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Sábado 06 de Abril de 2019

Edema óseo: qué es y cómo se trata

Es una lesión común que debe ser diagnosticada a tiempo para realizar un tratamiento eficaz. Características.

El edema óseo es una acumulación de sangre y líquidos inflamatorios en el interior de un hueso.

Los huesos se componen de dos partes bien diferenciadas. El hueso cortical o compacto es la parte exterior, una fina capa de hueso, dura, compacta y resistente. El hueso trabecular o esponjoso es la parte interior, formada por una malla de finas trabéculas de hueso rellenas de vasos sanguíneos. El edema se forma en esta parte interna aunque, si no se trata y resuelve, la lesión del hueso trabecular progresa y puede acabar dañando la capa cortical del hueso, produciéndose la temible fisura o fractura de estrés.

Las localizaciones más frecuentes de los edemas óseos en corredores suele ser en huesos del pie y tobillo, como el calcáneo, astrágalo o metatarsianos, la tibia y la rodilla. En mujeres se ha descrito también el edema óseo en la cabeza del fémur o cadera.


Causas

El edema óseo puede tener muchas causas. En el mundo del deporte casi siempre está relacionado con traumatismos, bien sea un gran traumatismo por una caída, golpe o accidente o microtraumatismos repetidos que acaban rompiendo esta red de vasos sanguíneos del hueso esponjoso produciéndose un sangrado o hematoma dentro del hueso, el cual genera una respuesta inflamatoria alrededor.

La mayoría de edemas óseos en deportistas que no han sufrido ningún traumatismo importante se deben al microtraumatismo repetido que supone la carrera a pie. En una carrera de tan solo 10 kilómetros, impactamos alrededor de 8.000 veces contra el suelo y cada impacto supone más de 10 veces el peso de nuestro cuerpo, carga que se incrementa con la velocidad. El grado de impacto depende de muchos otros factores, además de la velocidad y el peso del corredor. El terreno sobre el que se corre es uno de ellos, la dureza del asfalto produce mayor impacto que correr sobre terrenos con césped, tierra, o incluso una cinta de gimnasio, terrenos más blandos que amortiguan más el impacto. La inclinación del terreno también influye, correr en pendiente descendente es más traumático para el esqueleto. La técnica de carrera es un factor muy importante a la hora de minimizar el impacto. Los atletas que talonean, es decir, que inician la pisada por el talón, además de ser más lentos corriendo, generan mucho más impacto sobre el esqueleto que aquellos que entran con la punta del pie y corren casi de puntillas, sin que su talón toque el suelo. Es importante intentar minimizar el impacto. Evitar el sobrepeso, intentar salir a correr sobre terrenos más blandos.

Diagnóstico

La sintomatología del edema óseo es el dolor sordo y continuo localizado mientras corremos que desaparece tras unas horas de reposo para reaparecer cuando volvemos a correr. Si la lesión no es tratada convenientemente, el dolor puede manifestarse también en reposo, llegando a dificultar la marcha normal de la persona. Para diagnosticarlo, será necesaria la visita al médico y una resonancia.

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