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Bienestar Psicológico

Emociones y tecnología

...La aparición de la tecnología y el uso de internet ... está provocando que un día en la vida de una persona se transforme en un tsunami de emociones.

Viernes 21 de Junio de 2019

Las emociones no han cambiado, lo que ha cambiado es la forma en la que las sentimos cotidianamente. ¿Será que todos nos volveremos ciclotímicos? ¿Por qué digo esto?

Antes, transcurría un día normal y no sucedía nada demasiado fuera de los hábitos diarios que se tenían planificados como el trabajo, actividades, deportes, etc. Nos dedicábamos a sentir plenamente el presente y compenetrados en lo que estábamos haciendo en el contexto específico en el que nos encontrábamos a esa determinada hora, con atención plena en ese determinado espacio real. Como cosa extraordinaria de vez en cuando podía suceder algo fuera de lo habitual: una urgencia médica, un accidente, un trámite urgente por realizar, una noticia importante, una sorpresa, etc., un evento específico que nos podía “alterar”, “modificar”, “interrumpir” nuestras formas de sentir.

Pero hoy, gracias a la aparición de la tecnología en general y con ello el uso de internet específicamente, tenemos la posibilidad de estar conectados 24 horas, comunicarnos de forma inmediata con todas las personas que conocemos y que no conocemos personalmente, ver y escuchar todas las noticias del mundo, acceder a información de forma rápida, está provocando que un día en la vida de una persona se transforme en un tsunami de emociones.

Todas juntas y en el transcurso de una hora por ejemplo, si queremos, podemos pasar de una a otra emoción, sin darnos cuenta de cuánto esto produce un estado anímico cambiante luego en la relación con los demás de forma real.

Estar conectados por un lado colabora a aprender a flexibilizar nuestras emociones pero esto será sólo posible si aprendemos cómo hacerlo de forma consciente, sabiendo encontrar nuestros propios límites tolerables para la cantidad de información a las que nos exponemos en base a nuestras características de personalidad, porque no todos somos iguales y no todos sabemos cómo gestionar la interacción de la vida real con aquella virtual. Y tengan en cuenta que nuestras características personales se proyectan en el mundo virtual.

¿Estamos preparados para estos nuevos cambios?

Muchas veces no tenemos demasiado tiempo para hacernos cargo del desarrollo de una sola emoción y justamente imagínense lo que nos está sucediendo hoy día con la aparición de varias emociones diferentes y al mismo tiempo que nos provoca estar conectados a internet. Sentimos más, pero no estamos procesando más y mejor la información de esas emociones, porque son varias y se presentan de manera simultánea. Por ejemplo: vemos una noticia de una persona que ha ayudado a otra (alegría, felicidad), luego una noticia internacional como las muertes de niños que se están produciendo en Siria (tristeza, rabia), luego un llamado de la escuela que nos informa que hay que retirar antes de tiempo a los niños de la escuela porque se ha cortado el agua (sorpresa).

Sin lugar a dudas nos estamos volviendo bulímicos de emociones, consumimos sin freno y no nos damos cuenta muchas veces, de cómo esto influye y va construyendo un profundo cambio en nuestra forma de sentir, actuar y pensar. Nos vuelve más impulsivos y nos quita tiempo para detenernos a pensar en lo que realmente nos está provocando. Pareciera como si fuéramos simples espectadores de lo que vamos sintiendo y nosotros fuéramos guiados por las emociones y no al revés.

Empecemos a reflexionar

Cuando uno lee un libro o ve una película (y excluyo las series de TV o vía internet, porque hasta ellas se han convertido en impulsivas) queda claro que nos encontraremos con: un inicio de una historia, un desarrollo o nudo, una resolución de un conflicto y un final. Aprendemos a evolucionar las emociones a través de un proceso, una historia o enseñanza a la vez, aprendiendo a incrementar cada una de ellas, a través de las circunstancias que van evolucionando en esa historia.

Por el contrario, hoy en día es como si leyéramos muchas libros y películas a la misma vez y en el mismo día. Nos encontramos en un momento histórico donde se puede entender mejor el dicho: “la realidad supera la ficción”, porque la ficción de hoy en realidad es el mundo virtual que elegimos, en donde la realidad se ve aturdida por las elecciones que nosotros mismos hacemos.

Las emociones se han convertido en una caja automática que se activa según la necesidad de instantes, de minutos, muchas veces hasta de segundos.

Preguntémonos si las emociones, cada una de ellas, las podrán seguir reconociendo, distinguiendo y saber diferenciarlas para poder adaptarlas al momento real que se comparte en la relación con los demás.

Sin no somos capaces de poder disfrutar y sentir las emociones de la vida real con mayor plenitud en comparación con las emociones que nos brinda estar conectados con la realidad virtual seguramente nos volveremos mas frios en cuanto a relacionarnos con los demás, o mas cognitivos. Todo dependerá de las elecciones que tomemos para ocupar nuestros momentos libres y de la capacidad de poder poner límites a la cantidad de tiempo en estar conectados. La tecnología es una herramienta de trabajo y conexión, no permitamos que invada la mayoría de nuestros espacios de libertad y tranquilidad.

Algunos consejos para SENTIR mejor

Limitar las horas que se pasa en internet teniendo en cuenta nuestro estado anímico del día y con esto estoy haciendo referencia a la capacidad emotiva individual de lo que sabemos que podemos soportar según las circunstancias por las que estamos atravesando. Si estoy pasando un momento de susceptibilidad y fragilidad conectarse menos a las redes. Favorecer la recuperación de nuestros recursos internos para sentirnos mejor primero con nosotros mismos y luego con los demás.

Buscar más vivir momentos emotivos reales que virtuales, nos brindarán más satisfacciones profundas y nos ayudará a equilibrarnos en las relaciones sociales. Saber elegir de forma más consciente la cantidad y calidad de la información que cada uno de nosotros realmente podemos soportar. No saturarnos por el sólo hecho de querer saber más, porque si no hay calidad, la información se vuelve tóxica a nivel emotivo y en vez de informarnos nos cambia negativamente el estado anímico cotidiano.

Si alguna emoción fuerte nos invade en algún momento del día, aprender a dejarla entrar, a conectarla con lo que estamos necesitando saber mejor de nosotros mismos o que estamos necesitando. Dejarla fluir y encontrarle el sentido que sólo cada uno de nosotros podemos darle. La emociones nos ayudan a develar quiénes somos y qué necesitamos. Tómense el tiempo para conectar con ustedes mismos!

Internet es un instrumento, es un medio para nuestras necesidades. No permitan que sus emociones se vean sometidas a una realidad virtual, la vida real siempre seguirá siendo mucho más enriquecedora para nuestro crecimiento interior porque es la relación con un “otro”, con la naturaleza, con las cosas que me rodean lo que me sirve como espejo de lo que realmente puedo ser sintiendo.

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