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UNO de Corazones

Iván y María

Cuando del odio al amor hay un solo paso, reflejado en esta nueva historia que presenta UNO de Corazones.

Sábado 31 de Octubre de 2020

Con Iván y María se cumplió el famoso y trillado dicho “del amor al odio hay un solo paso”, aunque en sentido inverso. Todo comenzó porque ella y la hermana de él eran amigas del colegio, por eso María solía frecuentar su casa para hacer trabajos prácticos o, simplemente, pasar el rato.

Allí conoció al antipático Iván con quien se sacaba chispas: comentarios irónicos, malas caras y –si la situación lo ameritaba– hasta insultos.

Pero el destino siempre se encarga de poner a la gente en su lugar. Todo cambió un día en que María fue a la casa de su amiga, pero ella había salido. El único que había quedado en la vivienda era nada menos que Iván, quien groseramente la invitó a retirarse. Pero María no se amedrentó y, en un descuido de él, lo empujó y se escabulló dentro de la casa, decidida a esperar a su amiga. O quizás, sólo para molestar al hermano que la trataba con actitudes opuestas a la amabilidad.

Tras superar la sorpresa, Iván enfrentó a la intrusa para que se vaya, pero ella no iba a dar el brazo a torcer. Después de discutir un rato, él se encerró en su habitación: “Ma sí, hacé lo que te dé la gana”, le gritó y María quedó sola en la cocina, un poco nerviosa y con ganas de irse a su casa. Pero su orgullo herido le decía que se quedara a esperar el regreso de su amiga.

Pasaban los minutos, y nadie aparecía, María tenía muchas ganas de llorar, hasta que escuchó los pasos de Iván ingresando a la cocina; pasó al lado de ella, fue hasta la heladera y sacó un sachet de yogurt. “¿Querés?”, le preguntó mientras se servía un vaso, como quien no quiere la cosa, pero en clara actitud conciliadora. María aceptó, aunque tenía el estómago hecho una piedra por los nervios. Bebieron en silencio, hasta que ella se atrevió a preguntar: “¿Por qué me odiás tanto? ¿Qué te hice yo a vos?”.

Iván se puso incómodo: “¿Quién te odia a vos? Te tomás todo personal, no te des tanta importancia pendex”. Así empezaron a hablar y a calmar las aguas. Después de un rato, visto que su amiga no tenía intención de volver aún, María decidió irse a su casa. Iván la acompañó hasta la puerta y le dio un beso de despedida. Un pico.

En el camino de regreso, María sentía que flotaba. Desde ese día, todo cambió entre ellos. Cada vez que ella visitaba a Agus –la hermana de Iván– él encontraba una excusa para aparecer y participar de la conversación. Ya no se miraban de forma despectiva, ni intercambiaban comentarios sarcásticos. Agus notó el cambio enseguida y le preguntó a María qué es lo que estaba pasando, pero ella se hizo la desentendida.

Pasaron unas cuantas semanas hasta que Iván y María tuvieron chance de encontrarse a solas otra vez; y aprovecharon la oportunidad para ponerse de novios. Al principio decidieron no contarle nada a Agus, pero al final los terminó descubriendo: “Estoy feliz por ustedes pero, si se pelean, sepan que no voy a elegir bandos”, les advirtió.

Lapsus

El noviazgo iba de diez. Como suele suceder en los enamoramientos adolescentes, iban juntos a todas partes. Para completar, Agus se puso de novia con un compañero de curso de su hermano mayor, así que salían los cuatro juntos para todos lados: a bailar, a jugar pool, a pasear por el Rosedal, a Villa Urquiza. Eran tiempos felices, pero todo tiene su final, incluso lo bueno.

Iván terminó el secundario y decidió irse a estudiar a Buenos Aires. María quedó devastada y, aunque intentaron seguir juntos, no funcionó. En esa época, los ciudadanos de a pie no tenían acceso a internet ni a celulares que ayuden a achicar las distancias. Así, cada cual siguió con su vida, pero se extrañaban y le pedían noticias del otro a Agus.

Pasaron los años, Iván se recibió y regresó a Paraná. En cambio, María se había instalado en Santa Fe junto a su pareja. A esa altura de las circunstancias, ninguno de los dos pensaba en el otro más que ocasionalmente. En algún punto, una nueva tecnología se abrió camino y se popularizó: el Windows Messenger. Quizás por pura curiosidad –o tal vez no– Iván buscó a su antigua novia en el entonces novedoso servicio de mensajería. Y la encontró.

De a poco –y sin demasiada constancia al principio– comenzaron a retomar contacto, a contarse sobre sus respectivas vidas, a recordar viejas épocas. Las conversaciones esporádicas comenzaron a hacerse diarias, casi un ritual de medianoche. Paralelamente, la relación de pareja de María no estaba atravesando su mejor momento; así que no tuvo ninguna duda ni remordimiento cuando Iván le propuso encontrarse.

Desde esa misma noche, los sentimientos de ambos salieron a flote y decidieron que tenían que volver a estar juntos. María se separó e Iván se mudó con ella.

Nunca más volvieron a separarse. Tuvieron una hija, comenzaron un emprendimiento juntos y hace tres años decidieron dar el sí en el Registro Civil. Algo que nunca hubieran imaginado hace 20 años, una tarde de otoño en la que ella decidió “invadir” la casa de él.

Esta historia fue enviada por María V. E. Vos también podés compartirnos tu historia de amor o desamor; redactarla o contactarnos para contárnosla. Podés escribirnos a unodecorazones@uno.com.ar, para compartirla con nuestros lectores.

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