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Amor mascotero

Fabrica prótesis para mascotas amputadas con una impresora 3D

Por los diseños gratuitos de Alejandro Colli, perros y gatos de Argentina y Latinoamérica recuperen la movilidad de sus extremidades.

Martes 03 de Septiembre de 2019

Alejandro Colli tiene 20 años, es de Lanús, y desde los 16 utiliza la impresora 3D que con mucho esfuerzo le compraron sus padres. Comenzó imprimiendo un molde para hornear galletas, después de mirar algunos tutoriales. Con el tiempo y la práctica se animó a incursionar en modelos más complejos hasta que, en 2018 comenzó a diseñar prótesis ortopédicas para animales amputados.

El joven era un ferviente seguidor de Gino Tubaro, el argentino mundialmente reconocido por su labor filantrópica de construir manos para personas amputadas y obsequiarlas, utilizando la misma tecnología 3D. Se puso a trabajar para hacer lo mismo pero con mascotas.

La descarga gratuita de los diseños le permitió estudiarlos, adaptarlos para su impresora y luego comprar los materiales para su producción. Tras unos meses de "prueba y error", creó su primera pieza ortopédica.

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"Estuve dos meses aprendiendo a usar el programa, hacía todo por simple intuición. Ese mismo año (2018), además, había comenzado la carrera de Ingeniería Informática, así que pude consultarles a algunos profesores un par de dudas. Después compré la materia prima, que es un plástico derivado de maíz que se coloca dentro de la máquina, y herramientas para ajustar tornillos. Dos días después, ya tenía algunas piezas listas. Publiqué una foto en Twitter contando lo que podía hacer, para ver si a alguien le servía y ahí se viralizó todo", contó a RT.

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En su mensaje, el joven de 20 años describió los inconvenientes de salud que trae para los animales la falta de sus extremidades: "Un perro sin una pata sufre problemas en la columna vertebral y en la extremidad contralateral a la amputada, entre otras enfermedades". El mensaje tuvo más de 100.000 retuits.

El adolescente decidió regalar las prótesis: "La verdad que no costaba mucho dinero fabricar los aditamentos teniendo la máquina. Simplemente tenía que comprar la materia prima e ir a tomarle algunas medidas al animal. Con esos datos ya podía imprimirle una pata ortopédica", detalla.

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Alejandro comenzó a tener pedidos de muchos países de Latinoamérica, ademas de provincias dentro de Argentina. La alta demanda por sus piezas superó, incluso, la capacidad de su impresora, que solo podía generar un ensamble al día. Fue en ese momento que entendió que debería expandirse y comprar otra máquina similar para, de este modo, cumplir con los plazos de entrega. Pero su financiación era escasa. Tenía 18 años y aún vivía con sus padres. "Estaba a punto de dejar de imprimir cuando encontré una plataforma colaborativa de donación, donde cada quien podía aportar lo que quisiera para el proyecto. De esa forma, con pequeños ingresos, podía lograr financiar otra impresora y llegar a más personas", relató.

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Así, en 2018, nació 'Propaw Lab' en la plataforma 'Idea.me'. En el sitio, todos los beneficiarios de una prótesis podían donar lo que quisieran y sin ningún tipo de obligación. El buen recibimiento de la propuesta llevó a que, actualmente, Alejandro comprara dos impresoras más y que incursionara en modelos adaptables más complejos, como pequeñas sillas de ruedas.

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"Ya llevo más de 50 piezas entregadas, tanto en el país, como en Panamá, México, Colombia y Chile. Hoy me estoy centrando más en sillas de ruedas adaptables, que son las más difíciles y costosas de hacer, porque requiere una incursión para toda la columna vertebral. El dinero lo utilizó para el arreglo de máquinas y la compra de los materiales, que es lo menos costoso, aunque la devaluación actual del dólar encareció todo", reconoce Colli.

Fuente: RT

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