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Diálogo Abierto

El rescate de un antiguo arte japonés para sanar

La docente que dejó la escuela para explorar y construir juguetes históricos y originales. Con el denominador común de las manos.

Domingo 22 de Noviembre de 2020

El rescate de un antiguo arte japonés para sanar. “Transité por muchos caminos pero siempre ligados a las manos”, recuerda la terapeuta y ex psicopedagoga Victoria Risso para marcar una línea del tiempo que va desde su temprana capacidad para el dibujo, pasando por el gusto por las artes plásticas y la artesanía de juguetes en madera, hasta llegar a terapias bioenergéticas y holísticas que utilizan las manos. La expsicopedagoga explica conceptos tanto del Jin Shin Jyutsu como de la técnica vibracional Tameana, con cuarzos cristal.

Una biblioteca

—¿Dónde naciste?

—En Basavilbaso, un pueblito de Uruguay, pero a los ocho años vine a Paraná.

—¿Recordás tu barrio?

—Sí, estaba a la entrada del pueblo, pasábamos mucho tiempo afuera, en la plaza y andando en bicicleta, y la escuela quedaba a la vuelta de mi casa. Iba a la casa de mi prima por el “caminito de los gatos”, a la par de las vías del tren. Aquí alquilamos en calle Misiones y fui a la escuela Sarmiento.

—¿A qué más jugabas?

—A la soga, al elástico, la payanca, bolitas y figuritas.

—¿Cómo fue el contraste con Paraná?

—Por la cantidad de gente y la peatonal. El Parque Urquiza y la inmensidad del río eran como otro mundo. Sentí mucho el contraste en la escuela aunque luego me encantó, especialmente por la biblioteca y la bibliotecaria. El profesor de Música nos daba instrumentos y comencé a tocar la flauta dulce.

—¿Qué actividad laboral desarrollaban tus padres?

—Mi mamá, ama de casa, y mi papá, farmacéutico, y aquí pudo tener su propia farmacia, por eso nos mudamos.

—¿Leías mucho?

—Sí, me encantaba y llevábamos libros de la biblioteca todas las semanas.

—¿Alguno influyente?

—De chiquita, los de la Colección Billiken, Mujercitas y La cabaña de Tío Tom, que me dieron más facilidad en la escritura, y cuando grande, pude conocer las terapias que desarrollo a través de Internet.

—¿Cómo las descubriste?

—Por la enfermedad de mi papá, a quien le agradecí por conocer otro universo. Le diagnosticaron cáncer de un día para otro y más allá de lo farmacológico queríamos darle una mejor calidad de vida.

—¿Sentías una vocación?

—Transité por muchos caminos pero siempre ligados a las manos, ya que me gustaba dibujar, tomaba una revista y copiaba a la perfección, así que me llevaron a la Escuela de Arte y luego seguí vinculada a la pintura.

Sistema escolar y artesanía

—¿Te imaginabas como una artista plástica?

—No, si bien me gustaba mucho y exponíamos con la escuela. Retomé cuando fui más grande y lo conocí a Claudio Ozán, quien fue mi inspiración. También hice la carrera de Psicopedagogía,

—¿Qué materias te gustaban en la secundaria?

—Fui a una comercial, donde iba mi hermana mayor, me iba bien en Matemáticas y Contabilidad, y fui abanderada, aunque si hubiera tenido la opción hubiera elegido la Escuela de Artes.

—¿Por qué elegiste Psicopedagogía?

—Porque me gustaba la Psicología y estar con las personas. Me abrió hacia el mundo del crecimiento del ser humano y cómo pasa por distintas etapas, me recibí, trabajé en una escuelita especial de María Grande y en suplencias acá, pero no me gustaba el sistema escolar, renuncié y fui artesana de juguetes de madera, que no estuvieran en la juguetería ni librerías. Buscaba modelos históricos hechos en piedra y los trasladaba a madera, lo cual hice durante muchos años.

Un libro y una enfermedad

—¿Lecturas de por entonces?

—Muchas sobre lo que eran los juegos de la antigüedad, y después leí sobre Registros Akashicos, manejo del péndulo y Reconexión universal.

—¿Fue la primera aproximación a cuestiones metafísicas?

—Mi hermana mayor, “mi angelito”, me prestó un libro de Metafísica. Ella también había leído sobre Biodecodificación pero al principio no me llamaba la atención, aunque disfrutaba mucho hablar con ella. La clave fue la enfermedad de mi papá, quien tenía una gran vocación por su profesión. Una de mis hermanas también es farmacéutica. Aquella hermana un día me dijo “mirá, esto es Jin Shin Jyutsu” y comenzamos a ver de qué se trataba, pero ese año no pude ir a formarme a Buenos Aires.

¿Qué conclusiones elaboraste tras estos primeros conocimientos?

—Comencé a comprender lo que se decía en la facultad en cuanto al “ser total”, el permitirse armonizarse de otra manera ya que no soy solo lo físico y lo mental, sino también una parte espiritual, que cuando se armonizan te encontrás internamente y comenzás a saber que las respuestas no están afuera sino en vos mismo. Estas terapias hacen ver que todo está dentro del ser humano, al igual que desarrollan la apertura de la mente hacia una mayor observación y atención de lo que sucede, y saber que lo que pasa no son “casualidades”. Tengo una amiga virtual que es terapeuta angélica, le hice una caricatura para su cumpleaños y me mandó un cuentario (una pulsera con 45 cuentas). Ya muerto mi papá, termino de hacer una práctica con el cuentario para tener una manifestación, suena el teléfono y era una persona que preguntaba por algo que yo vendía, pero luego resultó que lo conocía a mi papá, preguntó por él y comenzó a contarme cosas. Ahí comprendí que cuanto más atentos estamos, recibimos.

—¿En tus Registros Akashicos encontraste algo que te resultó traumático?

—No quise hacerme, intenté, conozco la herramienta pero no la utilizó. Tengo algo que resolver con eso y será en otro momento.

Arte, energía y manos

—¿El Jin Shin Jyutsu se define como una terapia?

—Es un arte japonés, del cual hay 22 instructores que viajan por el mundo dando el instructorado. A Occidente lo trajo Mary Burmeister , japonesa radicada en Estados Unidos, tras conocer a Jiro Murai (1886-1960), quien lo había rescatado.

—¿Se canaliza energía?

—No, hay contacto de las manos sobre 26 puntos a lo largo de todo el cuerpo; es como si las manos fueran cables de una batería, con las cuales se tocan esos puntos para hacer conexión. Primero se escuchan los pulsos y se observa dónde trabajar y con qué flujo, habiendo durante la sesión, de una hora como máximo, varias conexiones.

—¿Esos puntos se vinculan con los meridianos y vórtices descriptos por la Medicina china?

—Algunos tienen similitud con otras terapias pero se tratan diferente. Esos puntos se definen como “cerraduras” porque el cuerpo es tan sabio que cuando le sucede algo cierra y bloquea allí, y concentra la energía para que el dolor sea en un solo lado. Las “llaves” para esas cerraduras son las manos, ya que permiten que la energía condensada allí circule e irrigue según su curso normal. Así se trabaja sobre el corazón, el hígado, los pulmones, etc, teniendo cada órgano un flujo. En Jin Shin Jyutsu se habla no de enfermedad sino de “proyecto”, porque así hay posibilidad de modificarlo.

—¿Qué antecedentes remotos reconoce? ¿Murai rescató este saber?

—Se cree que sí. Jiro Murai era el segundo hijo de su familia, su padre era médico, él tenía una alimentación desordenada y participaba en concursos para competir quién comía más rápido, lo cual le produjo una enfermedad (terminal) que nadie podía resolver. Le pidió a su familia que lo retiraran a una cabaña que tenía en la montaña, que lo buscaran a los sietes día, y que mientras tanto haría ayuno y meditación. Así comenzó a recordar algunos mudras (posturas energéticas con dedos y manos), sentía frío y calor, pensaba que estaba por morir pero cuando lo buscaron estaba totalmente sano. Comenzó a ayudar a gente de la calle, el emperador tenía su hija enferma y lo mandó a llamar, la trató y a cambio le pidió ingresar a su biblioteca, donde encontró mucha información y conocimiento milenario.

—¿Son los mudras del Hata Yoga?

—Algunos y otros son específicos.

—¿Él sistematiza la técnica?

—Enseña en grupos, registra lo que descubre, conoce a Mary Burmeister quien escribe un libro, aunque no habla de técnica sino de arte, ya que interviene mucho la intuición según lo que se siente. Hay un libro que está disponible para el público, llamado El toque sanador, además de los que se dan cuando uno se forma en la práctica. Hay ejercicios diarios muy sencillos que cualquiera puede hacer, como el de envolverse cada uno de los dedos con la otra mano, lo cual repercute en todos los órganos, pues cada dedo tiene una correspondencia con ellos. Tienen efecto acumulativo porque el cuerpo registra ese flujo de energía.

—¿Cuándo verificaste cómo funcionaba?

—Desde el principio del curso; tenía dolores en la rodilla y tocando un simple punto, a la tarde ya se me había pasado. Cuando tengo algún dolor, observo qué significa esa señal y le presto atención.

—¿En qué tipo de problemas has verificado mayor eficacia?

—Dolores de cuello, dolores crónicos, preparación del cuerpo para preoperatorios, para no recibir tanta anestesia, y recuperación del cuerpo en postoperatorios.

—¿Pudiste hacerle Jin Shin Jyutsu a tu papá?

—Sí, muchísimo, lo recibió y se abrió a ello, más allá de la estructura mental propia de su formación, también meditaba y hacía ejercicios de auto armonización. Lo disfruté mucho y cuando aprendí Tamiana (ver recuadro), una técnica con cuarzos, también. Cuando lo entubaron y entró en coma, le hice una técnica para que el cuerpo decida si quiere quedarse en este plano o dejarlo. Al otro día, se fue.

"La vibración del cuarzo y su poder sobre el cuerpo ”

El doctor Masaru Emoto ha realizado sorprendentes experimentos relacionados con la vibración del agua, al igual que su “memoria”, y los cambios que se pueden producir sobre ella con fines de sanación del cuerpo. Tameana reconoce estos principios y es una técnica desarrollada por un argentino.

—¿Tameana lo descubriste a partir del Jin Shin Jyutsu?

—No, por una amiga a quien le había dado el taller, me habló sobre los cuarzos, me hizo una sesión y me sorprendió. En este caso no se toca a la persona sino que se trabaja con tres cuarzos cristal formando un triángulo, que tienen la particularidad de amplificar la energía sobre los chakras. Es una técnica muy sencilla, que también utiliza símbolos y que canalizó Juan Manuel Giordano, de Córdoba y ahora radicado en Funes, Santa Fe. Los cuarzos amplifican la energía y la vibración sobre el agua de nuestro cuerpo lo cual produce un barrido y limpieza. La técnica se basa en las experiencias del doctor Masaru Emoto (efectos de la vibración sobre el agua para lograr armonización).

—¿La diferencia con la Gemoterapia es que sólo se utiliza un tipo de gema?

—Sí.

—¿Has descubierto algo particular durante su uso?

—Haciendo una sesión a distancia, por la pandemia, comencé a recibir imágenes, que eran las mismas que recibía la persona con la cual estaba conectada. Me movilizó mucho. Solo me limito a darle esa información. A veces, también, me llega información para mí.

—¿Integraste o combinás ambas disciplinas?

—Me pasa. A quien le hago Tameana luego también le doy algún ejercicio de Jin Shin Jyutsu.

—¿Explorás otras técnicas?

—Hace poco me formé en Barras de acceso.

—¿Qué síntesis hacés de los principios comunes que operan en ellas?

—Es un camino de conocerse a sí mismo. Sucede con el Jin Shin Jyutsu pero es aplicable a todas las técnicas: Jin significa hombre, Shin, creador, y Jyutsu, arte, o sea el arte del creador a través del hombre compasivo y comprensivo para llegar a conocerse a sí mismo. Cuando lo internalizás, surge la armonía en todos los planos, integradamente.

—¿La armonía es salud?

—Sí.

—¿Tenés página en Internet?

—Estoy en todas las redes: JSJ Paraná, en Facebook, Twitter, Instagram y blogspot, y Tameana Paraná.

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