Diálogo abierto
Miércoles 02 de Mayo de 2018

"Es imposible avanzar con gente no capacitada en la Municipalidad"

Glenda Mangia, la titular de los Ecoclubes, critica la falta de conciencia ante problemáticas graves como la basura y los agrotóxicos.

"La gente tira basura por todos lados y no le importa", remarca la presidenta nacional de los ecoclubes, Glenda Mangia, quien focaliza la cuestión en el no tratamiento de los residuos y la contaminación del río en la capital provincial, donde lo estructural del problema merece las más de las veces, sólo palabras. La joven –quien cursa la licenciatura en Nutrición– se refiere al uso de los agrotóxicos y su incidencia directa en la alimentación diaria.

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Nacer y vivir en el gimnasio
—¿Dónde naciste?

—En Paraná, el 8 de julio de 1996.

—¿En qué barrio?

—En las Cinco Esquinas –en el gimnasio Fibras–, que fue mi hogar hasta los 13 años. Ahora vivo en la zona de avenida de Circunvalación.

—¿Cómo fue la vivencia de vivir en un gimnasio?

—Es distinto aunque lo naturalicé; no era una vida común y corriente porque no era que el gimnasio estuviera en mi casa sino que mi casa era el gimnasio. Ver el deporte, y el cuidado de la salud y la alimentación de mis viejos me llevó a estudiar Nutrición y me hice vegetariana. Siempre hice deporte porque me lo enseñaron, al igual que la alimentación –que es una base para prevenir cualquier enfermedad–.

—¿A qué jugabas?

—Vivía entre las barras, las mancuernas, los trofeos (risas) y la gente grande. Como era un galpón no fue favorable para mi salud –soy alérgica y tengo asma–. Me encantaría volver a vivir en el gimnasio porque el de ahora es chiquito, vivo lejos –aunque el lugar es muy tranquilo– y tengo que andar mucho en colectivo. Pretendo seguir entrenando con pesas porque es la mejor manera de tener un cuerpo lindo.

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Privaciones y vegetarianismo
—¿Sentías una vocación?

—No pensaba que estudiaría algo relacionado con la salud, pero me di cuenta que lo hice por la influencia de mis padres, en cuanto que mi viejo no me dejaba comer golosinas ni facturas.

—¿Cómo resolvías el contraste al ir a lo de tus amigos o salir cuando creciste?

—No tomaba alcohol porque me parecía nocivo, aunque hoy lo hago. Mis viejos nunca tomaron alcohol. Me parece que es un consumo de calorías y dinero innecesario. Me molesta que los jóvenes no se cuiden, no hagan actividad física ni estudien. Soy distinta, aunque tengo amigas de todo tipo.

—¿Leías?

—Cuando era chica, no. Mi papá para los cumpleaños me regala libros y cuando decidí hacerme vegetariana me regaló sobre esa temática y veganismo. Es una indirecta para que aprenda a cocinar (risas) y este año haré un curso, porque lo necesito para mi carrera y si me hago vegana, más. Leí Alimentación consciente –que es la biblia del vegetarianismo, aunque sea algo extremista en algunas cuestiones– y cuando era adolescente, leí libros de mis viejos. Uno que me encantó se llama Mitos y verdades sobre la salud, otro sobre la miel y uno de Nutrición deportiva me está esperando (risas). Me gusta leer pero no tengo mucho tiempo.

—¿Nunca te pareció extraña su forma de vida?

—Me llamaba la atención y no entendía lo de no consumir alcohol y no fumar –que son hábitos muy instalados–. El alcohol es una droga y consumirlo delante de los hijos es drogarse delante de ellos, así que no pueden pretender que no lo consuman. Mis viejos hasta hoy viven a galletas de arroz y pechuga de pollo, y yo comía galletitas de salvado y pan integral. Cuando iba a otra casa no sabía, por ejemplo, qué era el mondongo y muchas otras comidas. Hasta los ñoquis me daban asco, porque comía fideos integrales –aunque fui cambiando y hoy como pizza–.

—¿Desarrollaste otra actividad o afición durante bastante tiempo, además de ésta?

—Cuando ya había comenzado en Eco clubes, participé en el centro de estudiantes de la Secundaria, me gustó trabajar en la secretaría de Ambiente y terminé siendo presidente. Hice gimnasia artística, patín, me cansé de la competencia y comencé baile.

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La nutrición y lo social
—¿Qué materias te gustaban?

—Ciencias Naturales y Química. En segundo año de la secundaria ya sabía que estudiaría Nutrición. Cuando ingresé a Eco Clubes conocí el aspecto social y ambiental.

—¿Por qué estabas segura de estudiar Nutrición?

—Me preocupaba mucho la alimentación de los demás –teniendo en cuenta que la mía era distinta– y tenía amigos que me preguntaban cómo hacer para bajar de peso. Hoy la clínica no me interesa tanto, me gustaría centrarme en alguna patología en especial o trabajar en nutrición deportiva, porque los deportistas son personas que les gusta cuidarse. También pensé en estudiar algo ambiental porque Eco clubes me encanta.

—¿Cuál es el enfoque que predomina en la carrera?

—Estudio en la Facultad de Bioquímica de la UNL y está orientada más a la investigación que a la clínica, aunque no hay una visión única en cada cátedra. No hay mucha interacción con los profesores, que en su mayoría son bioquímicos e investigadores. El tema agroquímicos no se analiza en ninguna cátedra, aunque hay una optativa –Soberanía alimentaria– en la cual se lo estudia.

—¿No surge como tema de actualidad directamente vinculado con la nutrición?

—No, solo una vez surgió un pequeño debate, cuando un profesor dijo que estaba a favor del uso de agrotóxicos. Igualmente, hay muy poca práctica.

—¿Y en cuanto a la concepción de la nutrición?

—He leído que la leche ya no es muy sana y que no aporta tanto calcio, y que las proteínas animales pueden generar cáncer, de lo cual tampoco se habla, cuando hay confirmaciones de la Organización Mundial de la Salud. No sé hasta cuándo se basarán en lo de siempre; no tengo esperanza de ver un cambio en la facultad mientras yo esté. Sostienen lo de siempre, como que las grasas no son buenas y las proteínas animales son de mejor valor biológico –cuando leo libros y veo documentales con opiniones totalmente contrarias–. Cuando termine la facultad, formaré mi propio criterio.
—¿Cómo definirías un plan nutricional saludable cuando, por ejemplo, la verdura, las frutas o la miel pueden estar tan contaminadas como la propia carne de vaca o de pollo?
—Cada vez que como, pienso que no sé lo que estoy comiendo. Cuando como frutas, siento que me estoy envenenando. Las naranjas están secas, tienen gusto a quitaesmalte y a las otras frutas les siento un gusto asqueroso. No tengo recursos para comprarme mi comida, así que le he dicho a mi papá que no compre en verdulerías sino en almacenes orgánicos, pero no me da bolilla. Por el momento, ingiero agroquímicos –como todos–. Igualmente como milanesas de soja transgénica todos los días y no sé cómo reemplazarlas. Espero comenzar a laburar para poder comprar mi comida orgánica y es lo que recomiendo a las personas a quienes les preocupa el tema.

—¿Qué recomendarías?

—Si se tiene la posibilidad, acceder a comprar frutas, verduras orgánicas y productos integrales, o hacer una mini huerta en la casa y buscar un equilibrio entre lo orgánico y lo de la verdulería. Carne –lo más magra posible y no frita– comer una sola vez al día, y entre tres y cinco días a la semana no todos los días y con todas las comidas. Si se reduce el consumo de carne, buscar suplementación con lentejas y huevos. Una de las Leyes de Escudero –que seguimos los nutricionistas– es adecuarse a las personas y es lo mejor que puedo sugerir según lo que estudio. No le diré que deje de comer carne porque por el momento es la proteína de mejor calidad.

—Esto último es para discutirlo.

—Sí, es para discutirlo pero es lo que tengo que decir (risas). En Argentina la carne está muy instalada y la gente dice que no puede dejar de comerla.

Inconsciencia ciudadana e incapacidad gubernamental
—¿Cuál fue la primera aproximación a la cuestión medio ambiental?

—Recibía los boletines de Greenpeace y me enteraba de lo que pasaba en el país, pero no me convencía el hecho de solo firmar sus peticiones para cambiar algo. Una amiga me invitó a una reunión de Eco clubes, fui, mi amiga se fue y hace seis años que estoy. Además, somos un grupo de amigos muy unidos. Cuando surgió el tema de los agrotóxicos hace varios años, dimos un pequeño taller y teníamos mucho interés porque en Paraná no se hablaba al no tener campos cerca, aunque nos incluye a todos.

—¿Qué idea te hiciste en torno a nuestro medio?
—Lo que más nos toca en Paraná es la cuestión de los residuos, ya que la gente tira basura por todos lados y no le importa. Lo comparé con Santa Fe, la cual antes era bastante sucia y ha mejorado bastante. Paraná sigue igual y las políticas no son las mejores, porque falta concientización en la gente para comenzar con la separación de residuos. En distintos pueblos de Santa Fe esta cuestión la tienen sabida y lo llevan a cabo. Otra temática que nos ocupa es el río. Falta mucha educación y conciencia ambiental, y es lo que tratamos de hacer.

—¿Descubriste algo que te sorprendió?

—Me sorprende y preocupa el manejo en la Municipalidad, donde hay personas en cargos para los cuales no están capacitados –habiendo mucha gente que estudia–. Así es imposible avanzar, más allá de que pasen las gestiones.

—¿Pensás que hay más conciencia en las nuevas generaciones –independientemente del acceso a información– o queda sólo en una moda o acciones aisladas?

—En las escuelas se toca un poco más el tema ambiental y hay información –aunque podría ser más y que hubiera una materia específica–. Apuntamos mucho a los niños con los talleres porque son la semilla y quienes replican la información en sus hogares. Entre mis amigos son pocos quienes se movilizan por el tema –más allá de que tengan información–. No hay participación, al igual que con los mayores –que se quejan pero no se comprometen. La gente se queja de la basura y la contaminación en el río, pero cuando se hace la limpieza, somos siempre los mismos.

—¿Y los clubes que están sobre la costa?

—Después de una inundación fuimos al Club de Pescadores y era impresionante la cantidad de basura, había partes de autos, heladeras... fue espantoso y casi me largo a llorar. Hicimos lo que pudimos y al club no le interesó actuar –cuando hubiera podido organizar la limpieza–.

—¿Cuál es la posición de los ecoclubes en torno a los agrotóxicos, especialmente el glifosato?

—Desde el comienzo nos sumamos a la lucha por la prohibición de uso. Hubo modificaciones en la ley, las cuales no compartimos y sostenemos que debe prohibirse su uso de manera completa –tanto en zona urbana como rural. Se sabe y está más que comprobado que el glifosato es perjudicial para la salud, por más que no esté dentro de la clasificación de máxima toxicidad, e inclusive actualmente está en investigación su posible riesgo como cancerígeno. Tenemos casos en toda la provincia, principalmente de personas que trabajan o viven cerca de los campos donde ver mosquitos fumigando es como ver un pájaro volando, debido a que no se respetan las distancias reglamentadas, ni las concentraciones, ni se capacita a quienes aplican este tipo de productos. Niños y grandes sufren de cáncer, problemas respiratorios, de la piel, alergias, entre otras afecciones, y pasan años de sufrimiento o mueren a causa de estos productos. Sabemos que el beneficio es sólo para unos pocos, los productores y multinacionales que viven a expensas de la enfermedades y la muerte de la gente. Para nosotros otra agricultura es posible y es por eso que nos sumamos a la Asamblea Paraná sin Agrotóxicos, donde invitamos a todos a sumarse los martes a las 19 en la plaza de casa de gobierno, donde vecinos autoconvocados, organizaciones, asociaciones y profesionales debatimos qué actividades podemos realizar para difundir la problemática, sumar fuerzas, hacernos ver por los senadores y diputados, exigir poder estar en las sesiones del consejo y tener la mayor participación posible, defendiendo el derecho de todos a una alimentación saludable. Apostamos a la agroecología, a la soberanía alimentaria, a los micro emprendedores y a las pequeñas empresas sin perjudicar tampoco a las empresas y a los productores, sino todos ir por el mismo camino y trabajar en un sistema distinto y mejor, donde los beneficiados somos todos. Sabemos que esto nos llevará varios años, es una lucha y un cambio lento y progresivo, pero no bajaremos los brazos y sabemos, como otras luchas que tuvimos, que lograremos lo que buscamos.

"Formamos líderes para que sean promotores del cambio"

Durante este fin de semana se desarrolla en Villa Urquiza un encuentro de los ecoclubes destinado a fortalecer los vínculos de sus integrantes y la pertenencia a la organización, sobre la cual la presidenta explica sus alcances.

—¿Qué es y cómo funciona un ecoclub?

—Es una organización no gubernamental de jóvenes de entre 12 y 25 años que tienen como objetivo concientizar a la población sobre problemáticas socio ambientales para mejorar la calidad de vida. Concientizar para mejorar el lugar donde vivimos, cuidarlo, respetarlo, mantenerlo y mejorarlo. Para lograrlo, formamos jóvenes líderes, para que sean agentes promotores del cambio en todos los ámbitos en los cuales se desenvuelven. Intentamos capacitar lo más que podemos y no tenemos problemas con ningún partido, religión, filosofía ni forma de vida, ya que somos muy diversos. El adulto que nos acompaña –un facilitador– tiene 32 años. Los chiquitos son increíbles y nos dan mucha energía. Te formás no solo en temas ambientales sino como persona y adquirís muchas herramientas que te servirán para otros ámbitos. Somos diez ecoclubes: Paraná, Firmat, Cañada de Gómez, Chañar, Villada, Puerto General San Martín, Bahía Blanca, O'Brien, Pergamino y Chabás, y la idea es seguir formando más. Tenemos cargos locales y nacionales, y nos regimos por un estatuto.

—¿En qué consiste la actividad que están desarrollando?

—Es una convivencia en Villa Urquiza, que tiene como objetivo fortalecer los vínculos entre los integrantes, que puedan decidir la permanencia en la organización y se hacen muchas dinámicas de grupo. Comenzó ayer y termina mañana. En lo que queda del año, tenemos la asamblea nacional el primer fin de semana de octubre –en O'Brien, Buenos Aires– donde debatiremos el estatuto y votaremos las nuevas autoridades. También hay una posibilidad de viajar a la Adela, un pueblo de la Pampa donde quieren formar un ecoclub, al igual que en Rosario del Tala y Reconquista.

—¿Cuáles son los contactos y páginas en las redes?

—El medio con el cual más nos manejamos es Facebook, Ecoclub Paraná; Instagram, Ecoclub.Paraná y Gmail, ecoclub.paraná@gmail.com, y nos estamos mudando del lugar de reunión, los sábados por la tarde, de 16.30 a 19.30.


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