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Revista Tuya

Estefanía Santiago: pensar desde el arte un mundo empático

La artista audiovisual entrerriana que vive en Madrid contó sus vivencias y reflexionó sobre la pandemia, el arte y la nueva normalidad.

Jueves 10 de Septiembre de 2020

Resumir el recorrido de la federaense Estefanía Santiago es complejo, porque aún está abocada a ampliar saberes y metodologías. “Elegí estudiar cine porque de chica me gustaba dibujar, escribir y hacer historietas, quería ser guionista. Estudié en la ciudad de La Plata porque la Universidad tiene la carrera de Cine. Si bien me recibí como licenciada y profesora en Comunicación Audiovisual, en el medio me dediqué a estudiar Artes Plásticas, hice varios seminarios en la misma Universidad, pero también estudié Utilería y Escenografía en el Centro de formación profesional del Sindicato de la industria cinematográfica (SICA). Dentro del cine fui buscando lo que más me interesaba y terminé en el camino del arte contemporáneo, y si bien como producciones cinematográfica tengo mi película sobre la historia de Federación y algunos cortos, y luego mis producciones dentro de la fotografía, siempre veo en mis trabajos que hay una perspectiva muy ligada a la imagen y el sonido. Al arte contemporáneo llegué porque empecé a hacer una clínicas de obra en Buenos Aires con artistas reconocidos y me ampliaron el mundo, las formas que uno podía encauzar un concepto, una sensación y eso me llevó a mi búsqueda actual”, repasó en su diálogo con UNO desde Madrid.

En su web www.estefaniasantiago.com se puede seguir el detalle de todos sus proyectos artísticos, así como su extenso currículum que demuestra su investigación permanente para seguir creciendo como artista audiovisual.

“En Madrid estoy estudiando un Máster en Artes y Profesiones Artísticas en la Escuela Sur del Círculo de Bellas Artes y trabajo como docente en talleres particulares. Todo esto se ve afectado por el contexto actual, ahora no se puede mostrar trabajos, no se sabe qué se puede proyectar, a qué plazo, el no poder socializar demasiado es algo que nos aísla mucho a los artistas que somos personas que trabajamos y nos movemos colectivamente, hacemos exposiciones, eventos y ahora nos vemos estancados. Económicamente también estamos afectados porque somos un sector que ningún gobierno ni Estado está protegiendo, o ayudando; y si lo hacen es con muy poco presupuesto para todos los artistas que tenemos proyectos que queremos llevar adelante o que intentamos vivir de este trabajo.

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Estefanía Santiago, artista audiovisual entrerriana que vive en Madrid contó sus vivencias y reflexionó sobre la pandemia y la nueva normalidad. 

Estefanía Santiago, artista audiovisual entrerriana que vive en Madrid contó sus vivencias y reflexionó sobre la pandemia y la nueva normalidad.

—¿Cómo es la actualidad de la ciudad en pandemia? ¿Qué hábitos tuviste que alterar e incluir?

—En Madrid hay algunas regulaciones respecto de lo que se puede hacer y no. Uso obligatorio de mascarilla, metro y medio de distancia, no se puede fumar cerca de ninguna persona en la vía pública. Es todo un poco una experimentación, por ejemplo de qué manera van a funcionar las clases es una incertidumbre. Hay mucho contagio, no estamos en la situación de meses atrás, pero se están tomando precauciones.La cuarentena de marzo a principio de junio influyó mucho en mi trabajo y en mi estudio. Mi trabajo quedó cesado y luego lo retomé y mis estudios fueron virtuales, por Zoom. De tener una vida muy activa, productiva, de estar pensando o haciendo muchas cosas al mismo tiempo, eso se regularizó. En función de los hábitos que tuve que incluir o alterar creo que un poco lo que nos ha pasado a todos a nivel global: más cuidados sanitarios y una forma de relacionarnos distinto, ir a eventos no es lo mismo que antes.

Rodaje

—¿Como artista ¿cuál es tu visión de reconstrucción de la humanidad poscoronavirus?

—Mi pensamiento está muy situado en el sentido que la normalidad que teníamos -porque a lo actual lo denominan “nueva normalidad”- es igual, un sistema capitalista, siguen las mismas desigualdades, problemáticas sociales, económicas, ecológicas. Si bien esta situación nos situó en un espacio de vulnerabilidad, de pensamiento y de entender que hay otras situaciones posibles, que podemos vivir con lo justo, con tener alimento, techo, salud, creo que mi pensamiento pasó por varias etapas. De creer que podía haber una posibilidad de cambio, que frente a esta introspección íbamos a generar puentes comunitarios, otro tipo de ayuda o supervivencia comunitaria, esta situación que nos propone hacer un cambio colectivo ahora lo veo lejano. Están las personas que se benefician y la desigualdad sigue existiendo. Necesitamos activarnos y juntarnos a pensar soluciones, desde el arte o cualquier ámbito, hay que reflexionar para vivir en un mundo más solidario y empático.

—Tenés una extensa trayectoria de estudio, perfeccionamiento y búsqueda. ¿Cómo contagiar ese camino a los jóvenes?

—Me interesa mucho la docencia y es un espacio necesario para transmitir no sólo experencias sino preguntas y problematizar las distintas formas de ver el mundo. Para que los jóvenes se encuentren con el arte es importante una motivación. Todos somos personas sensibles, tenemos la capacidad de crear, lo importante es darle el espacio a eso. Los niñes deben tener espacio de imaginación, encuentro, pensamiento crítico y desde allí conectarse con su sensibilidad y el resto de las personas y especies.

Proyección

—¿Cómo vas eligiendo la temática de una exposición?

—Biográfica, referencial, procesos, tengo un corto sobre mi llegada a España y después son conceptos que tiene que ver con la comunidad, la memoria y el territorio.Me gusta trabajar con lo efímero, el espacio público, hay series sobre la naturaleza. Estoy trabajando en un proyecto -que no sé cuándo se va a exponer ni cuando lo llevaré a cabo en su totalidad- que reflexiona sobre incendios en los humedales. Si bien estoy a muchos kilómetros me duele mucho esta situación. La manera que me salió de colaborar es esto, desde una militancia, compartirlo. Es un tema vinculado a mi territorio, a mis orígenes, mi memoria.

Charla

—¿Qué significa Federación?

—Para mi Federación son mis raíces, mis afectos, el lugar donde aprendí y una historia que me ha marcado. Y es una ciudad a la que me gusta volver. Soy una persona que no sólo amo mi pueblo, sino también mi provincia, extraño mucho. Estas producciones simbólicas a los territorios que uno se aferra y el afecto y reconocimiento de donde uno se sintió cómodo y que allí puede estar tranquilo, siempre es un lugar donde uno quiere volver. El relato oral de mi familia, de lo que pasó allí me marcó muchísimo y es un elemento muy importante en mi trabajo sobre el cual siempre estoy reflexionando y produciendo obra para darlas a conocer, problematizando sobre lo que pasó y dejar una producción o un material que muestre un punto de vista de esos hechos, esa historia.

—¿Viviste en Islandia?

—Viví un mes en Islandia en el año 2016. Siempre me interesó ese país, por su música. Y la experiencia fue muy interesante. Estaba en un pueblo de 160 habitantes, sola en un espacio de talleres y artístico, pero muy conectada con el territorio y allí realicé un proyecto en torno al paisaje. Grabaciones de sonido, trabajo fotográfico que se trasformó en una obra que se llamó Memoria afectiva que mostré en 2017 en Rosario y La Plata.

—Fotografía, documentales, enseñar, ¿Qué te cautiva más?

—Mis disciplinas son el video, la fotografía, la instalación, la intervención en el espacio publico y el arte sonoro. Cada una siempre está atravesada por una investigación previa. La docencia en mis talleres están vinculados a mis intereses artísticos, teóricos y todo se complementa. Va habiendo una evolución desde la primera obra que fue un corto hasta una serie de fotos, se va notando una línea más concreta.

-¿Sentís apoyo de tu provincia, de tu comunidad para llevar adelante tus proyectos?

-Siempre que he hecho proyectos sobre Federación estuve acompañada por la comunidad y el municipio. A nivel provincia ltambién conté con apoyo y estoy en vínculo permanente con artistas de la provincia.

Ruina

EstefaníaxEstefanía

Estefanía Santiago tiene 32 años y vive en España desde octubre de 2017. “Vine por una beca en fotografía que duró dos años y posteriormente me dieron otra para el Master en Prácticas Artísticas y aquí sigo junto a mi chico”, contó.

Sobre sus próximos proyectos señaló: “Finalizar mi Master en Escuela Sur, en el Círculo de Bellas Artes, seguir trabajando y luego impartir algunos talleres que en principio serán on line. Continuar con mis procesos de investigación y producción; ahora estoy con varios proyectos, algunos los mandé a convocatoria y son para hacer en Argentina. También estoy en un grupo de estudio, Reina Sofía, y dentro de unas semanas se hace un ciclo donde vamos a participar. La realidad es que el contexto es de mucha incertidumbre, por lo tanto hay proyectos, entusiasmo, pero cuesta mucho mantener la confianza en que esto se pueda llevar adelante”.

—¿Cómo es un día tuyo?

—Actualmente trabajo de fotógrafa y community manager en una empresa, si tengo tiempo libre me dedico a leer, investigar y si se puede terminar el día con gente querida.Me gusta reunirme con amigas, ir a exposiciones -difícil de hacer hoy-, viajar y estudiar guaraní, un idioma que empecé a profundizar para aprender.

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