libre. Seguramente me habrán visto corriendo maratones, remando en el río y también haciendo telas. Viajar y conocer lugares es algo que disfruto mucho, como así también aprovechar las actividades culturales que se ofrecen en la ciudad. Además, comparto mucho tiempo con mi familia y amigas.

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