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Suplemento Aniversario 2019

El desarrollo de las políticas culturales entrerrianas, en manos de mujeres

Carolina Gaillard, Carina Netto y Francisca D'Agostino ocupan tres lugares claves en lo que a políticas culturales refiere.

Martes 12 de Noviembre de 2019

Por más que sus roles hayan sido minimizados, opacados y, muchas veces invisibilizados, es imposible pensar la cultura entrerriana y obviar a las mujeres. Sin embargo, en los últimos años, hubo un movimiento histórico y una consecuente labor mancomunada que nos dieron protagonismo en los diversos ámbitos que hacen a la vida en sociedad. Y la cultura no es la excepción.

De hecho, en la provincia, tres espacios claves desde los cuales se toman decisiones importantes en lo que a políticas culturales refiere, están ocupados por mujeres: la Secretaría de Turismo y Cultura, con Carolina Gaillard al frente de esa cartera; la dirección del Centro Cultural La Vieja Usina, a cargo de Francisca D’Agostino; y la Casa de la Cultura de Entre Ríos, bajo la dirección de Carina Netto.

Desde sus correspondientes gestiones, han dado un fuerte impulso a la actividad cultural, dando un salto cualitativo y cuantitativo en el movimiento artístico de la provincia, guiándose por la premisa de que el acceso a la cultura es un derecho que se les debe garantizar a los entrerrianos.

UNO dialogó con ellas sobre los desafíos y objetivos que se han planteado desde sus respectivos lugares de gestión.

Perfilar una identidad

Carina Netto es música y gestora cultural. Fue militante de la Agrupación Hijos y, aunque nunca militó en agrupaciones políticas, se identifica como peronista y kirchnerista.

Integró el quinteto vocal e instrumental Tamvós, fue productora cultural independiente y también se desempeñó como directora de Arte Popular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Paraná de 2013 a 2015. Este año desarrolló tareas de logística y producción del Parador Usina, en el marco del programa Cultura Encendida y luego fue convocada para hacerse cargo de la dirección de la Casa de la Cultura de Entre Ríos, rol que asumió el 1° de abril pasado. Desde entonces, la actividad cultural ha crecido exponencialmente en ese espacio.

“La Casa de la Cultura es hermosa, tiene una arquitectura bellísima, es amplia tiene un patio enorme. Pero yo recuerdo lo que era antes ese patio antiguo, con la pared de enredaderas y creo que la mejora edilicia le quitó un poco de la mística que tenía, así que en estos años todos los sucesivos directores tuvieron que ir buscándole otra historia, porque si bien mantiene algo de lo antiguo, tiene su lado nuevo”, contó.

Cuando asumió se encontró con un personal reducido, por lo que sumó a dos personas al equipo. “Cambié algunas cosas y cada tanto pido ayuda a otros técnicos para que me den una mano, como Eduardo Vilar, Carla Bernard, Giuliano Muzzachiodi, o Sergio Fabri, gente muy hermanada con la Casa y que nos ayudan a reforzar el trabajo de los otros compañeros que siempre están tapados de trabajo, porque desde que asumí la Casa comenzó a tener una agenda muy fuerte de jueves a domingo y si cae un lunes feriado, también”, manifestó.

En este sentido, destacó la buena predisposición de todo el staff de la Casa de la Cultura, más allá de sus tareas asignadas: “Nunca tienen problema par hacer un poco más allá, complementando a los otros en determinadas situaciones. Y creo que esa actitud es la que ayudó a que hoy la Casa tenga una agenda como la que tiene, porque se trabaja en equipo y de manera horizontal, más allá de que la que termina tomando el grueso de las decisiones sea yo. En estos tiempos que son violentos, porque la cuestión económica que atraviesa el país es violenta, en un contexto en el que los sueldos no son altos y la inflación los ha ido socavando, es valorable que todos los que trabajamos en la Casa de la Cultura pongamos nuestros esfuerzos para que las cosas salgan de la mejor manera posible”.

Por otra parte, destacó que uno de los ejes más importantes de su gestión es perfilar una identidad para la Casa de la Cultura: “Siento que le dimos otra impronta a la Casa, pero la Casa sigue buscando su identidad, todo el tiempo estamos pensando qué es lo que tiene que quedar para la posteridad en la Casa de la Cultura, para identificarla como identificamos La Vieja Usina, el Teatro 3 de Febrero, y diferentes espacios que hay en toda la provincia”; y destacó tres ciclos que han tenido muy buena acogida tanto por parte del público como de los artistas: Convite, Teatro Íntimo y Jazz en la Casa, además del espacio de formación Semillero, cuyos conceptos forjan una base identitaria que relaciona a la Casa de la Cultura con lo íntimo, lo nuevo y lo diferente.

Una simbiosis necesaria

Carolina Gaillard nació en 1981, en General Campos. A los 18 dejó su pueblo para ir a Buenos Aires a estudiar abogacía. Al terminar la carrera hizo una maestría en Administración Pública. Fue funcionaria pública en Capital Federal, Diputada Nacional por Entre Ríos y actualmente es Secretaria de Turismo y Cultura de la provincia.

“Elegí abogacía porque no soportaba las injusticias y creía que desde ahí se podía hacer una sociedad un poco más justa. Había pensado en estudiar Comunicación Social o Ciencias Políticas, pero tenía mucho temor de cómo iba a ser mi inserción el día que volviera, porque uno cuando se va del pueblo para estudiar, siempre piensa en volver. Eso también hizo que estudie derecho”, relató.

Desde niña era una lectora voraz, además disfrutaba de participar en la vida política y cultural de su pueblo, ya sea como Presidenta del Centro de estudiantes de su colegio, practicando danzas españolas y asistiendo a cualquier actividad artística que se desarrollaba en General Campos.

“Vengo de una familia politizada, pero radical. Cuando me fui a estudiar conocí a una profesora del CBC (Ciclo Básico Común) de la UBA que me enseñaba la materia Ciencias Políticas; un día ella me llamó aparte y me dijo ‘a vos te gusta la política, me doy cuenta porque participás en clase, tenés otras inquietudes, siempre opinás’. Así que la profesora me invitó a participar un espacio político, el Frente Grande; ella trabajaba con un senador que tenía un proyecto para jóvenes en el Senado de la Nación, así que ahí empecé a trabajar ad honorem con ellos y militar políticamente. En 2003 armamos una agrupación que se llamaba Iure, Ilusión, Utopía y Rebelión Estudiantil, y trabajamos mucho para fomentar el espíritu crítico de los estudiantes, para que los estudiantes de derecho estén más comprometidos con la cosa pública”, recordó Gaillard, sobre sus primeras armas en la militancia.

Terminó la carrera, hizo la maestría en Administración Pública (aunque aún no terminó la tesis) y pasó por distintos ámbitos de la gestión pública, como el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, asesora y luego la Secretaria Parlamentaria en la Cámara de Diputados y después directora de la Casa de Entre Ríos en Buenos Aires, donde comenzó a vincularse nuevamente con la provincia y con la cultura. “Para mí fue muy importante reconectarme con Entre Ríos, fue la oportunidad de volver. Además, es un lugar donde hay una gran vinculación con el turismo y la cultura, así que mucho de los actores culturales con los cuales interactúo ahora, ya los conocía desde aquel entonces. Pero siempre cuesta irse de los lugares, uno en la gestión construye familia, no concibo la gestión pública sin amor, dedicación, objetivos claros. Cada recurso humano tiene valor en el Estado, sólo hay que encontrarle su fuerte y motivar a la gente”.

Luego fueron dos años de gestión intensos, le ofrecieron candidatearse como diputada nacional y fue una experiencia muy distinta. Allí trabajó en la Ley de Producción Pública de Medicamentos, la creación de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos. “Creo que lo de los medicamentos también era una cuestión de justicia, revisar cómo los grandes laboratorios tienen en sus manos la salud de la población; siempre estuve también a favor del aborto legal, un tema pendiente de la democracia. Pero creo que lo que más me atravesó durante ese periodo fue el logo de la Ley de Cannabis Medicinal, junto con las madres de niños con patologías graves logramos la aprobación de una ley, que quizás no fue la mejor, porque aún falta que el cannabis medicinal se venda en farmacias, pero al menos legitima su uso medicinal para algunas patologías y mitigar el dolor de mucha gente que sufre. Creo que son pocas las leyes que te permiten, estando en el mundo de la política, ver lo importante que el trabajo de uno es para la gente. Las madres de esos chicos tenían una desesperación tan grande y uno sentía que tenía la responsabilidad de sacar adelante esa ley para que esos niños pudieran vivir mejor. Pocas leyes te permiten eso”, dijo con emoción.

Al finalizar su mandato como diputada, fue convocada por la gestión de Gustavo Bordet para hacerse cargo de la cartera de Turismo y Cultura, por lo que volvió a instalarse en la provincia después de muchos años y trabajar en concretar por primera vez una simbiosis efectiva entre turismo y cultura, que siempre fueron por separado. “Para mí fue una gran oportunidad y un gran desafío. Fue hermoso armar este equipo y ver cómo poder cristalizar una política de Turismo y Cultura, que eran dos carteras separadas, pero yo tenía muy en claro que lo cultural iba a enriquecer la propuesta turística, y que había una nueva etapa, Entre Ríos no es sólo playas, termas y carnaval, nosotros nos propusimos superar eso y mostrar todo lo que la provincia tiene para ofrecer desde la historia, que es riquísima, lo cultural, el patrimonio arquitectónico. Paraná fue capital de la Confederación, tenemos un Colegio en Concepción del Uruguay por el cual pasaron muchos presidentes de la Nación; una biblioteca hermosa en Gualeguay donde se sentaban a debatir Carlos Mastronardi, Emma Barrandeguy y Juan L. Ortiz. Y decidimos poner en valor todo eso, igual que los almacenes de campo, la gastronomía, entre otras cosas”, destacó.

Y por supuesto, hubo un gran trabajo de coordinación con los artistas, para que la comunidad se apropie de su cultura y que, a su vez, ésta sea una vidriera turística. Lo primero que se hizo fue realizar conversatorio con los artistas para ver cuáles eran las necesidades de cada uno de ellos en la provincia. En base a esos conversatorios, diseñaron un Plan de Gestión Cultural para la provincia y actualizaron el Plan de Desarrollo Estratégico en lo que respecta a turismo.

“Es importante trabajar en una gestión donde el Gobernador ha hecho de la cultura un eje central de su gobierno, por eso pudimos llevar adelante tantas iniciativas culturales. En esta situación compleja que estamos atravesando, que existan los espacios para encontrarse hacen que podamos canalizar y descargar toda esta desazón por la situación económica que atraviesa el país. De hecho, el Ficer se llevó a cabo a pesar de la crisis y yo creo que es importante que el gobernador crea en esto y siempre esté muy presente. Es valorable que no se haya recortado cultura, cuando siempre es la parte más delgada del hilo”, manifestó.

Por último, resaltó: “Una de las premisas de esta gestión es que el artista es un trabajador y que la cultura tiene que ser accesible para todos, es decir, libre y gratuita. Uno puede discutir si por ahí hacemos una entrada con un valor subsidiado para no hacer competencia delseal con lo espacios independientes, pero sí promover que las actividades culturales de nivel y de excelencia lleguen a todos. Que los eventos culturales sirvan para trabajar esa disciplina, que no sean eventos aislados que pasan y se olvidan. Por ejemplo, trabajamos en el Encuentro Entrerriano de Teatro, que volvió este año y que cumplió 35 años. Y decidimos que los artistas seleccionados cobraran un cachet, si bien simbólico, para reconocer el trabajo de los teatreros. Y también pasó lo mismo en el Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (Ficer), donde a los realizadores entrerrianos se le pagó por exhibir sus películas. Nos interesa que así sea”.

Abrir el espacio

Francisca D’Agostino es de Viale pero se instaló en Paraná a fines de los años 90, cuando comenzó a estudiar la Licenciatura en Comunicación Social. Desde febrero de 2018 es directora del Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina. Pero mucho antes de abocarse a la gestión cultural, se inició en la producción teatral. “Cuando uno hace teatro va ocupando diferentes roles, generalmente los actores hacen la producción, y fue algo que realmente me gustó. De la producción pasé más específicamente a la gestión cultural”.

Previamente, fue durante ocho años, dos veces consecutivas, representante de Entre Ríos en el Instituto Nacional del Teatro (INT), después fue Secretaria de la Región Centro Litoral del INT, sintetizó.

D’Agostino asumió la dirección de La Vieja Usina luego de la gestión de Soledad Salvarredy, que estuvo a cargo de la dirección del centro cultural durante casi 12 años. “Me encontré con un lugar muy ordenado, Soledad había hecho un montón de cosas. Y es un lugar muy querido para mi, porque yo había hecho ahí muchas cosas cuando ocupaba mi rol en el INT, organizando festivales internacionales y fiestas provinciales de teatro, así que conocía bien el lugar, a los empleados, la gestión de Sole. Ya estaba familiarizada”.

Sobre los objetivos que se planteó al asumir la gestión, explicó: “Estando consciente de la escasa infraestructura cultural que hay en la provincia, cuando asumí me tracé el objetivo de maximizar el aprovechamiento del espacio de La Vieja Usina, no sólo aumentando la cantidad de actividades, sino utilizando más la explanada del centro cultural, como así también las dos salas y sacarles el máximo provecho para que la mayor cantidad de artistas pudiera mostrar lo suyo, y que más público accediera al arte”.

En este sentido, expresó: “En Paraná hay una infraestructura cultural muy básica; y en general esto se da en el resto de la provincia también. También me propuse que el lugar sea lo más diverso posible en cuanto a disciplinas artísticas. La Vieja Usina, por sus características, está dedicada mayormente a la música, y en segundo lugar al teatro. La idea fue abrirla a disciplinas como la fotografía, el cine, las artes plásticas y darle más lugar al teatro, que es de donde yo vengo, pero sin quitarle espacio a la música, porque es cierto que son pocos los lugares donde pueden tocar los grupos de cualquier género. El desafío era abrir el espacio y abarcar más disciplinas artísticas”.

Por otra parte, es importante destacar su labor en la última edición del Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (Ficer), donde se desempeñó como Productora Ejecutiva: “Estoy muy contenta con el Ficer porque estoy segura de que es algo que va a quedar, trascendiendo las gestiones y los gobiernos; la gente ya se apropió del festival y es algo que va a tener que seguir haciéndose siempre. Trabajar para algo que queda, como esto, o lograr algún cambio de infraestructura, es algo que me desvela, porque es un legado y un aporte para la gente. El año pasado teníamos tres objetivos: la creación de público, el desarrollo del sector audiovisual y relacionar al cine con el turismo. Este año crecimos muchísimo en relación al año pasado, creo que en vez de subir un escalón, trepamos dos. Y está bueno porque el crecimiento fue más rápido de lo esperado, el público nos acompañó, así que eso significa que el festival funciona”.

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