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Martes 27 de Febrero de 2018

El viaje de la abuela de 93 años que conmueve a Italia

La historia de Irma, que viajó a Kenia para trabajar como voluntaria en un orfanato, se convirtió en sensación. "Se la muestro porque creo que todos debemos mantener siempre un poco de inconsciencia para vivir y no para sobrevivir", escribió la nieta en un post de Facebook que se viralizó.

La historia de una abuela de 93 años que viajó a Kenia, en África, para trabajar como voluntaria en un orfanato se convirtió en sensación en Italia.

El viaje de Irma trascendió gracias a un posteo en Facebook de su nieta Elisa Coltro. "Esta es mi abuela Irma. Una jovencita de 93 años, que esta noche se fue a Kenia", escribió la mujer junto a dos fotos de su abuela en el aeropuerto de Milán. "No a una aldea turística con todo hecho, sino a un pueblo de niños, a un orfanato. Se la muestro porque creo que todos debemos mantener siempre un poco de inconsciencia para vivir y no para sobrevivir. Mírenla, ¿pero quién la detiene? Yo la amo".

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La decisión de Irma no sorprendió demasiado a la nieta. "Mi abuela siempre amó la vida y jamás nada la detuvo. Dedicó su existencia a su familia y a ayudar quien la rodea. Para mi fue siempre un ejemplo", contó al diario La Repubblica.

"Mi madre me mandó la foto desde el aeropuerto y al ver mi abuela con su valija roja y el bastón me sentí tan orgullosa que escribí este post", agregó.

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Irma antes de partir.
Irma antes de partir.
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Cumpliendo su misión en Kenia.
Cumpliendo su misión en Kenia.


"Nonna Irma", como la rebautizaron los medios italianos, vive en Noventana Vicentina, en el norte de Italia. Quedó viuda a los 26 años, con tres hijos, y perdió una hija.

Tras su llegada a Kenya, la abuela se convirtió de inmediato en la abuela de todos. En su valija roja llevó hilos multicolores, tijeras, pegamento y muchas postales, porque uno de sus pasiones es coser cajas con viejas postales. Lo hace en su casa y lo hizo para sus nuevos amigos.

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Gestos que dicen más que muchas palabras.
Gestos que dicen más que muchas palabras.


"Estoy bien. El viaje fue largo, pero ya estoy operativa. Y soy feliz", dijo tras llegar a Kenia, donde trabajará en un orfanato gestionado por Don Remigio un misionero de Vicenza, en Veneto, "joven como mi abuela", contó Elisa.

Al final partió con su hija y una pareja de voluntarios amigos; se quedará tres semanas.

"O tal vez", concluyó Elisa, "al final decidirá quedarse en Kenya y no vuelve más. Todo es posible, conociendo su gran corazón y energía".

Fuente: Infobae

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