Yo Cuento
Martes 18 de Septiembre de 2018

El Bolígrafo

Yo Cuento es un espacio que UNO ntre Ríos ofrece a sus lectores radicados en la provincia, para que puedan publicar sus cuentos o relatos originales. Los textos deben tener una extensión de entre 700 y 1.200 palabras. Deben ser enviados al correo electrónico lactis@uno.com.ar, adjuntando una copia del DNI (obligatorio) y número de teléfono. Lectores, ¡a escribir!

Por Ángel Belisario Schenone

Durante todos los días estamos usando elementos, dispositivos, o un algo impensado, que dará inicio o final de solución a un hecho que se nos ha planteado. En muchas oportunidades ello es automático y generalmente no consideramos ni nos preguntamos quién diseñó lo que hoy nos está ayudando.
En otras ocasiones la curiosidad nos empuja a saber más y nos incita a adentrarnos en otros tiempos y en otras vidas para conocer los porqués de las cosas.
Ahora en mi mano, mientras me encuentro en un Taller, tengo una lapicera transparente, con punta esférica metálica, de cuerpo hexagonal , que en uno de sus lados posee un pequeño recuadro negro encerrando la palabra BIC. ¿Qué será ello? ¿Qué historias tendrán estas letras? ¿Valdrá la pena conocer más? Veremos.
Laszlo Jozsef Biró estaba cansado de tener sus ropas manchadas con la tinta de las lapiceras que debía usar por su profesión de periodista.
Este húngaro, nacido en Budapest el 29 de septiembre de 1899 era un inquieto investigador, pintor y escultor, que nos legó, entre otros temas, un termómetro clínico, una máquina de lavar ropa, una caja automática de cambios para automóviles, un sistema electromagnético utilizado posteriormente para el desarrollo del tren bala japonés, una cerradura inviolable, un perfumero a bolilla, base de los actuales desodorantes con tal sistema y un sin fin de nuevas ideas, muchas de las cuales, no vieron la luz.
Pero su problema seguía siendo la lapicera de tinta y transmitió esta inquietud a su hermano George, un químico, quien en forma inmediata se enroló con Laszlo para buscar la solución.
Se comenta que un día, observando a unos niños que jugaban a las bolitas, y viendo el reguero de agua que las mismas dejaban al atravesar un charco, tuvo su brillante idea : la de construir una lapicera con punta esférica que distribuyera la tinta en forma uniforme, sin goteo. Su hermano avanzó en la conformación de una tinta más espesa para ser usada con este nuevo instrumento.
Es necesario remarcar que Galileo ya había incursionado en este tema y que en los EE.UU., John Loud, en el año 1888, patentó una lapicera en la que también utilizó puntas esféricas, pero destinada a trabajos más rudos. Esta idea no fructificó y fue abandonada. Asimismo en Europa, en la década del 30, se desarrollaron diferentes prototipos que posteriormente no fueron continuados.
A veces se plantean situaciones y oportunidades en diferentes partes de nuestro planeta y en distintas épocas, que son solucionadas de la misma forma, sin que ello implique plagios o copias. En otros momentos si, se toma una vieja idea y se la actualiza y mejora sin que ello desmerezca el trabajo de nadie.
Mientras transcurrían los hechos comentados, Europa estaba convulsionada.
Hitler avanzaba con su régimen y muchos países eran absorbidos por el mismo. Hungría era uno de ellos y muchos judíos comenzaron a sentir las presiones que se les imponían.
Los hermanos Biró junto a su amigo y colaborador Juan Meyne, decidieron ir a Francia para evitar mayores riesgos. Allí Laszlo recordó que en una oportunidad, en un hotel de Yugoeslavia, un argentino que se encontraba en esa ciudad, vió funcionar el bolígrafo de muestra que siempre llevaba, y quedó maravillado con el mismo. Inmediatamente esta persona le propuso viajar a la Argentina y apoyarlo en el desarrollo y comercialización de la idea.
El recuerdo citado decidió el futuro del grupo que había huido de Hungría, motivando su traslado a nuestro país en el año 1.940.
Al buscar en Buenos Aires a su benefactor, Laszlo se enteró que el mismo, el Ing. Juan B. Justo, había sido hasta un tiempo atrás Presidente de la República.
Logrado el respaldo buscado, y previamente habiéndose nacionalizados argentinos, (Ladislao José Biró) procedieron a la instalación de una fábrica para generar el producto que denominaron " Biró, Meyne y Biró ", conformada por 40 operarios.
Tras los lógicos inconvenientes para mejorar la calidad, comenzaron con la comercialización del mismo publicitando y patentándolo como " Birome " ( unión de ambos apellidos ).

De aquí en más tuvo lugar , una amplia gama de situaciones vinculadas con la venta de la licencia para producirla en distintos países de América y Europa . Cada nuevo licenciatario aportó al diseño sus mejoras. Dentro de ellos se encontraban variadas empresas de renombre tales como Eversharp, Faber, Waterman, etc.
EE.UU. e Inglaterra lo adoptaron para sus Fuerzas Armadas por la practicidad y calidad del mismo. Grandes campañas de publicidad ayudaron a dar a conocer al mundo el nuevo invento.
En el año 1950, en Francia, el Barón Marcel de Bich, un importante industrial y empresario de elementos de librería, adquirió la licencia para su comercialización, y como en los otros casos anteriores introdujo sus propias mejoras. Dentro de ellas se encontraban el cuerpo hexagonal y un mejor ajuste entre la tinta y la bolilla de la punta, dedicándose luego a producir en su fábrica la lapicera.
Según se comenta adoptó para sus productos el nombre de BIC, quitando la" h " de su apellido, pues al pronunciarlo, se escuchaba muy parecido a la palabra "bitch" ( prostituta). Posteriormente, en el año 1975 también lanzó al mercado la primera afeitadora desechable de una pieza y el encendedor descartable.
Hoy, BIC es la más importante de las incontables productoras de biromes en el mundo y continua en forma constante aportando correcciones para perfeccionar la misma.
A Ladislao José Biró, quien murió de 86 años el 24 de noviembre de 1985, cumpliendo funciones en la Comisión Nacional de Energía Atómica, le debemos entonces la simpleza de pedir una "birome" cuando compramos una lapicera maravillosa que tiene un trazo de más de 4 kilómetros, de bajo costo, que no se derrama, que escribe en cualquier posición y que es desechable. Por ello, el día de su cumpleaños, 29 de septiembre, ha sido designado por la Escuela Argentina de Inventores, como "El Día del Inventor" desde el año 1990.
Desmitificamos entonces la teoría del Invento Argentino, pero nos debemos reconocer como primer país productor comercial de la birome.
En la actualidad la Fundación Biró, creada por su hija Mariana en el año 1999, se encarga de diferentes actividades para la Inventiva y la Educación.
De esta forma conocemos el "cómo y el porqué" de la palabra BIC que figura en algo tan común que utilizan millones de personas en este mundo y para las cuales, casi con seguridad, esta palabra es un simple logo que no les aporta nada en lo económico o material y por lo tanto no es de interés.
Hay veces que debemos dejar de lado la búsqueda de factores que nos pueden otorgar beneficios de cualquier forma.
Si será conveniente intentar adentrarnos en esos simples secretos de la vida que nos pueden hacer bosquejar una pequeña sonrisa, y eso vale la pena!
Dice un refrán inglés del siglo XVI que "la curiosidad mató al gato", más pocas veces se completa con su segunda parte "pero la satisfacción lo trajo de vuelta".

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